Han pasado siete años desde el 11-S y Estados Unidos ha dado comienzo al juicio por los atentados basándose en testimonios obtenidos de presos torturados.
AGENCIAS
Han pasado siete años, pero finalmente Estados Unidos ha dado comienzo al juicio por los atentados del 11-S. Durante todo este tiempo el Gobierno estadounidense se ha dedicado a arrancar testimonios a base de torturas a presos encarcelados en Guantánamo, culpando finalmente al número tres de Al Qaeda, Jalid Sheij Mohamed, de ser el cerebro de la operación.
Cuatro supuestos colaboradores de Mohamed se han declarado también culpables de la masacre, aunque las confesiones resultan dudosamente legales, teniendo en cuenta que han sido arrancadas bajo torturas. De hecho, la propia CIA ha reconocido que algunos testimonios los ha conseguido utilizando torturas como la simulación de asfixia. Pese a todo, estos cinco presos han sido acusados formalmente por Estados Unidos de haber organizado los atentados.
Los cinco acusados (el propio Sheij Mohamed y sus colaboradores, Walid bin Attash, Ramzi Binalshibh, Ali Abdul Aziz Ali y Mustafa al Hawsawi)se someten a juicio, además, de forma especial. La vista tiene lugar en la base de Guantánamo, y para conducirla se ha nombrado un tribunal militar. No contento con esto el Ejecutivo estadounidense ha decretado que los medios de comunicación que sigan la causa sólo puedan escuchar lo que las autoridades estén dispuestas a dar a conocer.
La petición de Sheij Mohamed
El presunto cerebro de los atentados del 11-S lo tiene claro: quiere convertirse en mártir. Así lo ha manifestado durante el desarrollo del juicio, en el que tampoco ha querido aceptar un abogado, afirmando poco después, al ser informado de que se enfrenta a la pena de muerte, que precisamente su deseo es morir.
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