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A veces estoy en la redacción, doy un paso atrás, me pego a una pared y nos miro a todos con distancia. Entonces, invariablemente, nos imagino como poetas; poetas jóvenes a los que alguien ha dado un altavoz. Hay poetas sentados a la espera de que alguien les diga escribe sobre tribus urbanas o sobre Afganistán, otros que acaban de cruzarse con una musa y tiran de teléfono para hacer la producción de su endecasílabo de uno veinte y otros que escriben y montan y son hoy toda nuestra voz; nuestra voz poética del informativo. A veces nos veo así, como poetas a los que alguien escucha, y sólo entonces me reconcilio con el oficio, sólo entonces algo de este circo cobra sentido, sólo entonces me parecemos piezas de un puzle del que cualquiera querría formar parte.
El resto del tiempo me lo paso envidiando a Kapuscinski, pero me faltan testículos para comprar el billete de ida.
Llega un momento en que el pensamiento me rescata del pensamiento; me viene a la cabeza que Kapuscinski también fue poeta, poeta joven y poeta viejo y después poeta muerto, y que fue entonces, después del último día, cuando le airearon los versos. En esa idea vuelvo a dar un paso atrás, miro a la redacción con distancia, nos veo poetas, poetas jóvenes, vivos y escuchados, y el círculo comienza, si esto es posible, otra vez a recorrerse.
Eli Zubiria: por el nombre de tu blog veo que te pica Kapuscinski, qué cosas, no nos hablaron casi de esto en la universidad. Me alegro de saber de ti.:::: Hembra: gracias por la gestión, pero no es cuestión de dinero, es valor lo que me falta:::::: David: Quizá juntando testículos consigamos ración para uno. Salud a todos, y gracias por tantas cartas que llegan a la redacción pidiéndome consejo espiritual e hijos. Gracias, de verdad, gracias.
Y qué lo digas, ya son casi ocho años adorando al gran Kapuscinski...
Por 500 euros tienes un billete de ida a Kabul para el 22 de septiembre. (en la web de Rumbo) A 250 por huevo.
Creo que tiene usted razón, hasta cierto punto. Pero no voy a hablar de eso. Voy a hablar de otra cosa. Yo tampoco tengo testículos. ¿Hemos errado el camino?
laSexta fichó a Gómez y a Rodríguez en la cúspide de su fama, cuando triunfaban en las salas más decadentes del desierto de Nevada con una mezcla de country y flamenco a dos guitarras y cuatro tacones con tachuelas. Los directivos de laSexta les prometieron un certificado de penales limpio y dos comidas al día. Gómez y Rodríguez, Rodríguez y Gómez, no pudieron más que conmoverse y aceptar. En sus primeras semanas en España estrenaron mudas frescas y un blog. El blog se llamó El Jardín y las mudas frescas quedaron templadas y anónimas para siempre. Gómez se encargó de la parte escrita, Rodríguez de la dibujada. Aún hoy, sobreviven como blogueros de fortuna.
Blog de Vida urbana
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