China es el mayor criadero de deportistas del mundo. Niños desde seis años de edad se preparan para ser los líderes del mañana.
laSexta|Noticias
Una disciplina casi militar, dedicación total al deporte y la ruptura con los lazos familiares, son los ingredientes para conseguir un atleta de éxito en China. Con un látigo parecido al del régimen soviético de los 70, el país asiático trata de recuperar las grandes glorias pasadas.
Las escuelas cuartel exprimen a los niños desde su más tierna infancia. Sin apenas aprender a caminar llegan a la que va a ser su casa hasta que se conviertan en los campeones olímpicos representando a China.
Uno de los deportes al que más importancia dan es la gimnasia artística. En esta disciplina hay una pequeña de seis años, Liu, que es carne de medallista olímpica en menos de diez años. La barra fija no tiene ningún secreto para esta pequeña. Antes, incluso, de saber leer, estos niños y niñas ya están insuflando de esperanzas a los ambiciosos y metódicos chinos.
Los alumnos exhiben una musculatura fuera de lo normal. Es raro ver como manejan los aparatos y se desenvuelven con semejante soltura. Parecen profesionales a escala 1:2.
“Cuando un alumno está bajo de moral le apretamos para que dé el máximo” comentó uno de los entrenadores. Con esta bonita forma de motivar a los niños parece que los campeones afloran como la hierba en primavera.
Totalmente al margen queda la familia. Estos futuros gimnastas pueden dejar de ver a sus familias hasta seis meses al año y luego estar con ellas unas horas y volver a despedirse durante ese largo tiempo. “Mis padres viven fuera de Pekín y no pueden venir nada más que una vez cada seis meses a verme” argumentó una de las pupilas.
Eso sí, no todo en esta escuela es gimnasia. La importancia que dan al Kung Fu es casi primordial. Lo utilizan para relajarse, pero el esfuerzo es semejante o mayor al que imprimen en sus arduas clases preparatorias.
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