"El dÃa del juicio ha llegado y no ha hecho más que empezar". Lo dice el periodista de la COPE César Vidal, quien ha advertido a los españoles que la crisis es un castigo de Dios.

El fin de los días está próximo, pero no lo producirá una catástrofe nuclear, un calendario maya desajustado o la oración masiva de miles de sectarios. El día del juicio ha llegado y el culpable es el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Al menos eso es lo que parece pensar César Vidal, quien en uno de sus últimos artículos, asegura que "nuestra sociedad, con el Gobierno a la cabeza, optó por impulsar determinadas conductas y visiones y ya hemos empezado a recoger los primeros frutos amargos del juicio".
César Vidal tiene miedo, porque estos "primeros frutos" son sólo el principio, los a su juicio "primeros momentos de ese juicio". Lo dice basándose en fuentes autorizadas, es decir, citándose a sí mismo, recordando una ponencia que "dejé por escrito hace años".
En dicha ponencia César Vidal llamaba la atención sobre la "inquinidad" de determinadas actitudes gubernamentales, entre las que destaca el decreto "que impide de manera casi total investigar lo que sucede en las clínicas abortistas".
Pero Vidal también culpa a la crisis, o más bien a la "incompetencia, la soberbia, la insistencia en aplicar recetas económicas y sociales rancias e ineficaces" del fin del mundo, de los mares cubiertos de sangre y de la lluvia de langostas que, a buen seguro, asolará la tierra cumpliendo no sólo con las predicciones de César Vidal, sino también con las de San Juan.
Y es que, si Vidal tiene miedo, Dios está muy enfadado con nosotros. Como bien recuerda el locutor de la COPE la divinidad "juzgará a las sociedades que incurran en conductas como las señaladas en Levítico o Deuteronomio".
Pero tranquilos, hay una solución al mal. Si se produce un "claro arrepentimiento" y nos volvemos "hacia Dios" alcanzaremos la victoria sobre el desplome de "empresas, un crecimiento espectacular del número de parados y un aumento considerable de la inseguridad ciudadana".
César Vidal concluye su predicción apocalíptica haciendo un llamamiento al pueblo de Dios, al que pide que manifieste arrepentimiento, comparta su pan, anuncie el evangelio y proclame la esperanza.
Así que ya saben. Si mañana el Mediterráneo se convierte en un mar de sangre o llueven piedras sobre nuestras cabezas la culpa es del Gobierno, por promover políticas sociales y aplicar determinadas recetas económicas frente a la crisis, y de los ciudadanos, por permitir que exista el aborto. Al menos eso es lo que piensa un personaje con gran peso en nuestra sociedad: César Vidal.
César, compruebo que tu deriva psicológica avanza más deprisa de lo que yo mismo preveía. En mi Logia contamos con un excelente y prestigioso psiquiatra al cual puedo recomendarte. Gustavo .·. Paz y amor