A pesar de contar con los toros más famosos del mundo, los Sanfermines suponen sólo una ínfima parte de los 22.000 festejos taurinos que se celebran anualmente en España.

Con el chupinazo sanferminero comienza en Pamplona una semana de encierros mundialmente conocidos. Pero son sólo una ínfima parte de los cerca de 22.000 festejos taurinos que se celebran anualmente en las calles de miles de pueblos, cada vez en más, pero también con normas y requisitos más rigurosos.
Si en 2006 los encierros, suelta de reses y vaquillas alcanzaron la cifra de 18.500, ahora ascienden a unos 22.000, según los datos de la Asociación de Corredores, Aficionados y Recortadores de Toros de España (ACARTE). El director de la revista "Bous al carrer", Alberto de Jesús cree que en los últimos quince años estos festejos se han cuadruplicado.
¿A qué obedece el aumento? Según Alberto de Jesús, a la difusión de los calendarios por publicaciones especializadas, la proliferación de páginas web y a la facilidad que tienen los jóvenes hoy en día para desplazarse.
Fiestas populares que arrastran a miles de personas y que han dejado un balance de 22 personas muertas desde el año 2000 en toda España, de los cuales, sólo uno de ellos murió en ese período en los Sanfermines.
Respeto al animal
Cada comunidad autónoma cuenta con su propia legislación que emana de una norma general del Ministerio del Interior, el Reglamento de Espectáculos Taurinos, aunque en este tema puede prevalecer un bando municipal.
La ley de Interior establece medidas médicos-sanitarias, seguridad de las instalaciones y vallados, pólizas de seguros y contratación de profesionales, así como la prohibición de actuaciones que impliquen el maltrato y sufrimiento injustificado de los animales, y que al finalizar el festejo se dé muerte a las reses sin presencia del público.
Se reavivan los encierros
El ganadero Miguel Fernández habla de precios. Por 1.200 euros, "lo más barato que puede haber", se puede conseguir un toro con dos años, hasta los 60.000 de media, por los seis toros para un festejo importante.
Proliferación de festejos que se prohibieron en su día y que quedaron en el olvido están volviendo, según Ricardo Otero de ACARTE: "Cada año hay más, con más seguridad, con más regularidad, con mayor afluencia de público, la gente quiere volver a sus tradiciones", comenta.
¿Por qué se perdieron?: "Porque en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, muchos alcaldes no son del pueblo que gobiernan y no se preocupan de conservar las tradiciones. Eso sí, bien que les gusta disfrutar de las fiestas de sus localidades de origen", se lamenta Otero, un corredor experimentado pero ya retirado porque un morlaco -dice- le "sacó las tripas".
Recuperar las tradiciones sí, pero "no como se hacía antes, porque todo tiene que evolucionar, y estamos con el respeto al animal, no se pueden seguir haciendo algunas cosas de hace treinta o cuarenta años".
La ultilización de un animal para el divertimento no es ética. Los toros son sacados de su hábitat y llevados a un encierro dondo sufren ansiedad, estres, miedo, etc, de una forma muy muy parecida a la nuestra, para posteriormente ser sacrificados. No es necesario esto. Podemos divertirnos sin esto.
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