Ya se ha vuelto un clásico: decenas de personas quedan a través de Internet para hacer la estatua humana durante 5 minutos.
En medio del ajetreo de la estación y del ir y venir de miles de viajeros, Atocha fue el escenario de un nuevo congelamiento. No se había detenido el tiempo, es el síndrome Improve Everywhere.
El congelamiento duró cinco minutos y dio inicio con el ya habitual sonido de un silbato. El resto fue cosa de cada cual, elegir una postura o quedar, sin más meditación, tal cual estaban, cada agente tenía su manual.
Visto lo visto, el único requisito era no moverse y, por supuesto, divertirse.
Como la pólvora
La convocatoria ha corrido por correos electrónicos y mensajes telefónicos, por lo que no se conoce todavía su repercusión. En cualquier caso, tras el éxito de Barcelona, cada vez son más los adeptos a la “congelación”.
ha sido grande!!!
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