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-¿Qué le pasa a papá?
-Nada, membrillo, terminate los glóbulos blancos y a dormir -respondió mamá.
Papá se quitó el parche del ojo y la pata de palo, se encendió un cigarrillo y fumó
sentado en las escaleras de la calle, junto a la puerta, como un negro de Memphis,
Tennessee. Estaba atardeciendo, le sacó cuatro notas a una armónica escuálida y vino
mamá, atraída por la melodía, a ponerle un brazo sobre los hombros. Atardecía y los
bronquios estaban preciosos.
-A veces no nos fijamos en las cosas más bonitas de la vida -dijo mamá mirando la
bronquitis.
Él asintió. Pensó en el estrés, en lo duro que iba a ser el otoño y en la puta gripe A.
-¡Voy vestido como un gilipollas! ¿A cuánta gente matamos nosotros al año? ¡Ni lo
contamos, coño! ¿Y qué tenemos a cambio? Esta ful de casa en una urbanización de
virus A. ¡Me cago en el virus A y en el puto reguetón!
-No tienes por qué vestirte así por éso, Jeremy.
-¿Y qué quieres que diga Timy en el colegio? ¿Mi papá es gripe común? ¿Se gana la
vida haciendo mocos? ¡Nos revientan con una mierda de vacuna que ya está
preparada! ¡Joder, Marie, hasta a mí me da vergüenza!
Los virus A de la casa de al lado subieron el reguetón para no oír los gritos de Jeremy.
Conocían la película: comenzaba maldiciendo el disfraz de pirata y acababa
vomitando en la maceta, con un pedo de jarabe para la tos que no se tenía en pie.
-¡Eso te va a matar, imbécil! -gritó Marie al segundo trago de jarabe.
-¿Y quién quiere vivir esta mierda de vida? Soy un virus común disfrazado de pirata.
Doy pena, Marie.
Entonces se oyó un llanto que venía de detrás de la puerta. Timy salió despacio.
Llevaba el pijama meado y se veía que había vomitado los glóbulos blancos.
-¿Entonces, no somos gripe pirata? -preguntó con cara de no me respondas.
-Me temo que no, Timy. Somos gripe común, tu madre y yo nos conocimos en un
pañuelo.
-¿Y lo de la goleta?
-Embustes, te engañamos como a un Paracetamol.
-¡Os odio! -gritó Timy. Después salió corriendo y se oyó un portazo que venía del
piso de arriba.
Jeremy encendió otro pitillo, abrazó a su mujer, miró al horizonte y dijo: “Recuerda
bien este paisaje, mañana nos vamos a África. No voy a permitir que un medicamento
mate a mi familia.”
Marie lo abrazó con fuerza y deseó que la poseyera allí mismo. No lo veía tan sexy
desde el baile del instituto, antes de que llegasen los virus A, los barrios marginales y
el jodido reguetón.
Me encanta cuando te inspiras. A veces, incluso me excito.
Salud a todos, antes de seguir. Jacinto: Gracias, pero, por favor, levántate.:::.Raza: aunque firmes en mayúsculas y la mitad de tu nombre no sea cierto, gracias por tu apreciación, tu confidencia y por desvelar tus gustos acerca de los sombreros::::: PPH: Gracias, ese adjetivo es tan evocador... por aquí se usa mucho.::: Javimetal: Talmente reacuerdo con lo del reguetón, hay cosas que no matan pero quitan las ganas de vivir::::::.. Moquito: que no te pueda la acidia, mejor sano y en el trabajo, coño.
Dile a esa gripe que se venga conmigo, que le regalo cinco días de baja minímo
Las bronquitis son preciosas. Y el reguetón es la mayor pandemia de esta década. Y lo mejor de esto, es que un médico mordaz, le puede preguntar a una señora "¿Usted ESPUTA?" Y la señora no puede quejarse, porque estará expectorando. Aunque no sea en África. Ni en Memphis, Tennessee.
"Mañana nos vamos a África. No voy a permitir que un medicamento mate a mi familia" Es sólo una frase, pero hace tiempo que no leía tan pocas palabras cargadas de tanto contenido. GRANDE
laSexta fichó a Gómez y a Rodríguez en la cúspide de su fama, cuando triunfaban en las salas más decadentes del desierto de Nevada con una mezcla de country y flamenco a dos guitarras y cuatro tacones con tachuelas. Los directivos de laSexta les prometieron un certificado de penales limpio y dos comidas al día. Gómez y Rodríguez, Rodríguez y Gómez, no pudieron más que conmoverse y aceptar. En sus primeras semanas en España estrenaron mudas frescas y un blog. El blog se llamó El Jardín y las mudas frescas quedaron templadas y anónimas para siempre. Gómez se encargó de la parte escrita, Rodríguez de la dibujada. Aún hoy, sobreviven como blogueros de fortuna.
Blog de Sociedad