imprimir
compartir
El otro día me invitaron a una “Master Class de cócteles”; lo típico de un viernes.
La idea, yo pensaba, era aprender a hacer cócteles. Sin embargo, cuando llegué a aquella taberna irlandesa de Avenida de Brasil me encontré con algo bien distinto: un proyector y cantidad de mesas alineadas sobre las cuales había un montón de bolígrafos y cuadernos de notas marca Havana Club.
Resulta que no íbamos a tocar una coctelera sino que nos iban a ofrecer una clase magistral sobre el ron cubano, los orígenes de la caña de azúcar y demás temas que a las cuatro de la tarde no es que me muriese por descubrir. Probablemente todos estábamos deseando que alguien dijera en voz alta: “¿por qué no nos servís los cócteles y mientras tanto nos contáis por encima eso de la caña de azúcar?”.
Pero nadie habló y sólo se escuchó algún que otro suspiro cobarde. Quizás alguien se planteó levantarse con la excusa de ir al baño y de ese modo abandonar la sala por la puerta de atrás, pero entonces un miembro de la organización pronunció la palabra mágica: PREMIO. “Al terminar la clase os pasaremos un examen y quien saque la mejor nota ganará un viaje a Cuba”. Las risas desaparecieron, todos sin excepción descapuchamos nuestros bolígrafos, abrimos las libretas y rugimos impacientes como fórmulas 1 en la parrilla de salida.
A partir de ahí, una clase de historia que empezó con la llegada de Cristóbal Colón a Cuba y terminó con un repaso al posicionamiento de Havana Club en el mercado internacional de bebidas alcohólicas. Me dolía la mano de escribir y apuntaba hasta los datos de la competencia.
Cuando la clase teórica terminó, un camarero al que la madre de King África hubiera señalado como su propio hijo empezó a preparar cócteles para el personal. Iba recitando las proporciones de sus elementos en voz alta y terminaba presentando la bebida del mismo modo sagrado en que Rafiki levantaba a Simba en el Rey León.
¡Mojito! (Aplausos)
¡Daiquiri! (Aplausos)
¡Cuba Libre! (Aquí al principio sólo hubo un par de toses porque, reconozcámoslo, preparar un Cuba Libre no es ninguna proeza. Al barman no le hizo ninguna gracia el silencio y cohibidos ante su mirada amenazante acabamos aplaudiendo y celebrando el meritazo de abrir una cocacola y, oh, echarle ron)
¡Cubanito! ¡Havana Mulata! ¡Culto a la vida! ¡Cuban Tonic! Las bebidas se sucedían y nuestro ánimo se levantaba a medida que las probábamos. Reconozco que me despisté un poco hablando con la gente y descuidé mi atención en lugar de hacer lo que tendría que haber hecho: rechazar cualquier tipo de diversión, mantenerme abstemia y centrarme al 100% en mi único cometido: acabar posando sonriente con un cheque gigante y cruzar el Atlántico.
Repartieron los exámenes y comprobé que había apuntado en el cuaderno las respuestas de casi la totalidad de las preguntas aunque, mierda, había algunas de los cócteles en las que tenía dudas. La gente empezó a hacer el examen en comuna, de muy buen rollo y todo eso. Yo sitié mi papel entre mi cara y mi antebrazo con el codo amenazante hacia el exterior de modo que nadie pudiera leer ni mi apellido y tampoco atreverse a preguntarme. Llamadme ruin, pero lo volvería a hacer.
Por fin entregué mi hoja (doblada por la mitad para que ningún curioso pudiera beneficiarse de mi esfuerzo) y pasé quince minutos agónicos esperando a que dieran los resultados. Hubiera deseado tener en el bolso una petaca llena de whisky asqueroso y caliente para calmar mis nervios, pero tuve que conformarme viendo al camarero agitar su coctelera para un cámara de algún canal de televisión digital que no recuerdo porque estaba histérica como una burbuja de Freixenet. Por fin, el profesor cubano, la azafata, el representante de Havana Club en España y el preparador de cócteles se colocaron delante los asistentes y dijeron el nombre de la persona que había acertado todas las preguntas y que se marchaba a Cuba por toda la cara y entonces…
¿Quieres saber cómo acaba la historia? Envía DESENLACE AL 6666 o pincha aquí.
ME PRESENTO EL LUNES A EXAMEN CON MASTER CLASS HVANA AYUDAMEEEEE!!!!! SOY COCTELERO PERO QUE PREGUNTAS HACEN???QUIERO IRME A CUBAAAA LO NECESITO
Oe, oe, oeoeoeoeoeoe. Claro que sí. Lo ganaste a pulso campeona. Disfruta el ron y no dejes de contar tus aventuras en Cuba. ¿Cómo beberán allí el ron? ¿Le pondrán CocaCola? ¿O está muy mal vista?