El clérigo chií Muqtada al Sadr, bajo cuyo mando está el Ejército del Mahdi ha ordenado a sus seguidores que no depongan las armas al actual gobierno iraquí hastra que no expulsen a los estadounidenses.
Al Sadr "solicitó a sus seguidores que no entreguen sus armas al Gobierno iraquí", según hizo saber el ayudante del clérigo, Hasán Zargani. "Las armas sólo deberían entregarse a un Gobierno capaz de expulsar a los ocupantes", añadió, en referencia a la presencia estadounidense en el país árabe.
Al Maliki extendió el plazo a los milicianos chiíes de Basora, al sur de Iraq, para que entreguen las armas y les ha ofrecido recompensas económicas a cambio de su desarme.
"Todos aquellos que tengan armas pesadas y ligeras deben entregarlas a los puestos de seguridad y serán recompensados económicamente", declaró Al Maliki en un comunicado. Este proceso comenzó el 28 de marzo y durará "hasta el 8 de abril", añadió.
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