El restaurante italiano Osteria L'Intrepido, premiado por WineSpectator, la biblia de los vinos, no existe. Fue una invención para destapar el fiasco de los concursos gastronómicos.

Redoble de tambores. El WineSpectator, la revista de vinos más influyente del mundo, ha otorgado el Premio de Excelencia Gastronómica 2008 a un restaurante de Milán.
¿Y que dan?Torta Di Zucca Alla mantovana, Rosotto alla Milanese, Uovo en Raviolo con ricotta, Spinaci, e tartufo bianco, Costoletta di vitello alla Milanese con pomodoro e rucola... Se os hace la boca agua, ¿verdad? pues dejad de segregar saliva porque éste restaurante en particular ¡no existe!
El New York Times acaba de destapar lo que ya se olían algunos bloggers. La industria gastronómica, de la alta cocina, la cata de vinos, las exquisiteces de gourmet… está podrida.
Todo es cuestión de dinero. Ya lo sospechaba Robin Goldstein hace tiempo. A él siempre le había mosqueado la gente pija que no sabe valorar un buen vino porque es barato. Tanto, que escribió un libro: Wine Trials. Pero no se conformó con defender su tesis publicándola en tapa dura. Dio un paso más.
Se inscribió en el concurso de WineSpectator. Rellenó el formulario. Pagó 250 dólares para inscribirse. Se inventó un menú de nueva cocina italiana para chuparse los dedos, seleccionó una carta de vinos con los caldos italianos peor valorados por la revista en la última década, situó el restaurante en Milán y lo bautizó Osteria L’Intrepido. Y esperó a ver si caían en la trampa. Y cayeron.
Asi que la próxima vez que algún listillo quiera ir de experto sobre vinos, sospechad. A lo mejor es lector del WineSpectator. O sea que está mal informado.
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