Un grupo de policías de Estados Unidos reclama la legalización de las drogas para reducir la violencia, los problemas médicos.... y recaudar impuestos.

Tony Ryan es un policía retirado y miembro de “Aplicación de una Ley Contra la Prohibición” (LEAP en sus siglas en inglés: Law Enforcement Against Prohibition), un grupo compuesto mayoritariamente por policías de la ciudad de Omaha, en el estado de Nebraska, y algunos otros agentes retirados, que apelan en favor de leyes que regulen las drogas.
“Definitivamente tenemos un problema con las drogas en este país, definitivamente tenemos que cambiar la política”, afirma Ryan. “El único modo de controlar [las drogas] es legalizando, regulando y, quizás, gravando con un impuesto”, agregó.
A lo largo de su carrera, Ryan ha recibido varios disparos y puñaladas en acto de servicio. Por eso, asegura que la violencia se reduciría drásticamente si las drogas fuesen legalizadas.
“Nadie estaría a las afueras de los colegios diciendo ‘ven aquí, quiero que pruebes algo’. Podemos conseguir acabar con ese negocio porque les dejaríamos sin beneficios”.
LEAP cree que la legalización de las drogas aportaría dólares a las arcas del Estado gracias a los impuestos que tendrían, reduciría la saturación de las cárceles y descendería el número de emergencias hospitalarias por contaminación ya que las drogas estarían bajo supervisión.
Los opositores a este grupo defienden la ilegalización de las drogas afirmando cosas como: “No estoy seguro de que los carteles mexicanos estén dispuestos a comprar licencias y a abrir Quik Shops para vender su marihuana”, dijo el fiscal del condado de Sarpy en Nebraska, Lee Plikov. Aseguró, además, que los argumentos de Ryan estaban mal enfocados, normalmente eran contradictorios y los beneficios de los que hablaba son inverosímiles. “Él y yo vivimos en mundo diferentes”, agregó.
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