Todos los acompañantes y seguidores de la antorcha olímpica han guardado un minuto de silencio a la llegada de la llama a Sichuan, donde un grave terremoto dejó decenas de miles de muertos.
La antorcha olímpica ha hecho este domingo su primera escala en la provincia suroccidental china de Sichuán, devastada por un terremoto de 8 grados en la escala de Richter que dejó casi 90.000 muertos y desaparecidos el pasado mayo.
El fuego pasó por las manos de 189 portadores que lo llevaron por las calles de Guang'an, a unos 300 kilómetros del epicentro del seísmo y cuna del fallecido "pequeño timonel", Deng Xiaoping, artífice del proceso de reforma y apertura económicos que ha dado forma a la actual China.
Tras un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas, miles de personas saludaron el paso de la llama con cánticos de aliento a China, Sichuán y los Juegos Olímpicos, enarbolando banderas chinas y olímpicas, así como pancartas con el lema "Enciende la Pasión, Comparte el Sueño" y "Un mundo, un sueño".
El fuego olímpico continuará su recorrido por Sichuán mañana, cuando llegará a una de sus paradas más emotivas, la localidad de Mianyang, una de las zonas más golpeadas por el seísmo.
En la ciudad, el Estadio de Jiuzhou, que sirvió como improvisado campo de refugiados para las víctimas, está ya adornado con flores y grandes pancartas rojas que rezan: "¡Vamos China! ¡Vamos Sichuán! ¡Mianyang seguro vencerá! y ¡Permaneced unidos, dad la bienvenida a los Juegos Olímpicos!".
Según publica el diario South China Morning Post, el estadio está vigilado por fuertes medidas de seguridad y mañana acogerá la actuación de grupos de estudiantes y de soldados del Ejército de Liberación Popular (ELP).
El Comité Olímpico Internacional entregó ayer una donación de cuatro millones de dólares para las víctimas del terremoto, en una demostración de lo que, según Jacques Rogge, es el "espíritu olímpico".
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