El culto, distinguido, elitista y tranquilo turismo de la capital austriaca se ha metamorfoseado este verano en una horda de fanáticos del fútbol, los gritos y la fiesta. Hasta la Ópera lo ha notado…
laSexta|Noticias
Son las cosas que tiene el fútbol. Que hace que la gente se vuelve loca al ver a 22 tíos en calzoncillos corriendo detrás de un balón y supervisados por tres mayoretes (una con pito y dos con banderín), y el mundo, de repente, se detiene durante 90 minutos.
Y de esta epidemia no ha podido librarse ni la capital europea de la música clásica y la cultura. Las refinadas costumbres de la ciudad de Viena se han tenido que rendir a los malos hábitos de los hooligans.
El declive ha llegado a tal punto que la Eurocopa ha puesto en jaque mate a la mismísima Ópera Nacional de Viena, que ha tenido que cancelar la función del domingo (día de la final entre España y Alemania) porque “las ventas habían sido catastróficas”.
El propio director de la Ópera, Ioan Holender, reconocía que, aunque no había sucedido a diario, se había sufrido una reducción de “entre 100.000 y 150.000 euros en la venta de tickets”, en un teatro acostumbrado a llenarse a diario.
Así, solo un 70% de las entradas para “La forza del destino” de Verdi se vendieron en el último evento, algo que da al traste con las expectativas de Holender de que la Eurocopa despertase el interés cultural entre los aficionados al deporte rey.
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