Los vecinos de Getxo han sufrido secuestros y asesinatos, además de 7 coches bomba en los últimos 8 años. El municipio se plantea renunciar a las papeleras y dificultar el aparcamiento para vivir en paz.
En la información incautada al "comando Vizcaya" la semana pasada, las Fuerzas de Seguridad encontraron que los terroristas estaban preparando un atentado "inminente, en uno de estos días" en Getxo (Vizcaya), que tenía por objetivo un furgón de la Ertzaintza.
Hogar de muchos empresarios vascos, el penúltimo susto para los vecinos de este maltratado municipio fue un zulo localizado el martes con una bomba preparada para estallar.
Hasta el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, ha reconocido esta semana que su Ejecutivo ha tenido presente siempre "la voluntad de ETA de atentar" en Getxo. Pero nunca es suficiente, y por eso Balza se ha reunido con Imanol Landa, alcalde de la localidad, para adoptar nuevas medidas que refuerzen la seguridad.
Entre ellas, Balza citó evitar la instalación de papeleras en ubicaciones que faciliten la colocación de una bomba o estudiar en qué sitios poner pivotes o algún tipo de defensa que impida el aparcamiento.
Sin embargo, para fuerzas políticas como el PP estas medidas no sirven para nada mientras se deje hacer a los radicales. Marisa Arrúe, portavoz popular en Getxo, ha denunciado que la emblemática plaza Santa Eugenia del barrio de Romo está "empapelada" con carteles de apoyo a ETA y desde el Consistorio se ha hecho "caso omiso" a la petición realizada a la Policía Municipal para que se proceda a su retirada.
Para Arrúe, "se ha dejado las fiestas en manos de los radicales y está pasando lo que está pasando". ¿La solución? Que "no se les pase ni una".