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Todos los días utilizo el transporte público. La principal ventaja que obtengo de esta forma de moverme es poder ir leyendo en cada trayecto. Entre los últimos libros que han caído en mis manos está uno que compré hace dos semanas en la FNAC de A Coruña con el título “Espabila y gana dinero con la crisis”, de Aitor Zárate. La adquisición fue por curiosidad, consciente de que no me iba a forrar con lo que me contase el libro. Pocos días después, descubrí que era uno de los libros más vendidos, que su autor fue jugador de baloncesto profesional y que se ha hecho rico invirtiendo en bolsa. Aunque no suelo hablar de libros (eso ya lo hace muy bien Joaquín Armada) hoy voy a hacer una excepción, debido al contenido y a las ventas del autor.
Aitor Zárate explica, en voz del protagonista del libro, como se hizo rico operando con derivados o “Futuros”. Los Futuros son una forma de especular con el precio que algo tendrá en el futuro, (de ahí su nombre), se puede especular al alza o a la baja, algo muy de moda en época de crisis. En esta forma de operar “apalancado”, el dinero que tienes en cuenta se convierte en garantía, que varía según la entidad. Por ejemplo con 1.000 euros podrías estar invirtiendo diez veces más, 10.000 euros, con el riesgo que eso conlleva en caso de pérdidas...
A partir de aquí es cuando aparecen dos figuras diferentes de especuladores:
- Osos: aquellos que consideran que el mercado va a bajar y abren posiciones cortas (venden acciones que no poseen y las recompran a precios inferiores, ganando la diferencia de precios). Se supone que el nombre de osos lo toman por la forma de atacar de estos animales, con las garras de arriba hacia abajo.
- Toros: aquellos que por el contrario piensan que el mercado subirá y compran acciones (abren posiciones largas) pensando en venderlas cuando los precios hayan subido. Estos toman el nombre por la forma de embestir los toros, de abajo hacia arriba.
Ambos forman parte de una fauna que causa grandes alzas o importantes batacazos de las acciones que cotizan en bolsa.
Volviendo al libro, en él se pone la miel en los labios, explicando el dinero que ha ganado y lo bien que vive trabajando menos de dos horas al día. El autor asegura que tiene un método, pero claro, para conocerlo hay que formarse... Y para formarse nada mejor que su empresa. Vamos que con el libro Aitor Zárate de forma muy sutil te vende la moto y para comprarla lo ideal es ir a su concesionario. Lo que no te explica es que conducir una moto entraña riesgos, si pisas mucho el acelerador puedes sufrir un accidente e incluso matarte.
La parte positiva del libro son algunos apuntes interesantes para el ahorro y sobre ciertos productos bancarios, que más bien podrían considerarse pufos bancarios como los fondos de pensiones y de inversión.
Para aquellos que han leído el libro e ilusionados, o mejor dicho ilusos, creen que se van a hacer millonarios de la noche a la mañana, pero no saben ni lo que es el SP 500, para ellos dejo este mensaje:
Los Futuros van dirigidos a inversores que deben tener experiencia y conocimientos financieros suficientes para invertir en este tipo de valores. Los Futuros comportan un alto riesgo y existe la posibilidad de que el inversor pierda la totalidad de la inversión.
No seré yo el que diga que no te puedes enriquecer con este tipo de operativas, pero ojo, sabiendo lo que se hace y siendo consciente de que del mismo modo que los beneficios pueden ser muy altos, las pérdidas te pueden dejar más tieso que la mojama. Por eso os remito a un refrán que decía mi abuela: “La mejor lotería es el ahorro y la economía”.
Nunca me ha gustado esto de la especulación, ya sea de tipo inmobiliario o financiero. Los pelotazos no suelen existir y casi siempre se los llevan los mismos pues suelen contar con información privilegiada que el resto de los mortales no conocemos. Ayer mismo oía decir que por qué los asesores financieros siguen siendo asesores de los demás durante toda su vida y no especulan ellos mismos con su propio dinero, grandes misterios del universo. A mí personalmente me tira más la teoría de tu abuela. Un saludo a tod@s.
Detecto cierta obsesión en esto del dinero, don Carlos. Todavía te recuerdo hace unos años, sí, años, hablando de una hipoteca en yenes. Siempre se aprende contigo, aunque sea como en esta clase de batacazos advertidos.
Nací en Ávila extramuros y me crié, a base de auténtica leche de vaca y longaniza, en Gotarrendura. Dos décadas y media después, y pese a que "quod natura non dat Salamantica non praestat", obtuve la licenciatura en Documentación. La precariedad laboral de Castilla fue la culpable de que abandonara la tranquilidad de "La Moraña" para acabar en el ajetreo de "Los Madriles". Soy documentalista en laSexta|Noticias y desde esta ventana os enredaré con curiosidades, utilidades y las noticias más disparatadas del gran archivo que es La Red
Blog de Vida urbana
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