La justicia estadounidense ha declarado oficialmente al biólogo fallecido Bruce Ivins "único responsable" del envío de misivas con ántrax que causó la muerte a cinco personas en 2001.

El investigador, de 62 años, se había convertido en el principal sospechoso de la que ha sido una de las investigaciones más caras en la historia del FBI, la de los envíos de cartas con ántrax.
Al conocer la noticia de que el Gobierno iba a iniciar un juicio en su contra por este caso, Ivins apareció muerto la semana pasada de una sobredosis de fármacos.
"Estamos convencidos de que Ivins fue el único responsable de los ataques", aseguró en una rueda de prensa el fiscal federal Jeffrey Taylor, quien dijo lamentar no haber tenido "la oportunidad de presentar las pruebas ante el jurado".
Durante siete años se ha prolongado esta investigación, bautizada como Amerithrax, en la que se ha averiguado que el biólogo era la única persona que tenía acceso a esporas tan purificadas como las que se encontraron en los sobres, procedentes a su vez del laboratorio de Maryland en el que él trabajaba.
Tampoco supo Ivins explicar las horas extras que pasó en el laboratorio precisamente en la misma época en la que se produjeron los envíos, poco después de los atentados terroristas perpetrados el 11 de septiembre de 2001 a medios de comunicación de Nueva York y Florida y a legisladores demócratas en el Congreso, lo que agravó la psicosis que reinaba en el país.
Aunque las personas más cercanas aún dudan de su culpabilidad, su terapeuta asegura que se trataba de un asesino vengativo que había intentado envenenar a gente.
Personalidad múltiple
Las pruebas hechas públicas aseguran que el biólogo tenía la sensación de personalidad múltiple en correos electrónicos enviados a sus compañeros.
Además, las autoridades sostienen que el lenguaje empleado en una misiva electrónica antes de los envíos de correo contaminados era similar al que se utilizó en las cartas enviadas a los senadores Tom Daschle y Patrick Leahy.
En el citado correo el científico escribió: "los terroristas de Bin Laden tienen con seguridad ántrax y gas sarin y han declarado la guerra a todos los judíos y estadounidenses".
Los investigadores dijeron que el móvil del biólogo pudo haber sido conseguir financiación adicional para una vacuna contra el ántrax, una enfermedad también llamada carbunclo que afecta al ganado y que es transmisible al hombre, que había desarrollado.