Un coche bomba ha dejado al menos 33 muertos y 35 heridos en un mercado en la población iraquí de Balad, al norte de Bagdad, en momentos en que el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, llegaba al país en una visita sorpresa, tras participar en una Conferencia de Seguridad en Alemania.
Un portavoz de los militares estadounidenses ha informado que la explosión ocurrió en un puesto de control establecido por milicianos iraquíes del progubernamental Consejo de Salvación, aledaño al mercado.
Gates llegó a Iraq para discutir los niveles de las tropas estadounidenses, con el objetivo de mejorar la seguridad y preparar las conversaciones para un acuerdo que definirá el futuro de las relaciones entre Bagdad y Washington.
A pesar de los repuntes en los ataques insurgentes en algunas zonas del país, controladas aún por Al Qaeda, la seguridad, en términos generales ha mejorado en los úlitmos meses, lo que ha permitido a las fuerzas estadounidenses a comenzar a retirar sus tropas. Gates ha dicho que esperaba que las reducciones podrían realizarse en el transcurso de este año.
Milicianos afrontan a Al Qaeda
Además, al menos 15 personas fallecieron, 10 de ellas presuntos miembros de Al Qaeda en Iraq, en los combates registrados el domingo entre insurgentes y efectivos de las milicias locales, según informa el Ejército estadounidense.
Los insurgentes atacaron un complejo levantado por una milicia respaldada por Estados Unidos en las inmediaciones de Sinjar, una pequeña localidad situada a unos 400 kilómetros al noroeste de Bagdad, en la provincia de Nínive. Cinco de los miembros de la milicia vecinal murieron y cinco más resultaron heridos. Los efectivos de esta milicia, denominadas genéricamente Ciudadanos Locales Preocupados (CLC por sus siglas en inglés) por el Ejército estadounidense, contraatacaron y mataron a diez insurgentes.
Las unidades vecinales se han extendido por Iraq tras el éxito logrado por los primeros experimentos de finales de 2006, patrocinados por líderes tribales suníes de la provincia de Anbar contrarios a la insurgencia. La colaboración de estas milicias permitió erradicar a Al Qaeda en Iraq de sus bastiones en Anbar y los alrededores de Bagdad, aunque se han reagrupado en las provincias del norte del país, objetivo declarado este año del Ejército iraquí y sus aliados extranjeros.