La crisis simplifica el contenido de las tradicionales cestas de Navidad, y las empresas se gastan menos dinero en los regalos de cada año.
La crisis no perdona la Navidad, así que los manjáres a los que estamos acostumbrados en estas fechas probablemente se simplifiquen: en vez de cava, sidra; y del jamón de bellota nos olvidamos, ahora tendremos que conformarnos con paletilla.
Y no vayan a esperar que sea la cesta de Navidad que manda el jefe la que solucione la papeleta, por que también está cayendo en picado el desembolso de las empresas en regalos para la plantilla en estas fechas. La crisis nos aprieta el cinturon, y antes que gastar 600 euros en una cesta, volvemos a las frutas deshidratadas, el melocotón en almíbar o las legumbres, que tenien un precio más módico.
Lo de cesta por llamarlo de alguna manera porque ya ni mimbre. Una caja de cartón para contener los productos, que es mucho más económico.
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