Bolivia ha sufrido una jornada caótica en la que la oposición a Evo Morales se ha lanzado a la calle para incendiar, saquear y destruir sin tregua.
AGENCIAS
Bolivia vivió un "martes negro" con violentas ocupaciones y saqueos de oficinas públicas en cuatro regiones del país por parte de grupos civiles opositores de derecha, que el gobierno calificó de "golpe de estado cívico-prefectural" ejecutado por agrupaciones "fascistas".
Santa Cruz, bastión de la oposición contra el presidente Evo Morales, fue el epicentro de la violencia con saqueos de la empresa de telecomunicaciones (Entel) y de las oficinas de Impuestos y de Reforma Agraria, tras ser ocupadas por la fuerza por sectores civiles de derecha.
El canal de televisión TVB y la radio Patria Nueva, ambas pertenecientes al Estado, fueron incendiadas y sus equipos destruidos, obligándoles a suspender sus emisiones.
La fuerza pública fue virtualmente rebasada por la turba encabezada por la derechista Unión Juvenil Cruceñista (UJC), brazo de choque de la organización civil Comité Cívico Pro Santa Cruz, y funcionarios de la prefectura de ese departamento, según el gobierno.
Los incidentes dejaron al menos tres militares heridos y varios heridos, según reportes parciales de canales de televisión.
El gobierno calificó la violencia de "golpe de estado civil-prefectural" y advirtió que "los fascistas no van a pasar", según una declaración conjunta de los ministros de Interior, Alfredo Rada, y de Defensa, Walker San Miguel.
A pesar de la gravedad de la situación, San Miguel dijo que "el gobierno no va a dictar estado de sitio (de limitación de libertades ciudadanas)".
"El gobierno no va a caer en provocaciones, vamos a actuar con serenidad, pero también con firmeza democrática, legal y constitucional" en la solución del problema, sostuvo Rada.
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