La Junta militar birmana permitirá, finalmente, el acceso al país de “todos” los trabajadores humanitarios, para que asistan a los 2,4 millones de supervivientes del ciclón “Nargis”.
Tres semanas después de la catástrofe, el jefe de la Junta militar que gobierna Birmania, general Than Shwe, accedió a abrir las fronteras a la ayuda humanitaria, después de su reunión con el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon.
"Ha aceptado dejar entrar a todos los trabajadores humanitarios", afirmó Ban, que se encuentra en Birmania para convencer al Gobierno de la necesidad de que entren más expertos internacionales en asistencia para aliviar los efectos del ciclón, que causó casi 134.000 muertes y desapariciones.
Al ser preguntado por si considera que esto supone un avance, Ban respondió: "Creo que sí".
Previamente, Ban pudo observar por sí mismo la destrucción del área del Delta de Irrawaddy, la zona más afectada por el ciclón, donde viajó el helicóptero sobre los campos de arroz y las casas destruidas en el delta, conocido como "el tazón de arroz de asia".
El máximo dirigente de Naciones Unidas aseguró a los damnificados que la comunidad internacional no los ha olvidado y que los ayudará en la reconstrucción de sus vidas. Durante la visita a Irrawaddy, de más de tres horas, Ban habló con las víctimas y les expresó su apoyo.
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