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Parece buena idea. Un festival de música en pleno diciembre en Madrid y Barcelona. Exactamente igual que los festivales de verano excepto por el hecho que en vez de escenarios lo que hay son diferentes salas. Varios clubes de la misma ciudad. La gente del Primavera Sound pone experiencia, organización y su excelente gusto musical para organizar el Primavera Club. Pero no es más que una utopía. Ni Madrid (Barcelona es más asequible) es una ciudad fácil como para desplazarse rápidamente de un local a otro, ni son buenas fechas. La ciudad está colapsada y la mayoría de la gente también, aunque de fiestas, cenas y celebraciones.
Por eso, por ejemplo, sólo conseguí ver media canción de un Sr. Chinarro que se ha vuelto a tirar a una piscina vacía. Tras años arrastrando sus directos por malas salas y tirando de bandas mediocres, ahora, que ha conseguido una banda decente y un repertorio más que sugerente, ha decidido tocar las canciones de su primera época. Las que nadie conoce. Una nueva apuesta a los números que no están en la ruleta. Y una bocanada de aire viciado que da gusto recibir en la cara en mitad de este invierno musical helado que a veces parece cubrirnos.
Sí conseguí, a cambio, ver la mínima expresión de Standstill. El grupo barcelonés está al borde del que será su tercer disco en castellano y aún son capaces de ver el pasado de hardcore en inglés que les vio nacer. Con el tiempo, dicen, se vieron ante letras que no necesitaban gritar. En Caracol se presentaron con dos guitarras y dos voces (una de ellas, la de Enric Montefusco, bendecida por la sonrisa del drama), y el resto del grupo en la barra. Como desnudar un canto rodado hasta dejarlo en una china que se te clava en cada sentimiento que provoca. Una manera de cantarte desde el hombro, convirtiendo la intimidad en algo multitudinario.
Black Heart Procession dejaron una cosa clara: son tan buenos músicos que es posible que no necesiten ni siquiera nuestra admiración. Serios, correctos, habilidosos incluso rasgando una sierra para conseguir sonidos tan hondos que podían haber dolido. Pero serios, tanto que era demasiado sencillo despistarse por entre el interesante pasaje oscuro que proponen.
Tara Jean O’Neal también es oscura. Pero ella consiguió que la gente prestara atención. Es más, la mayoría la mirábamos como si anunciara uno de los fines del mundo más maravillosos que pudiésemos admirar. La capacidad de atracción de esta chica pondría en jaque a cualquier policía local si le diese por la música callejera.
Y también me quedé sin ver grupos por los que hubiese sido capaz de viajar: los atascos se llevaron a Beach House, capaces de transportarte al calor veraniego en este invierno tan crudo; las comidas de empresa a Bigott, la clase convertida en pelo aragonés; y las visitas navideñas a Cymbals Eat Guitars, el verdadero hambre de hacer algo nuevo.
Pero hubo un momento en Caracol en el que me sentí como un enano en lo alto de un árbol. Salía humo de todas partes y cuando nos quisimos dar cuenta había guitarras como sables en todas direcciones. Desde detrás de la cortina traslucida A Place to Bury Strangers cayeron sobre nosotros impidiéndonos cualquier posibilidad de respirar. Parapetados tras una niebla tan densa que no les hubiera reconocido ni aunque se hubieses vuelto a casa sentados a mi lado en el metro. Ni aunque la banda de Nueva York la formen mi madre y dos amigas. Porque entre la bruma parecían tres pero sonaban como cuarenta ángeles cayendo a la vez del mismo infierno al piso que haya justo debajo. Una lápida de sonido en tres dimensiones entre la que jugaba una voz calada en dos. Un adictivo bombardeo de sonido sin un segundo de tregua. Una guerra fabricada sólo para el placer de construir belleza en mitad del caos.
yo no le veo la gracia al concepto conciertos simultáneos, no le veo las ventajas. grupos del mismo corte tocando para el mismo público a la vez en diferentes sitios. pagas por ver a 50 grupos pero al final es imposible ver en condiciones más de 6. ¿estoy yo muy viejo o se están empeñando en vendernos los inconvenientes del asunto como ventajas? y por cierto, viva luque (manque pierda).
El problema de la organización del Primavera es no organizar otro festival en lugares que no sean "las capitales". Les animo a hacer uno en Galica, o en Andalucía (por eso de evitar desplazamientos tan largos). En Barcelona, el Primavera fue así: http://reysombra.com/cultura/musica/primavera-club-2009/
Este blog nace cansado, agotado de dar brincos y sonreír. No hay críticas. No hay quejas. No vamos a despellejar a nadie porque, en general, nadie nos ha hecho nada. No vamos a explicar por qué nos peinamos así (qué más quisiéramos). Sólo vamos a compartir esos momentos en los que se apaga la luz, la gente grita y alguien decide ponernos los pelos de punta tocando en los sitios adecuados. Porque, como dijo el filósofo: "Nena, las teclas... son notas". La banda la forman Txemi Terroso a las letras y Óscar Giménez (www.oscargimenez.com) a las ilustraciones. Gracias por venir. Empezamos...
Blog de Vida urbana
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