Se confirma que los restos mortales hallados en el mar a principios de julio pertenecen al sacerdote brasileño que intentó surcar el cielo sostenido por mil globos.
El cuerpo del sacerdote brasileño que desapareció cuando volaba a la deriva sobre el océano Atlántico con la ayuda de mil globos inflados con helio fue hallado frente a la costa del sudeste brasileño, según confirmó la policía.
A principios de julio, un remolcador en el mar cerca de la ciudad de Macae descubrió el cadáver de Adelir Antonio de Carli, después de su desaparición,el 20 de abril. Sin embargo, hasta ahora no se tenía confirmación oficial.
"Estábamos casi seguros de que era el sacerdote debido a varios elementos, como las ropas y los materiales usados en su viaje con globos", dijo el jefe de policía de Macae, Daniel Bandeira. "El ADN sólo confirmó nuestras sospechas", agregó.
El sacerdote se sirvió de mil globos de colores atados a una plataforma, pretendía volar en dirección al oeste, tierra adentro, pero fue desviado por los vientos hacia el mar.
De nada le sirvió el GPS
El cura, que tenía 42 años, pretendía permanecer más de 19 horas en el aire, batir un récord Guiness y recaudar fondos para la Pastoral de Carreteras de la ciudad de Paranaguá, donde residía.
Además de los globos, el sacerdote había despegado provisto de un casco, un traje térmico, un paracaídas y un GPS que no sabía utilizar. Ocho horas después del despegue perdió el contacto con los funcionarios de la autoridad del puerto de Santa Catarina.
Las últimas noticias que se tuvieron de párroco fue una llamada telefónica al día siguiente de partir en la que pedía ayuda para utilizar el sistema de posicionamiento global. El hombre no sabía obtener las coordenadas y, por lo tanto, no podía alertar de su posición.