Holanda encabeza la lucha contra el cambio climático con sus revolucionarios adoquines, que purifican la contaminación del aire.
Una calle holandesa será, si triunfa el invento, una de las más limpias de polución. La ciudad de Hengelo (al este del país) va a probar en una de sus calles un nuevo tipo de pavimento desarrollado por investigadores de la Universidad de Twente.
Las pruebas en laboratorio han demostrado que los adoquines fabricados con este novedoso tipo de hormigón transforman las partículas de óxido de nitrógeno que emiten los automóviles en nitratos inofensivos gracias a la acción de la luz solar que se limpiarían luego simplemente gracias a la lluvia.
El óxido de nitrógeno es uno de los principales contaminantes que emiten los motores y son responsables, junto a los óxidos de azufre, de la lluvia ácida y de las nieblas que se perciben en las zonas con gran concentración de tráfico.
La clave del novedoso material sería la utilización en el hormigón de un aditivo de dióxido de titanio, que además de purificar el aire hace que los adoquines repelan la suciedad y se mantengan más limpios.
Está previsto que las obras en la carretera terminen a finales de este año y que a principios de 2009 se lleven a cabo los primeros análisis.
La universidad espera ofrecer los primeros resultados de la prueba, que podría suponer un enorme avance en la lucha contra la contaminación, durante el próximo verano.