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… pero te han domesticado.Zabuqueral dice hoy que somos esclavos. Yo, al instante, me he acordado de otro esclavo que fue héroe y he adaptado su discurso a nuestro ánimo (por mí y por todos mis compañeros). Podría haber doblado la secuencia de la peli, pero para evitar problemas con la productora o con Teddy Bautista, lo transcribo:
“Me llamo Máximo Décimo Meridio, licenciado en periodismo por una universidad pública, decimoquinto en la lista de espera de los funcionarios del Norte. Leal servidor del verdadero emperador del fútbol, Jauma Rouras. Padre de trillizos pelirrojos con la voz aguda, marido de una mujer que cocina sin sal y turista de donde quieren mis cuñados. Pagaré mi hipoteca en treinta años o en cincuenta.”
Como nuestra papeleta se parece tanto a este discurso, Pablo, que es otro que tal baila, me ha enviado este link para amenizarme la mañana. Es la noticia de un tipo que buscó la libertad y encontró una cuneta. Iba con su mujer y sus tres hijos en el coche. Después de un rato discutiendo, le pidió a su mujer que se callara. No debió de hacerle caso porque el tipo, con 23 años y el alma bailándole taquigrafía en el corazón, se tiró en marcha del coche.
Me parece valiente, por ser capaz de romper con todo. Me parece triste que la única salida que queda sea tirarse en marcha del coche, dejando atrás parienta y decibelios.
La autodestrucción como salvación. Una paradoja para tiempos de parajoda. Tenemos tantos miedos pequeños (hipoteca, paro, pareja, sofá) que hasta se envidia a este desgraciado que no puede ni esperar a un semáforo. Siempre fue más fácil ser mártir que ser héroe.
Fuerza y honor. (Si conviene lo de la fuerza y si no molesta a nadie lo del honor, que tampoco es cuestión de importunar al jefe con la rebeldía, a la mujer con la libertad, a los niños con una torta, a los vecinos con la música, a los vecinos con la cama, a los vecinos con el orgasmo, a la madre con no llevarse un jersey, al perro con no recogerle la caquita…)
Lo que me decía el otro día un camarada: “Si me muriese ahora se me quedaría cara de gilipollas”. Pues eso.
venga va, y lo bien que se vive viendo la tele en el sofá, comiendo palomitas, alimentándote a base de precocinados, pasando tardes de finde (o de miércoles en otros casos) en el sofá y quejándonos de que no nos gusta? lo digo por joder, más que nada
Poco más que añadir, maldita sea. Romper con lo que no importa, saltarse la convención de la hipoteca a 50 años, escapar de ese jodido coche infernal y lanzarse en marcha hacia donde sea, pero allí, para no morir con esa cara de gilipollas mencionada al final. Máximo. Venceremos.
laSexta fichó a Gómez y a Rodríguez en la cúspide de su fama, cuando triunfaban en las salas más decadentes del desierto de Nevada con una mezcla de country y flamenco a dos guitarras y cuatro tacones con tachuelas. Los directivos de laSexta les prometieron un certificado de penales limpio y dos comidas al día. Gómez y Rodríguez, Rodríguez y Gómez, no pudieron más que conmoverse y aceptar. En sus primeras semanas en España estrenaron mudas frescas y un blog. El blog se llamó El Jardín y las mudas frescas quedaron templadas y anónimas para siempre. Gómez se encargó de la parte escrita, Rodríguez de la dibujada. Aún hoy, sobreviven como blogueros de fortuna.
Blog de Vida urbana
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