Los malasios votan en unas elecciones en las que se prevé que la victoria sea de la coalición gobernante, la multirracial Barisan Nasional, aunque probablemente hagan peligrar el liderazgo del primer ministro, Abdulá Ahmad Badawi, si pierde el apoyo del 9'% del electorado con el que contaba hasta ahora.
La coalición gobierna el país desde que se independizó de Reino Unido en 1957, gracias en parte a una oposición dividida e ideológicamente débil. Pero podría ser que en estos comicios se lleve a cabo un voto de protesta.
Durante la campaña electoral la oposición ha realizado manifestaciones, en particular los electores de origen chino e indio descontentos con el Ejecutivo, dominado por políticos pertenecientes a la etnia mayoritaria en el país, la malaya. La población de origen chino e indio representa un tercio de los malasios y se queja de ser discriminada por el Gobierno en favor de los malayos.
Abdulá hizo un llamamiento para lograr una gran participación en las elecciones: "Se trata del futuro de nuestro país". En una entrevista en televisión, el primer ministro declaró que no puede "obligar" a los malasios, a quienes pidió que hagan su elección.
Barisan Nasional ocupa el 90% de los escaños en el Parlamento federal saliente, pero los expertos en política creen que Abdulá podría no continuar en el poder si su mayoría descendiese por debajo del 80% (o en torno a 178 escaños de los 222 del Parlamento).
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