Las perspectivas de salvamento tras el terremoto no son muy halagüeñas y además la cifra podría haber ascendido hasta los 50.000 muertos.
laSexta|Noticias
La cifra de muertos se podría incrementar hasta los 50.000 si nos guiamos por las fuentes que ha dado la agencia de prensa, Xinhua. Las cifras oficiales que ha ofrecido el Gobierno Chino se han parado en más de 20.000 muertos, aunque no descartan que lo dicho por la agencia sea verdadero.
El terremoto, que tuvo lugar a principio de semana, ha dejado sepultadas a miles de personas y ha imposibilitado el movimiento rápido por la zona del desastre. El rescate de los pocos supervivientes que quedan está siendo harto difícil, pero mientras haya vida hay posibilidades.
Para muestra dos ejemplos de esperanza. Unos padres, que ya habían dado a su hijo por muerto, han encontrado a su pequeño al ver por televisión la panorámica de un hospital en el que estaban atendiendo al niño. El segundo caso es el de una niña de 11 años que ha sido encontrada por los equipos de rescate 63 horas después del seísmo. La niña se encuentra bien aunque tendrá que pasar unos días en el hospital.
Las urgencias chinas necesitan ir muy deprisa para lograr salvar las mayores vidas posibles, pero tiene que ir con cuidado para provocar derrumbamientos internos que sepulten a los posibles supervivientes. El Ministerio de Industria chino ha reclamado, con acuciante necesidad, el material para llevar sus rescates a cabo con la mayor de la posibilidades de éxito.
En cuanto a posibles víctimas extranjeras, Qin indicó que las autoridades han localizado a 31 turistas británicos, 12 estadounidenses y dos israelíes, todos salvos y sanos, en Sichuán. China ha notificado sobre ellos a sus embajadas y consulados, añadió. Se ha constatado la muerte de un ciudadano alemán que trabajaba en la ciudad de Deyang y de momento no se ha informado de más víctimas mortales extranjeras, precisó.
Siguen recibiendo ayudas
Las ayudas del ejército chino siguen llegando, sobre todo por el aire. Las grandes complicaciones de movimiento por carretera han obligado a los militares del país a llegar a los puntos más caldeados en paracaídas. Un total de cien mil son los que pronto estarán desplegados en el lugar de conflicto.
Los bomberos están extenuados por el trabajo. Los horarios interminables de muchos les llevan hasta el borde del colapso.
Los taxis de la zona están actuando como improvisadas ambulancias y se llevan a los heridos por sus propios medios. Les llevan hasta unos hospitales que están colapsados, que tienen camas y que poco a poco van gastando los productos de primera necesidad urgente.
El mayor problema, después de que haya pasado el terremoto, puede significarlo el riesgo de epidemias como la peste. La cantidad de cadáveres en descomposición que se apilan en las calles sin ser enterrados, deja muy abierta este posible riesgo.