La actriz Scarlett Johanson admite que no es nada fácil ser fiel pero tiene unas cuantas recetas para intentarlo. Lo dice en una entrevista a Life&Style.

Scarlett Johanson es la lolita que soñó Nabokov. Puro morbo. Su presencia enturbia cada escena. No importa cómo vaya vestida.
En vaqueros, camisa y cara recién lavada echó un envite a Billy Murray en Lost in Translation. Bajo una cofia y un pudoroso vestido de sirvienta encendió la pasión del pintor Johannes Vermeer en la Joven de la Perla. Pero fue con Match Point donde la actriz neoyorquina nos dejó claro que cualquiera podría dejar a su novia por ella.
Por eso la prensa no deja pasar la oportunidad para indagar sobre si su vida amorosa real es tan turbadora como la imagen que proyecta.
Life&Style, en su edición alemana, saca partido ahora de unas declaraciones jugosas:“Es realmente fatigoso para un actor ser fiel. Pero no imposible” ha dicho esta sex symbol de 23 años y 1’63 de altura.
Ella sostiene que las condiciones de intimidad que se viven en los rodajes de las películas "favorecen" el acercamiento con los compañeros.
"Se pasa mucho tiempo juntos. Estás aislado del resto del mundo", confiesa la actriz comprometida desde marzo con el intérprete canadiense Ryan Reynolds.
Pero ese ambiente de cualquier profesión absorbente sólo puede ser "peligroso" para la fidelidad "si tú lo permites".
Scarlett defiende las parejas a distancia. Ella nunca estaría con una persona "que no se esforzara" por conseguir que la relación marche bien. A su juicio, la distancia es un problema que comparten muchos tipos de parejas donde es imprescindible viajar, "sean actores o gerentes de empresas" .
¿Su receta? Para conseguir una vida amorosa "armónica" es necesario que ambas partes se comprometan. Y sobre todo que "ninguno intente dominar al otro". O sea, fuera celos.
Johansson tiene pendiente el estreno de la película "Vicky Cristina Barcelona", rodada a las órdenes del director Woody Allen, en la que comparte cartel con otros dos seductores natos: los actores españoles Penélope Cruz y Javier Bardem. Para añadir morbo.
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