La presidenta Cristina Fernández insta al diálogo y solicita el final de los paros para iniciar las negociaciones.

AGENCIAS
La presidenta argentina, Cristina Fernández, pidió al campo que levante una huelga que amenaza con desabastecer al país e instó al diálogo, en un discurso bien recibido por los productores que ahora esperan precisiones para definir si desactivan la protesta. En distintos puntos del país los productores realizaban asambleas para decidir los pasos a seguir, en un clima más distendido que días pasados.
Desde hace 15 días, los productores realizan cortes de carreteras para protestar contra una reciente alza de impuestos a las exportaciones de granos, protagonizando la peor protesta en años en el país y la mayor crisis política en la corta gestión de la mandataria.
La presidenta condicionó el diálogo y no dio señales de que esté dispuesta a modificar el nuevo esquema de impuestos que elevó la presión fiscal sobre la soja, el grano del que el país es el tercer mayor exportador global. "Los convoco al diálogo en serio, desde aquí, las puertas de la casa de Gobierno están abiertas, pero por favor, levanten la medida contra el pueblo", dijo Fernández en un acto masivo organizado por partidarios de sus políticas.
Pero a lo largo de sus presentación, que contó con la presencia de su esposo Néstor Kirchner, de todos sus ministros, de gobernadores afines y representantes sindicales, hizo una fuerte defensa del efecto redistributivo de los impuestos a las ventas externas de los granos. "No es una política antisoja, es una política pro Argentina, pro pueblo, pro campo también", aseguró.
La primera reacción desde los bloqueos en las carreteras fue negativa, ya que los agricultores esperaban una promesa de cambiar la medida. Sin embargo, desde la dirigencia de las cuatro entidades que convocaron a la protesta destacaron el tono conciliador del discurso presidencial pero reclamaron precisiones sobre las posibles concesiones oficiales antes de instruir a las bases para que levantaran los bloqueos a las carreteras.
Impuestos
Los impuestos a las exportaciones buscan frenar una creciente inflación y reforzar el superávit fiscal del país, pero los productores agropecuarios, desde los pequeños hasta los grandes hacendados, creen que el alza impositiva fue un nuevo manotazo del Gobierno central al interior del país. Fernández se ha negado a dar marcha atrás con la medida porque asegura que el agro sigue siendo muy rentable con los altos precios internacionales de las materias primas, en tanto que algunos de sus ministros amenazaron con usar las fuerzas de seguridad para despejar las carreteras.
El conflicto ya ha provocado dificultades en el acceso a la carne y los lácteos en muchos supermercados de Buenos Aires, y en algunos restaurantes del centro de la ciudad el clásico bife argentino ya no aparece en los menús.
Por la tarde, los argentinos debieron ver por televisión la triste imagen de leche derramada en el piso por productores que ya no pueden venderla a las industrias, mientras niños y madres buscaban juntar algunos litros en pequeños recipientes en un país con un cuarto de la población viviendo en la pobreza.
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