El Ministerio de Asuntos Exteriores considera que el ataque perpetrado contra la embajada española en Caracas (Venezuela) con bombas lacrimógenas y en el que también han realizado pintadas proetarras en la fachada es un "acto de vandalismo" protagonizado por un grupo de descontrolados, por lo que no se le quiere dar "mayor importancia".

Fuentes de la Dirección General de Comunicación Exterior han explicado que, aunque la seguridad de la embajada corresponde en parte al Gobierno venezolano, este tipo de situaciones son imprevisibles e incontrolables. El Ministerio de Exteriores enmarca lo sucedido en un "acto de vandalismo" de unos desconocidos, y recalca que no se han producido víctimas por el ataque.
Un grupo de desconocidos ha atacado esta madrugada las oficinas de la embajada española en Caracas con bombas lacrimógenas y pintadas en las fachadas con leyendas de apoyo a ETA y a la “resistencia del pueblo vasco”.
Las pintadas incluían el logotipo de la banda y alusiones a Jarrai, antiguas juventudes de la banda ahora transformadas en Segi. Las fachadas de los edificios colindantes también resultaron afectadas con mensajes en los que se exigía al Gobierno español el cese de la “situación represiva” que vive el País Vasco y las detenciones de miembros de Batasuna.
Como ha podido constatar la emisora venezolana Unión Radio, los agresores también lanzaron panfletos firmados por supuestos simpatizantes del Gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, entre ellos la llamada Coordinadora Simón Bolívar.
Cerca de la sede diplomática, ubicada en el este de la ciudad, los manifestantes colocaron figuras que representan al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, al rey Don Juan Carlos y al director del canal de noticias Globovisión, Alberto Federico Ravell, según indicó la agencia de noticias Notimex.
El Gobierno venezolano no ha tardado en condenar el ataque. En un comunicado remitido a la estatal Agencia Bolivariana de Noticias, el Ejecutivo y el pueblo venezolano "repudian este acto delictivo perpetrado por grupúsculos minoritarios que actúan a contrasentido del ideario bolivariano", señala la nota.
Asimismo, el Gobierno "expresa su solidaridad" con los miembros españoles de la oficina diplomática y anuncia que "ha activado los mecanismos que conducirán al pronto esclarecimiento de los hechos y al consecuente castigo de los responsables de este oprobioso y cobarde acto".
Este nuevo ataque se produce un mes después de que otro grupo de desconocidos se manifestara ante la misma sede diplomática española con carteles en contra del Gobierno de Zapatero. En aquella ocasión los manifestantes entregaron una carta a favor de la ilegalizada Batasuna y de la independencia del pueblo vasco.
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