laSexta|Noticias ha hablado con familias de desaparecidos durante el Franquismo. No quieren abrir heridas, quieren cerrarlas dando a sus seres queridos una sepultura digna.
Algunas familias españolas todavía no saben dónde están enterrados sus muertos.
Son las familias de los desaparecidos del régimen franquista. En Andalucía hasta 50.000 hombres fueron enterrados en fosas comunes después de ser fusilados. Pero esta situación de desconocimiento puede cambiar.
Esta semana el juez Baltasar Garzón abrió diligencias para requerir a diversas instituciones listados de desaparecidos y fusilados durante la Guerra Civil y el Franquismo. Se trata de elaborar un censo para que las familias puedan identificar los restos y pasen de la fosa común a su propia tumba, con una lápida, y su nombre.
Dignidad
“Enterrarlos con su nombre y su dignidad, que la tienen, pero no ahora… ahora están tirados, como si fueran perros”, así expresa su impotencia Salud Ábalos a la Sexta|Noticias. Su abuelo despareció en 1936 y le gustaría encontrar sus restos.
Salud Ábalos es de la Puebla de Cazaya, una localidad sevillana en cuyo cementerio existe una fosa común. En ella podría estar su abuelo y el de Mari Carmen España, entre otros.
Ellas quieren llevar una vida normal, como la de cualquier ciudadano. Y esperan a que llegue el día en que puedan llevar flores a las tumbas identificadas de sus seres queridos.
Cerrar heridas
Mari Carmen pide a Garzón “que ponga los cinco sentidos en averiguar la verdad”. Lo dice con serenidad, sin resentimiento. Al igual que José Antonio Palomo, cuyo abuelo también desapareció, en 1937: “No siento rencor de ninguna clase, lo que quiero es cerrar las heridas”.
La mayoría quiere cumplir con el trámite de dar una sepultura digna a sus parientes y poder pasar página.
Precisamente Antonia Parra -también de la Puebla de Cazaya- ha explicado a las cámaras de laSexta cómo su madre nunca pudo rehacer una vida plena tras perder a su marido: “Se preguntaba ‘y si pudo escapar y se fue a otro país, a ver si algún día tenemos alguna noticia…’ Nunca perdió la esperanza de que apareciera, pero no ocurrió”.
La mayoría desapareció sin dejar ni rastro, ni siquiera una partida de defunción que certificara su muerte. La espera de conocer su paradero se ha alargado demasiado.
Es hora de saberlo y dejar de tener pendiente algo tan importante.
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