Poco antes del secuestro del empresario Rafael Ávila la banda de Raúl Brey, uno de los primos de Rajoy, planeó dar caza al hijo de Francisco Hernando, más conocido como El Pocero.
AGENCIAS
Los primos de Rajoy son casi más famosos que el líder del Partido Popular. Pero de entre todos ellos hay uno que brilla con luz propia: Raúl Brey. Este personaje está relacionado con el secuestro de un empresario gaditano, y parece que su equipo de operaciones es el autor del intento de secuestro el pasado 25 de abril en Seseña de uno de los hijos del constructor Francisco Hernando, El Pocero.
De momento no existen pruebas de que Raúl Brey esté implicado directamente en el caso de El Pocero, al que los secuestradores pensaban pedir un rescate de 30 millones de euros a cambio de la vida de su hijo.
Para llevar a cabo el secuestro los amigos del primo de Rajoy habían alquilado un chalé en la localidad madrileña de Perales del Río, en cuya bodega habían construido un zulo.
Las investigaciones de la Policía, realizadas por el Grupo de Secuestros y Extorsiones de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional, se iniciaron tras la liberación en Almonte del empresario de Sanlúcar de Barrameda Rafael Ávila, quien permaneció 16 días retenido.
Los agentes trataron de descubrir si los autores de este secuestro, con los que está relacionado Raúl Brey, eran responsables de otras intentonas. Tras varias gestiones no tardaron en descubrir que habían planeado también el secuestro de Seseña.
La investigación policial ha permitido imputar los hechos de Seseña a cinco miembros de la banda, tres de los cuales ya estaban en prisión por el secuestro de Almonte, mientras que los otros dos han sido detenidos en los últimos días.
El porqué de Almonte
Ante las dificultades que encontraron los secuestradores para hacerse con el hijo de El Pocero decidieron ir a por otro objetivo. Y ese objetivo fue Rafael Ávila.
El intento de secuestro en Seseña se produjo cuando los delincuentes embistieron con un vehículo el coche que conducía Hernando para, una vez saliese de él, apuntarle con una pistola y trasladarlo al zulo. Pero la víctima se resistió y los criminales tuvieron que darse a la fuga.