Las dotaciones son insuficientes para controlar los cientos de focos provocados por la caída de rayos. El estado se enfrenta al cuarto día de una ola de calor que ha puesto al límite la red de energía.

Los bomberos trabajan sin descanso para sofocar los cientos de incendios que están quemando el norte de California. La mayor parte de los fuegos se iniciaron por la caída de rayos sin lluvias durante las tormentas eléctricas que atravesaron el estado el pasado viernes.
Desde este día se estima que han caído entre 5.000 y 6.000 rayos en toda la región, lo que ha dejado cientos de focos contra los que los bomberos luchan sin cesar, aunque el personal no es suficiente para encarar tantos incendios.
"Tenemos una cantidad significativa de incendios a los que hasta ahora no hemos podido asignar personal", declaró el jefe del Departamento de Forestación y Protección contra Incendios de California, David Show. "No tenemos suficientes recursos para enviar a todos ellos, así que tendremos que enfrentarlos cuando podamos".
"El clima es, por supuesto, muy caluroso y seco aquí, y este incendio rápidamente se dirigió a un terreno extremadamente empinado y se volvió inaccesible. Tenemos problemas para establecer las líneas de control", dijo Show.
Esta fuerte ola de calor está elevando las temperaturas hasta los 37,8º en gran parte del estado. Algunas comunidades se han quedado sin electricidad por sobrecarga en la red debido al uso prolongado de los aires acondicionados y ventiladores.
Una estructura resultó destruida y 150 casas fueron evacuadas cerca de Fairfield, situado a 64 kilómetros al suroeste de Sacramento, zona en la que se ha declarado el peor incendio y que ha consumido ya más de 1.416 hectáreas en la región productora de vino del condado de Napa.
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