Al menos cinco personas han muerto como consecuencia de los disturbios que están teniendo lugar en Mongolia tras las elecciones del pasado domingo y que han provocado que el presidente declare el estado de emergencia.
AGENCIAS
Los disturbios se están sucediendo, sobre todo, en la capital Ulan Bator tras las elecciones celebradas el pasado domingo, informó el ministro de Justicia, Munkhorgil, quien añadió que más de 700 personas han sido detenidas por participar en la revuelta. Además, a parte de los cinco muertos contabilizados hasta ahora se calcula que hay más de 300 heridos.
Tras varios días de enfrentamientos entre manifestantes que aseguran que los comicios son fraudulentos y agentes de la Policía, el presidente de Mongolia, Nambariin Enkhbayar, decidió declarar hoy el estado de emergencia en todo el país durante cuatro días.
"El presidente ha declarado el estado de emergencia de acuerdo con la Constitución por un período de cuatro días", dijo una emisora local.
Agentes de la Policía lanzaron gas lacrimógeno contra los manifestantes, intentando controlar a la multitud que se concentró en el corazón de la capital mongolesa para protestar por los resultados preliminares de las elecciones, que, aunque no se hayan dado a conocer los resultados oficiales, medios estatales afirman que el actual partido en el poder, el Partido Popular Revolucionario (PRPM) obtuvo más de la mitad de los 76 escaños del Parlamento.
Tsakhiagiin Elbegdorj, líder del opositor Partido Democrático, rechazó los resultados, aunque los observadores internacionales afirmaron que las elecciones se celebraron de forma libre y justa.
El país famoso por sus grandes praderas y desiertos, suele entenderse como un ejemplo raro de la democracia en Asia central. Pero tras la celebración de los últimos comicios han cambiado el sistema de votación por mayoría simple a uno de circunscripción electoral, lo que ha hecho que aumente la confusión acerca de cuántos votos deberían ser contados.