Cincuenta jóvenes han incendiado los vehículos tras una noche de batalla contra la policía francesa. Todo empezó con un ajuste de cuentas.

AGENCIAS
Una calma tensa ha vuelto a la localidad de Vitry-le-François, al este de París, después de una noche de enfrentamientos entre las fuerzas del orden y unos 50 jóvenes, que incendiaron sesenta vehículos y cometieron otros destrozos.
Dos gendarmes y otros tantos bomberos resultaron heridos, así como cinco habitantes del barrio, "no necesariamente implicados" en las violencias, informaron hoy las autoridades. El detonante del estallido de violencia fue la muerte a tiros de un joven en un aparente ajuste de cuentas entre pandillas.
Encapuchados, armados con bates de béisbol y cócteles Molotov, medio centenar de jóvenes se dedicó a incendiar coches y cubos de basura y apedrearon a los vehículos de los bomberos y los gendarmes. Varias decenas más presenciaron hechos, pero sin participar en ellos.
En el curso de la noche, la policía detuvo al presunto autor de los disparos contra el joven asesinado. La Fiscalía ha abierto una investigación.
Los refuerzos policiales enviados a la localidad para hacer frente a los disturbios seguían allí por la mañana, mientras que se ha puesto en marcha un equipo de ayuda psicológica para atender a los habitantes conmocionados por la violencia.
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