Quizá poca gente la reconozca por Rosario Sánchez, pero todo cambia si se le añade el nombre de “la Dinamitera”. En 1936 tomó las armas contra las tropas franquistas y se convirtió en uno de los grandes mitos de la Guerra Civil.

Luchadora incansable y una de las primeras mujeres en unirse a las milicias populares contra el levantamiento del Frente Nacional, Rosario “la Dinamitera” murió este viernes en Madrid, a los 88 años.
Nacida el 21 de abril de 1919 en la localidad madrileña de Villarejo de Salvanés, se alistó en la milicia popular para defender a la capital de la entrada de los nacionales.
Perdió una mano en las trincheras, fue encarcelada durante el franquismo y sobrevivió a una condena a muerte, conmutada por 30 años de cárcel, de los que solo cumplió tres.
Inmortalizada por el célebre poeta español Miguel Hernández, su figura marcará siempre la lucha de las mujeres y su papel en la Guerra Civil.
De ella, dijo: “Rosario, dinamitera/ sobre tu mano bonita/ celaba la dinamita/ sus atributos de fiera/ .../ bien conoció el enemigo/ la mano de esta doncella/ que hoy no es mano porque de ella/ que ni un solo dedo agita/ se prendó la dinamita/ y la convirtió en estrella".
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