Al menos cuatro personas han muerto y unas 200 han resultado heridas como resultado de una explosión accidental registrada en una base militar situada a las afueras de Tirana. En la base se trabajaba en la desactivación de explosivos cuando un accidente provocó una cadena de deflagraciones.
AGENCIAS
La explosión afectó directamente al personal militar de la base, aunque muchos de los heridos serían también civiles que vivían en los pueblos de las inmediaciones o que pasaban en ese momento por la autopista situada junto al complejo.
Equipos de desactivación del Ejército albanés, apoyados por expertos estadounidenses, trabajaban para desactivar munición obsoleta almacenada en estas instalaciones producto de décadas de acumulación por parte del régimen comunista.
"Desconocemos el número de personas afectadas", declaró la portavoz del primer ministro, Juela Mecani, "pero nos tememos lo peor para los tres equipos, algunos de cuyos miembros eran ciudadanos estadounidenses".
Sin embargo, un comunicado del Gobierno explica que ya han sido recuperados cuatro cadáveres y que los servicios de emergencia trabajan para rescatar más cuerpos, así como a los heridos.
Unas 200 personas están siendo atendidas en los hospitales de Tirana y otras localidades. "Diez de ellas están en condición crítica, otras tienen heridas leves y muchos están en estado de shock", explicó el ministro de Sanidad.
A los refugios
Los medios de comunicación albaneses informan de multitud de heridos por quemaduras, conmociones, roturas de huesos y heridas de metralla o cristales rotos.
"La gente está aterrorizada y abandonando la zona a pie a través de la autopista, entre ellos mujeres y niños", indicó en declaraciones a Reuters un cámara desde el lugar de los hechos. Mientras, en la base se suceden las explosiones de munición y se levantan importantes columnas de humo hacia el cielo.
Las imágenes hechas públicas hasta ahora muestran viviendas destrozadas. El periodista de la KLAN Television Blendi Fevziu asegura que por toda la zona hay esparcida munición sin explosionar.
Algunas informaciones provenientes de la vecina localidad de Gerdec indican que los vecinos se han refugiado en los búnkeres de hormigón construidos por uno de los últimos dirigentes comunistas del país, Enver Hoxha, y otros han huido a los montes.