El Barcelona se jugará en Old Trafford su pase a la final de la Liga de Campeones, después de empatar a cero con un Manchester United, al que dominó de principio a fin.

AGENCIAS
En uno de los mejores partidos de los azulgrana esta temporada, el conjunto de Frank Rijkaard quiso enviar un mensaje a quienes le daban por muerto y recordarles que la temporada aún no ha acabado, que el Manchester, de favorito nada, y que la 'Champions' aún no tiene dueño.
Y eso que el encuentro podía haber empezado de forma trágica para los hombres de Rijkaard, cuando a los dos minutos de juego Gabi Milito cometió penalti por unas absurdas manos dentro del área.
Sin embargo, el indolente Cristiano Ronaldo envió el balón fuera, y el error del punta del Manchester fue lo mejor que le pudo pasar al Barça, que logró darse cuenta de golpe de que el equipo de Ferguson está formado por futbolistas de carne y hueso y que incluso su estrella, probablemente el jugador más en forma del planeta, también es humano.
El Barcelona, que había arrancado algo nervioso, respiró hondo, ahuyentó todos sus miedos y se puso a jugar, liderado por Leo Messi, con el hambre y la intensidad que le ha faltado durante tantos meses. Impuso un ritmo infernal en la presión, ahogó la salida del balón de su rival y se adueñó del esférico de una forma insultante.
Durante esta primera media hora, el Barcelona demostró que creía por fin en él y, lo que es más importante, invitó a creer al público del Camp Nou, que no dejó de animar a los suyos.
El problema del Barça fue que no culminó nada de lo que intentó. Por más que puso en apuros a la defensa británica, que debió multiplicarse en cada jugada e incluso necesitó de la ayuda de Wayne Rooney y Carlos Tévez para achicar balones.
Ni la sombra del Manchester
De haber afinado un poco más en el último pase y en la definición, el Manchester podía haber quedado ya sentenciado en la primera mitad, pero la falta de concreción en los metros finales le permitió salir vivo de esa primera media hora frenética.
Y así, unos minutos antes del descanso, los ingleses se fueron desperezando hasta lograr deshacerse sensiblemente del asedio de su rival, pisar algo el campo contrario y probar fortuna en un par de jugadas de Cristiano Ronaldo que acabaron en nada.
El guión del partido cambió poco tras la reanudación. Si acaso, que el Barça, que a estas alturas del choque ya se sabía muy superior, jugó algo menos revolucionado y todavía más suelto, lo que le permitió llegar con más claridad a la meta contraria.
El Manchester dio el susto con una jugada por la izquierda de Michael Carrick, que sentó a Márquez antes de enviar su remate al exterior de la red de la portería defendida por Valdés, pero ya no evidenciaría síntoma alguno de mejora.
Cada vez más parapetado atrás, cada vez más disfrazado de equipo pequeño, cada vez más rácano y especulador, el conjunto de Ferguson logró salir vivo de la cita, porque un Messi fundido se fue muy pronto del campo, porque Eto'o no hizo de Eto'o y porque a Henry le faltó un poco más de puntería en dos durísimos disparos en la recta final del choque.
FICHA TÉCNICA:
0 - Barcelona: Valdés; Zambrotta, Gabi Milito, Márquez, Abidal, Touré Yaya, Xavi, Deco (Henry, min.77), Messi (Bojan, min.62), Iniesta y Eto'o.
0 - Manchester United: Van der Sar; Hargreaves, Ferdinand, Brown, Evra, Scholes, Carrick, Cristiano Ronaldo, Park, Tévez (Giggs, min.85) y Rooney (Nani, min.76).
Árbitro: Massimo Busacca (SUI). Mostró cartulina amarilla a Márquez (min.44) y Hargreaves (min.73).
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