Es una de las enfermedades más extendidas en la población mundial. A la espera de una vacuna efectiva, un sistema de monitorización continua de la glucosa facilita la vida de los enfermos.
laSexta|Noticias
En el mundo hay 250 millones de personas que padecen diabetes. De ellos, casi cinco millones padecen diabetes de tipo 1, la más delicada e incurable, cuando el páncreas deja de producir la insulina que el cuerpo necesita. Los enfermos se ven obligados a inyectarse la insulina que les hace falta, pinchazo tras pinchazo, pues su propio sistema inmunitario se ha encargado de destruir las células que la producen. Ahora, gracias a la investigación, la diabetes pasará casi desapercibida para algunos, que podrán olvidarse de pincharse la insulina gracias a un aparato que lo hace automáticamente y controla, además, los niveles de glucosa en la sangre.
No es un sistema nuevo. Lleva más de diez años implantado y evolucionando en todo el mundo, donde funcionan más de un millón de sensores. Sin embargo, en España, su uso no está muy extendido. El sistema consiste en un sensor que mide cada cinco minutos el nivel de glucosa en sangre del paciente, de manera que si está muy alto, una alarma le avisa para que modifique la cantidad a inyectar desde el propio aparato.
En nuestro país se estima que hay tres millones y medio de enfermos con diabetes, de los que 200.000 padecen diabetes tipo 1, que son los que más beneficio pueden obtener de dicho avance tecnológico. Ellos y, sobre todo, los niños. Cada año, en todo el mundo, 65.000 niños menores de 15 años desarrollan diabetes tipo 1.
El control de la glucosa que se lleva a cabo con este sistema es igualmente beneficioso, y de vital importancia, para las mujeres embarazadas.
Las Bombas de Insulina facilitan la vida del diabético, pero son un asco.
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