La Unesco ha inscrito como Patrimonio de la Humanidad las cuevas de arte rupestre paleolítico de Cantabria, Asturias y País Vasco.

Esta decisión ha sido tomada por el Comité del Patrimonio Cultural de la UNESCO, en la trigésimo primera reunión que se celebra desde el día 2 de julio y hasta el 10 en Québec (Canadá) como hace anualmente para revisar las nuevas candidaturas.
España seleccionó esta candidatura hace dos años para proponerla como ampliación del Patrimonio Mundial de las Cuevas de Altamira (Cantabria) de 1985, ya que los valores que reúnen estas muestras de arte y sus "condiciones de excelencia" son comparables a las de la llamada "capilla sixtina" del arte parietal.
En enero de 2007 fue presentada esta propuesta, formada por catorce cuevas: las de Tito Bustillo, la Peña de Candamo, Llonín y el Pindal, en Asturias; Chufín, Hornos de la Peña, El Castillo, La Pasiega, Las Monedas, el Pendo, La Garma y Covalanas, en Cantabria; y Santimamiñe y Ekain, en el País Vasco.
En febrero, el consejo que asesora a la Unesco sugirió a Asturias, Cantabria y el País Vasco que incluyeran otros tres yacimientos en su propuesta: las cuevas de Covaciella, en Asturias; Las Chimeneas, en Cantabria; y Altxerri, en el País Vasco.
La propuesta se basaba en el número y la densidad de las cavernas decoradas que pueden encontrarse en esta zona del norte de España, su buen estado de conservación, su rico repertorio iconográfico, la diversidad de técnicas y estilos que reúnen y la antigüedad de unas pinturas que convierten la Cornisa Cantábrica en uno de los lugares donde tuvo lugar el nacimiento del arte.
Las pinturas de Altamira, descubiertas en 1879 en las proximidades de Santillana del Mar en Cantabria, suponen el primer conjunto pictórico prehistórico de gran extensión conocido hasta el momento y su datación es del año 12.000 antes de Cristo.
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