Las familias de las víctimas del terrorista libanés Samir Kuntar se sienten indignadas por su liberación. laSexta los ha visitado, ha recogido su dolor y su testimonio.
En Israel el canje de presos por cadáveres con Líbano está siendo un trago muy doloroso.
Hace una semana la milicia de Hezbolá entregó muertos a los soldados israelíes Ehud Goldwasser y Eldad Regev, secuestrados hace dos años y cuya muerte no se había confirmado hasta ahora, aunque se sospechaba.
Israel conseguía esos dos féretros de parte de Líbano a cambio de entregarle 200 milicianos muertos y la excarcelación de otros cinco que mantenía presos.
Entre ellos al sanguinario Samir Kuntar, quien no dudó en aplastar el cráneo de una niña israelí de cuatro años.
laSexta ha recogido el testimonio de aquel terrible suceso ocurrido en 1979. Los testigos y familiares se sienten engañados y dolidos con su gobierno por haber liberado a dicho preso. Sobre Kuntar pesaban cinco cadenas perpetuas. Ahora es libre. Y niega los hechos.
Guidi Mesguev recuerda aquel día negro para la localidad de Naharya como si hubiera sido ayer.
Entonces, un comando liderado por Kuntar mató a tres israelíes. Dos de ellos eran padre e hija. Kuntar disparó primero al padre, Danny Haran. Y lo hizo en frente de su hija Einat Haran. De modo que sería la última imagen que la niña vería en su vida. Luego “cogió la cabeza de la pequeña, la apoyó en una piedra, y con la culeta de su Kalasnikov la destrozó el cráneo”.
Mesguev no puede olvidar ese episodio y lamenta la libertad de Kuntar. “Me da mucha rabia que hayamos soltado a este vil asesino”.
La joven Keren Shajar va aún más lejos. A ella le gustaría matar a Kuntar. “Es una sensación asquerosa ver cómo ese asesino se ríe de nosotros, mientras aquí estamos de duelo”. Keren tenía tres años cuando Kuntar mató a su padre. Un año menos que Einat.
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