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Leire, la becaria que acumula más gallifantes dentro del departamento Web de laSexta, me pasó hace una semana No pienses en un elefante, de George Lakoff. Probablemente muchos de los lectores de este blog ya habrán oído hablar de este pequeño libro de referencia que se adentra en las diferencias entre demócratas y republicanos a la hora de utilizar el lenguaje.
Quizás con la llegada de Obama el libro esté algo desfasado, ya que presenta a los demócratas como una tropa a la defensiva a la que le roban las palabras, pero aún así tiene numerosas reflexiones inteligentes, algunas de las cuales ya hemos tratado a lo largo de este año de Zabuqueral (un año cumple por estas fechas, sí).
Lakoff se adentra en No pienses en un elefante en el marco lingüístico, en la forma en que nos expresamos y en el lenguaje que utilizamos para vender una idea. Y pone como ejemplo a los republicanos que, utilizando expresiones como "alivio fiscal" o "cielos limpios" consiguen vender que los impuestos son algo innecesario y que lo de contaminar no es tan nocivo.
Pero lo verdaderamente chocante es que los demócratas, en vez de combatir con otras palabras las ideas de sus enemigos políticos, se dedican (o dedicaron durante años) a asimilar su lenguaje reforzando expresiones como la de "cielos limpios" y cargando al mismo tiempo contra las políticas de "cielos limpios" algo que, al final, les pasó factura en el pasado.
Apliquemos esta idea a España, donde a estas alturas liberal significa conservador, donde libertad significa arcaicismo, donde una bandera significa fascista y donde conceptos como nacionalismo retrógrado son vistos como grandes núcleos de progresismo. ¿Cómo hemos llegado a esto?
Pues probablemente, salvo en el caso del nacionalismo, hemos llegado a esto porque quienes tenían que oponerse a quienes se hacían llamar liberales sin serlo se dedicaron a tachar de liberales a sus adversarios como si fuera un insulto, en vez de dejar bien claro que, contrariamente a lo que predicaban, dichos liberales protegían y protegen a sus colegas y favorecen a los empresarios que les hacen la corte, algo muy alejado del liberalismo de verdad (mismas reglas, mismas oportunidades y, eso sí, victoria para el que triunfe en una batalla sin la intervención de dios alguno).
Así que Lakoff, con o sin Obama, sigue estando de actualidad. Y da algunas pautas muy interesantes para pelear con el lenguaje contra aquellos que piensan de forma diferente a nosotros.
En definitiva: No pienses en un elefante es un libro muy recomendable.
Dirty Harry: gracias estimado Dirty Harry. juan todavía no ha detectado su nueva foto, quizás la detecte después de que yo deje este comentario jajajjaa. *** Dexter Morgan: alguno inteligente tenemos, sí. Qué decir al respecto psicópata encubierta jeje ***** Rubén R.: Sí, y responde que no, que hay que marcar la agenda. Atacar. Ya lo dijo Sun Tzu, estimado Regalado.
Gran libro el de Lakoff, si señor. Plantea de forma brillante el eterno dilema de ¿entramos en su juego? ¿respondemos a sus acusaciones? ¿es necesario responder a las acusaciones infundadas...?
Buen libro, se ve que tenéis becarios inteligentes en esa redacción.
Felicidades por el año, zabuqueral. Y me uno a ese reproche que he visto por ahí. Nos habéis despistado al cambiar las urls sin avisar. A mí también me ha costado encontrarte de nuevo.
Un zabuqueral es un lugar lleno de complicaciones, donde el fango te llega hasta las rodillas, los mosquitos te sorben las venas y la orientación es casi imposible. Y eso es precisamente lo que ha sido, desde tiempos inmemoriales, el mundillo político español. Este blog surge como un intento de inmersión suicida en ese zabuqueral, canalizando al mismo tiempo frustraciones infantiles del autor y sirviendo como terapia para superar una serie de traumas políticos típicamente españoles con todo el sentido del humor posible. CORREO: dmartin@snoticias.tv
Blog de Vida urbana
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