El hipopótamo funambulista http://www.lasextanoticias.com/blogs/ver/el_hipopotamo_funambulista/221 Estuve en la cárcel de profe, he sido locutor de radio, mecanógrafo de niños ricos, chico para todo en la mejor librería de cine de España, concursante afortunado, escritor de audioguías? Soy así: me preguntan quién soy y digo lo que hago. Vuelvo a ser periodista, aunque ahora estoy rodeado de cifras e índices, de periódicos naranjas que nadie me roba. En ese viaje siempre he estado rodeado de libros. Los amo, los odio y, a veces, los leo. CORREO: jarmada@snoticias.tv es-es Copyright 2012 El final de la escapada http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/el_final_de_la_escapada/23161 http://www.lasextanoticias.com/pictures/2972/572972/pictures_20110204_1052572972_crop1sub4.jpg 23161 Siempre supe que este funambulista se quedaría algún día sin cuerda. Después de 848 jornadas sobre el alambre, este hipopótamo termina hoy un viaje que comenzó hace mucho tiempo, en una casa de apuestas. Desde entonces, las páginas de los libros que le mantienen en equilibrio se han vuelto amarillas y su piel coraza tiene grietas por pasar demasiado tiempo volando sobre los ríos en lugar de bucear bajo sus aguas.

Este blog siempre fue un hijo deseado, aunque le castigase con un nombre extravagante para llamar la atención en una red superpoblada. Su nombre era también un antídoto contra la seriedad, a la que este funambulista ha tumbado en la lona varias veces, a pesar de tener un único y serio propósito: escribir sólo de libros leídos y no ser una enumeración de reseñas de solapa. No engañarte para compartir una pasión, la de los libros que nos hacen soñar.

Nunca he querido que este funambulista pareciese lo que es: un hobby. Siempre he intentado que sea un blog profesional. Si la actualidad, a golpe de guadaña o de premio, se imponía, improvisaba una entrada que nadie me había pedido mientras comía un bocadillo. Ser considerado uno de los 40 mejores blogs de literatura de España ha sido durante meses una pila atómica para un blog cuyo único combustible era raciones de lectura y vanidad, y la posibilidad de escribir un día una entrada de la que podía sentirme orgulloso.

Este funambulista no nació de una orden, pero en los últimos meses se ha convertido en una obligación que sólo yo me impongo. Una contradicción insostenible para un blog que se alimenta de mi tiempo libre, cada vez más escaso, preciso y precioso. La solución sería rebajar el nivel que pretendo o convertir este blog en un zombi, una bitácora que no se sabe cuándo se actualiza ni por qué. Ninguna de las dos me gusta.

Es cierto que cuando las parejas se separan no hay beso de despedida (sí Txemi, Chinarro), pero no quería que este blog llegase al final de la cuerda floja sin dar las gracias a la gente que lo ha hecho posible. Sin la amistad de Juan Bolás, responsable de esta página web durante años, este hipopótamo no habría salido del pantano de los propósitos. Y no hubiera tenido cuerpo sin Ángel Rodríguez. Sin su talento y su trabajo, vídeos como éste no habrían sido posibles.

David, Víctor, Rubén, Luis, Ana, Almudena y el resto del equipo de la web han mostrado siempre una paciencia infinita cuando les abordaba una y otra vez para corregir erratas que no veía en el folio y me chillaban en los oídos cuando leía el texto publicado. Sé que he sido el bloguero más pesado que habéis tenido que soportar, pero es la naturaleza de los hipopótamos.

Gracias a Juan Antonio, a Noelia, a Ángel, ¡otra vez!, y a Miriam, que me enlazaron en sus blogs a pesar de que yo no podía hacerlo en el mío. Mil gracias a las editoriales, sobre todo a las pequeñas, que respondieron a mis correos y me enviaron el libro deseado. Gracias a Palmiro y a Luna, por su fidelidad y sus brillantes comentarios. Y gracias sobre todo a ti, amigo lector. Ha sido un viaje fantástico.

4/2/2011

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Cocodrilos troquelados http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/cocodrilos_troquelados/23091 http://www.lasextanoticias.com/pictures/7792/567792/pictures_20110125_1104567792_crop1sub4.jpg 23091 El secreto de escribir no está en saber juntar palabras sino en saber quitarlas, aprender a romper lo escrito, adelgazar la frase hasta dejar sólo las palabras precisas. Todos los escritores asaltan la página en blanco con un puñado de trucos en su bolsillo. Sólo unos pocos, como Muñoz Molina, lo hacen con 20 lecciones aprendidas.

Jonathan Safran Foer, un novelista a quien no he leído, ha ido un paso más allá. En lugar de juntar sus propias palabras ha elegido su relato preferido, La calle de los cocodrilos, un cuento de un escritor polaco y judío, Bruno Schulz, para adentrarse como Manostijeras en un jardín ajeno y podar y recortar frases enteras.

El resultado es un relato troquelado que se llama Tree of Codes. Podéis ver una de sus páginas en la foto que acompaña estas líneas (si algún día este texto se convierte en libro electrónico, todas estas palabras pueden ser troqueladas perfectamente). Las frases se construyen con palabras que aparecen en páginas a las que todavía no hemos llegado y con verbos que querían contar otra historia.

Y esa historia original es a la que me ha llevado este libro-broma-experimento. Dice JSF que “La calle de los cocodrilos” es su relato favorito. No he logrado saber por qué. Pero incapaz de leer el libro troquelado he decidido leer el cuento original, que me esperaba en un estante desde que hace casi 20 años lo compré de saldo en un gran almacén.

El barrio era un eldorado para tales desertores que habían abdicado de su dignidad. En él todo parecía sospechoso y equívoco; todo, con sus guiños indiscretos, sus gestos cínicos y sus insistentes miradas, excitaba impuras esperanzas, todo desencadenaba los bajos instintos. Un paseante que no estuviera prevenido percibía difícilmente la extraña particularidad de esos lugares: carecían de colores (…) Todo era gris, como en las fotografías en blanco y negro”.

Esta calle donde todo es gris, la calle de los cocodrilos, es la calle de las prostitutas de  Drohobycz, la ciudad polaca en la que en la que Schulz vivió toda su vida y en la que  transcurren los cuentos de Las tiendas de color canela. Un mundo que pasó del gris del blanco y negro al negro del horror cuando los nazis invadieron Polonia y Schulz se convirtió en el esclavo personal de un villano con uniforme.

La mañana del 19 de noviembre de 1942, los nazis iniciaron una caza del hombre en las calles de Drohobycz. Llevar en el brazo la obligatoria estrella de David convertía a los judíos en blancos fáciles. Fue así como Schulz se convirtió en la víctima de la rivalidad entre nazis.

Unos días antes – escribe Jerzy Ficowski en el prólogo de “Las tiendas de color canela” -, Landau había matado a Lowe, el esclavo y protegido del Gestapo Günter. Entre Günter y Landau existían fuertes choques. El asesinato de Lowe empujó a Günter a tomar represalias contra su antagonista. Aprovechó la ocasión de aquel jueves y mató a Schulz en la calle (…) Según la declaración oral de algunos habitantes de Drohobycz, Günter, al encontrarse con Landau, exclamó triunfalmente: “Mataste a mi judío, yo maté al tuyo”.

Obra de arte o broma experimental, el libro troquelado de Jonathan Safran Foer rescata del olvido a Bruno Schulz, hoy inencontrable en las librerías españolas, a pesar de ser un autor idóneo para ser editado por Acantilado o Minúscula, nos recuerda una vez más  la banalidad del mal, y nos permite jugar a  “troquelar” en este texto una frase sólo a golpe de negritas. Veremos quién se atreve a editarlo en España.

25/1/11

 

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Viaje al fin de la noche http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/viaje_al_fin_de_la_noche/22913 http://www.lasextanoticias.com/pictures/871/560871/pictures_20110110_2003560871_crop1sub4.jpg 22913 Todo lo interesante ocurre en la sombra, no cabe duda. No se sabe nada de la historia auténtica de los hombres”. Louis Ferdinand Auguste Destouches, Celine para los pocos amigos y los muchos enemigos, desconfiaba más de los hombres que de los perros. Su antibelicismo, su crítica al patriotismo, su desprecio al poder establecido, permitían que los lectores al rojo vivo se sintieran atraídos por él, sólo para comprobar al pasar la página que en Celine el desprecio a los ricos convivía con el odio a los pobres.

Confiar en los hombres es ya dejarse matar un poco
, escribe en su descenso al infierno, ese relato inmortal que es Viaje al fin de la noche, uno de esos libros que te cambian la vida, si dejas que un libro te cambie la vida. Celine sabe demasiado y no sabe lo suficiente. Demasiado para creer en ti o en mí. Poco para creer en él. Médico antes que escritor, cuando se disfrazaba tras su bata blanca se sentía criado de los ricos y ladrón de los pobres, y mientras construía esa cara que en su vejez, sí, parecía lo que él había previsto: “una mueca del fracaso”.

La existencia es que te retuerce y tortura el rostro (…) Los pobres van dados. La miseria es gigantesca, utiliza tu cara, como una bayeta, para limpiar las basuras del mundo. Algo queda”. Es imposible leer a Celine y salir indemne. Celine, el ejemplo de que un hombre que no cree en los hombres puede ser un escritor genial y un tipo infame, utiliza frases cortas, muy cortas, invierte el orden previsible del sujeto, verbo y predicado, y sorprende con una palabra feroz que rasga el papel.

No se sube en la vida, se baja. Ella ya no podía. Ya no podía bajar hasta donde yo estaba… Habría demasiada noche para ella a mi alrededor (…) la vida no es sino un delirio atestado de mentiras”.

Con diez frases de Celine
uno puede construir un cuento; con 30, una novela corta; con 7 improvisar un artículo sin sentirte demasiado ruin. Al fin y al cabo, Celine sabía que le robaríamos,  que viajaríamos al fin de la noche protegidos por un edredón y le utilizaríamos fingiendo que es suya la última palabra: “…no creáis nunca de entrada en la desgracia de los hombres. Limitaos a preguntarles si aún pueden dormir… En caso de que sí, todo va bien. Con eso basta”.

11/1/10

 

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Pablo Gutiérrez http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/pablo_gutierrez/22753 http://www.lasextanoticias.com/pictures/5823/555823/pictures_20101230_0925555823_crop1sub4.jpg 22753 Tiene un nombre corriente. Demasiado fácil para recordarlo. Por eso este funambulista se llama como él, para que lo olvides. Pablo Gutiérrez, un autor para mi completamente desconocido hasta la semana pasada, ha escrito la novela más sorprendente que he leído este 2010. Se llama “Nada es crucial y la ha editado Lengua de Trapo.

“Todo esto sucedió en los ochenta, cuando los yonquis dominaban el planeta y vagaban y se apoderaban de los descampados sin que hubiera agencias inmobiliarias ni asistentes sociales que se les opusieran (…) Antonio Lecumberri era un niño mugroso y despistado que nunca traía el babi ni las ceras de colores ni las galletas envueltas en papel de aluminio que los demás parvulitos nunca olvidaban; ni siquiera solía llevar dos zapatos iguales”.

Antonio Lecumberri es Lecu o Chico-Musgo, un niño de padres yonquis que sobrevive en Mundofeo, la España gris de los ochenta, esa España en la que los niños comprábamos en el estanco el paquete de “Ducados” que ha pintado de negro los pulmones de papá.  Esa España en la que los niños jugábamos al fútbol en descampados, nos liábamos a pedradas entre coches y envidiábamos a los hermanos mayores, que robaban chapas vírgenes en “Metalinas”, dejando un reguero que rozaba las fauces de los veloces Doberman del guarda.

Mundofeo, Mundo-lecu, Tessamundo, Neocosmos, Maguiverso…  son los pequeños mundos que se entrelazan en “Nada es crucial”, novela fragmentaria y veloz, cuyo argumento puede jibarizarse hasta una frase de cuatro palabras (o 20): chico (superviviente imposible del holocausto yonqui) conoce a chica (superviviente imposible del drama “mira, mira, es la hija del marica”). Lecu conoce a Magui, esa es la historia, pero lo importante, claro, es la literatura.

Y la literatura de “Nada es crucial” comienza con el bautismo de los personajes que giran alrededor de las vidas de Lecu y Magui: el Señor Alto y Locuaz, la Señora Amable Uno Buenchico, el Orco Rotundo... Pablo Gutiérrez juega con los nombres como si sus personajes protagonizasen un libro infantil, pero su historia sólo se salva de ser un cuento de terror porque el autor reparte las dosis justas de humor. Estamos a punto de caer en un pozo y en la última línea nos salva una carcajada.

Recuerda, el escritor de esta gran novela se llama Pablo Gutiérrez. Le puedes ver aquí, en esta entrevista de “Página 2”. O leer aquí. Recuérdalo tú y recuérdaselo a otros, porque Pablo Gutiérrez es uno de los escritores más prometedores de nuestro Mundofeo, y de Mundogranta, y de Cosmocrítica y de este Mundofunámbulo, gracias a la feliz recomendación de mi amigo Alberto que me ha permitido disfrutar de esta estupenda novela.


29/12/10

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Feliz Navidad, Mickey Mouse http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/feliz_navidad__mickey_mouse/22652 http://www.lasextanoticias.com/pictures/9931/549931/pictures_20101215_1213549931_crop1sub4.jpg 22652     Dime, ¿cómo se ve el mundo con los ojos de Mickey Mouse? Yo no soy Mickey Mouse. Mil veces me repetirás la misma pregunta y mil veces te contestaré lo mismo. Yo no soy Mickey Mouse. Ay, qué pesado te pones. Tienes orejas de ratón y vistes calzoncillos rojos. Tienes cola de ratón y llevas puesta la cara de Mickey Mouse. Así que eres Mickey Mouse, aunque te empeñes en negarlo. Dime, Mickey, ¿cómo se ve el mundo a través de tus ojos? Mickey Mouse no tiene ojos, sus ojos son los míos y el mundo siempre es igual, con este disfraz o sin él. No, no es igual, no puede ser igual. Vale, no quieres ser Mickey Mouse, bueno, admitiré que como los viejitos tu cerebro no va demasiado bien y has olvidado quién eres. ¡Al fin y al cabo tienes un cerebro de ratón! No te enfades, es que, je, je, no he podido evitar la broma. Vale, no eres Mickey Mouse pero tus ojos miran a través de los ojos del ratón más famoso del mundo. No puedes decirme que el mundo que ves es el mismo que miran tus ojos cuando dejas de ser Mickey. Veo niños felices y padres cansados. Veo futuros ratones y futuros gatos. Ves,  ni siquiera tú eres capaz de evitar sentirte un poco ratón metido dentro de ese disfraz. ¡Futuros ratones y futuros gatos!, muy bueno. GUARDIÁN PIRULETO, ¡BAJAD EL PUENTE LEVADIZO! ¡Escucha, ahora es cuando sale el dragón! Pero, date la vuelta y mira, no ves que ese niño no te hace caso ya. Déjalo en paz, sus padres no te van a dar un euro si no les dejas mirar el espectáculo. ¿No te has fijado cómo te ha mirado el padre? Oye, si no me haces caso es tu problema. Yo sólo quiero ayudarte. Soy tu amigo. ¿Ayudarme? Tú no eres mi amigo, no me conoces, no sabes quién soy, ni de dónde vengo. Quieres hacerme creer que sólo soy un ratón.  ¡Sólo un ratón, no! ¡Mickey Mouse! ¡El ratón más famoso del mundo! ...y el más querido. Sé todo sobre ti, dónde naciste, cuál es tu nombre y cómo se llaman tus hijos. ¡OH, ES UN DRAGÓN! ¡Mira la cara del niño, está realmente asustado! Te llamas Carlos Alfonso Gutiérres Armendía. Tus hijas se llaman Jenny y Miranda, y tu hijo pequeño, que mañana cumplirá tres años, se llama Johny. ¿Te asusta lo qué sé de ti? No te tengo miedo, sólo existes fuera de mí. No puedes hacerme daño. ¿Ah no? ¡Qué orgulloso eres! Es lo que más me gusta de ti, tan pequeñito, tan ratón y tan orgulloso. Y si te dijera que sé también que no tienes papeles... Uy, uy, uy, uy, creo que te estás empezando a asustaaar... Mi alma es libre, no necesita papeles, ni sellos. Mi alma no puede encerrarse en disfraces ni celdas. ¡Qué bonito! ¡Qué culto eres! Siempre me ha fascinado lo bien que habla tu pueblo, con lo poco que leéis. Mira, esta parte de la historia te tiene que gustar. Es cuando adoptan al dragón. ¡Joder, si hasta a mí me emociona! NO TE PREOCUPES REGALIZ, TE PODRÁS QUEDAR CON NOSOTROS. DEFENDERÁS EL PAÍS DE LAS CHUCHES Y TE DAREMOS UNA RACIÓN SEMANAL PARA QUE SIGAS ESTANDO FUERTECITO. Oh, es enternecedor. Me encanta que “El Lote Galés” eduque tan bien a sus clientes. ¿Puedes creer que todavía hay gente a los que no les gusta “Lotilandia”? Son gente sin valores, no entienden nada, pero se creen que lo saben todo. Y desconocen lo fundamental. Por ejemplo, que gracias a “Lotilandia” tú puedes comer. Pero, dime ratoncito, tú crees que los papás de los futuros ratoncitos lo habrán comprendido. Dime, tú lo tienes que saber, ¿han captado el mensaje?, ¿te miran de una manera diferente cuando escuchan tu voz sudaca y extiendes tu mano? Yo no soy Mickey Mouse, mil veces me repetirás la misma pregunta y mil veces te contestaré lo mismo. No quieres contestar, bueno, mañana volveré a hablar contigo. Voy a charlar un poco con el pato Donald. Créeme, él sí que sabe muy bien quién es. Mira, mira cómo mueve su culo blanco, es divertidísimo, je, je. Mucho más que tú, ratoncito. No mires atrás. Ten cuidado ratoncito, me parece haber visto un lindo gatito que te va a pedir los papelitos ¡Te he dicho que no mires! ¡Ah, has picado, has picado! ¡Por fin he visto el miedo en tus ojos! Bueno, ¿o ahora son los ojos de Mickey Mouse? No, no me contestes, ratoncito, todavía tenemos por delante muchas tardes para conocernos. ¡Créeme, acabaremos siendo muy buenos amigos! Hasta mañana ratoncito, ah, y... ¡feliz Navidad!

15/12/10

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Años de vértigo http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/anos_de_vertigo/22591 http://www.lasextanoticias.com/pictures/3792/543792/pictures_20101201_1208543792_crop1sub4.jpg 22591 El 14 de junio de 2014, el presidente chino falleció en un atentado mientras visitaba Lhasa, la capital de Tíbet. Casi inmediatamente su primer ministro acusó a India de financiar el ataque. Dos días más tarde, soldados chinos mataron a 17 militares indios en un intercambio de disparos fronterizos. Transcurridas 24 horas, India declaró la guerra a China. Una semana después un submarino estadounidense hundió un destructor chino en el mar del Japón. La guerra mundial había estallado.

Si un historiador del futuro mirase a nuestro presente tras el velo terrible de esa guerra mundial, intentaría explicar los 14 primeros años de nuestro siglo como un camino inevitable hacia el abismo. Es así como los historiadores han mirado el comienzo del siglo XX, como la agonía de un largo siglo XIX que duró 114 años y terminó en la guerra más terrible que habían conocido los hombres.

Philipp Blom quiere que miremos el comienzo del siglo XX sin la máscara de gas de la guerra de trincheras. Su “Años de vértigo” es una historia política, cultural, científica y social de los primeros 14 años del siglo XX, narrada con un ritmo apasionante. Blom dedica cada año a un tema concreto: 1901 es el año de la muerte de la reina Victoria; 1905, el de la primera revolución contra el déspota Nicolás II; 1909, el año en el que Blériot vuela sobre el Canal de La Mancha y Marinetti publica el primer manifiesto futurista…

Con la habilidad de un gran divulgador, Blom combina anécdotas de reyes bocazas con hazañas revolucionarias de inventores, frustradas revoluciones con golpes de estado artísticos que cambian el arte para siempre. Un veterinario irlandés inventa una rueda de goma para el triciclo de su hijo y una década después 10 millones de personas son asesinadas en el Congo, en una matanza sistemática mantenida en secreto durante años por un rey codicioso y canalla.

Años de vértigo” es el relato de un tiempo emocionante y contradictorio, de velocidad y euforia, en el que los Curie descubren el poder aterrador del átomo mientras los periódicos anuncian baños de electricidad para curar enfermedades. Una década y media en la que Freud se adentra en el interior de la mente y Picasso y Gris despedazan la figura humana, mientras el automóvil, el cine, la cámara de fotos o los grandes almacenes llegan a la vida cotidiana para siempre.

Blom encuentra similitudes entre esos 15 años veloces y el comienzo de nuestro siglo, lleno de avances que todavía no hemos asimilado y de peligros que amenazan con llevarnos al abismo. Pero, sobre todo, Blom advierte una gran diferencia entre ambos comienzos de siglo: para nosotros “el futuro ya no es una promesa, sino una amenaza; ahora lo que queremos es evitar que llegue el futuro, pretendemos vivir en un presente sin fin, y un presente infinito es imposible".

Pd. Philipp Blom dedica la introducción de “Años de vértigo” a la imagen que acompaña estas líneas: “Gran Prix de Circuit de Seine”, una fotografía con la que Jacques Henri Lartigue atrapó la velocidad de su época y que, por razones que desconozco, no aparece en la portada de la edición de Anagrama.

1/12/10

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¡Viva el mal! ¡Viva el capital! http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/viva_el_mal___viva_el_capital/22372 http://www.lasextanoticias.com/pictures/941/540941/pictures_20101124_1254540941_crop1sub4.jpg 22372 Hay decenas de diferencias entre un político y un niño, pero de todas ellas me quedo con la más subversiva: “al contrario de lo que ocurre con los políticos, los niños están todavía en edad de pensar”. La frase es de Santiago Alba y pertenece al prólogo del libro que da título a este post, una selección de los mejores guiones que Alba escribió para “Los electroduendes” de “La bola de cristal”, la pandilla de marionetas feúchas que ocuparon las mañanas de muchos de mis sábados.

Los electroduendes serían impensables en la televisión actual. No sólo porque hace décadas que pasó de moda entender el mundo a través del marxismo, sino porque el propio Alba reconoce que “un mundo en crisis es un mundo que no se deja caricaturizar porque no es posible ninguna exageración satírica”. Y no deja de tener razón: los titulares de los periódicos se parecen cada vez más a los chistes de El Roto.

Los guiones de “¡Viva el mal! ¡Viva el capital!” son una pequeña colección de “fábulas de marxismo satírico”, historias donde la Bruja Avería grita una y otra vez “¡Viva la plusvalía! Viva la economía! Sobre todo la mía. Hoy, cuando los niños que reían con la bruja se han convertido en hipotecados encadenados, desempleados sin paro, mileuristas desencantados y afortunados que trabajamos de sol a noche, los electroduendes aparecen como una advertencia desaprovechada.

“Ergios, pilas y electrones – dice la Bruja Avería -, dirijo la Caja de Ahogos y Tensiones y mi deber es quedarme con sus millones. Rellene usted un simple formulario y sus bienes cambiarán de propietario. Le ofrecemos todas las ventajas del sistema bancario: pídanos un crédito y nos quedaremos no sólo con su salario sino incluso con su canario. Ja, ja, ja., ¡viva el capital!, ¡viva el mal!”

Santiago Alba publicó esta primavera “Noticias”. No lo he leído, pero sí la entrevista que Carolina León y Elena Cabrera le han hecho en “¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor?”. Alba se ha inventado una serie de noticias que podríamos contar cualquier día en cualquier televisión, en cualquier informativo. “Noticias” es una bofetada al periodismo, una crítica a la forma de contar lo que ocurre en este capitalismo exagerado que ya no admite la sátira.

Pd.: Este post es para Natalia, que me regaló “¡Viva el mal!...” en la última crisis.

24/11/10

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En el poder y en la enfermedad http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/en_el_poder_y_en_la_enfermedad/22242 http://www.lasextanoticias.com/pictures/7742/537742/pictures_20101117_1154537742_crop1sub4.jpg 22242 John F. Kennedy recibió en secreto la extremaunción dos veces durante su mandato presidencial. Winston Churchill, Mao Zedong y Lyndon B. Johnson tuvieron que luchar toda su vida contra la depresión. Borís Yeltsin sufrió cinco ataques cardíacos mientras dirigía los destinos de Rusia, pero sus asesores ocultaron algunos de ellos fingiendo que el presidente ruso estaba borracho. Adolf Hitler nunca estuvo loco.

Todos estos mandatarios y sus males aparecen en las páginas de “En el poder y en la enfermedad”, el brillante libro del británico David Owen, médico de formación y ministro laborista en la Gran Bretaña de los setenta. Su ensayo es un repaso de la historia del poder en el siglo XX desde un enfoque original: el de la enfermedad que padecían los líderes de las principales potencias mundiales cuando dirigían los destinos de su país.

Owen intenta demostrar cómo las decisiones de quienes gobernaron el mundo estuvieron afectadas por los males que padecían. Enfermedades que muchas veces se esforzaron por mantener ocultas y para las que no pocas veces recibieron tratamientos nada ortodoxos. Males que se taparon tras el velo de otra enfermedad, más visible pero menos grave, capaz de despistar a unos periodistas demasiado miopes.

La tesis de Owen es audaz: hasta qué punto influyen las enfermedades de los gobernantes en sus decisiones. ¿Habría sucedido la crisis de Suez si el primer ministro británico, Anthony Eden, no hubiera estado dopado con anfetas y sedantes para resistir una chapucera operación de vesícula? ¿Habría resuelto Kennedy igual de bien la crisis de los misiles de Cuba si no hubiera dejado meses antes las drogas que le suministraba el “doctor Feelgood”?

Tras el ritmo veloz de una primera parte magistral, Owen analiza minuciosamente las enfermedades que afectaron a Eden, Kennedy, el Sha y Mitterrand durante sus gobiernos. Si el caso del Sha ilustra cómo la caída de su régimen dictatorial fue paralela al avance de un linfoma que fue destruyendo al monarca persa en secreto, el cáncer de próstata de Mitterrand, le sirve a Owen para mostrar una negativa constante de los poderosos: ocultar su enfermedad a los votantes que le han elegido.

La tercera parte del libro está dedicada a ese mal que afecta a muchos poderosos y que aquí llamamos “el síndrome de La Moncloa”. La “hybris” no es una enfermedad, pero sí un síndrome que afecta una y otra vez a los mandatarios, una embriaguez de poder que cierra sus ojos y oídos y les lleva a despreciar los consejos de su equipo, tomando decisiones de terribles consecuencias.

El poder - concluye Owen - es una droga dura que no todos los líderes políticos tienen el firme carácter necesario para contrarrestar: una combinación de sentido común, sentido del humor, decencia, escepticismo e incluso cinismo que trate el poder como que es, una privilegiada oportunidad para servir y para influir – y en ocasiones determinarla – en la marcha de los acontecimientos”.

Owen tiene pocas dudas de que Tony Blair y George W. Bush estaban afectados por la hybris cuando decidieron la desastrosa invasión de Irak. De Aznar, compañero de flequillo rebelde en el trío de Las Azores, no dice nada, pero tampoco de Franco o de Alfonso XIII. Aunque la conclusión de su libro vale para todos los gobiernos democráticos. Es necesario establecer mecanismos que impidan el secretismo de los que nos gobiernan sobre las enfermedades que a veces les gobiernan.

17/11/10

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El último austrohúngaro http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/el_ultimo_austrohungaro/22192 http://www.lasextanoticias.com/pictures/5152/535152/pictures_20101113_1231535152_crop1sub4.jpg 22192 Larguirucho, atlético, canoso, ciclista, misógino, supersticioso, hipocondriaco, lúdico, mediterráneo, noctámbulo… hace falta una retahíla de calificativos casi tan coral como el reparto de sus películas para dibujar el perfil de Berlanga. A Berlanga le bastaban tres para autodefinirse. Él era "un creador anarquista", algo insólito en la España gris, triste y autárquica que le tocó vivir.

“En mis películas hay siempre una miserabilización final del personaje. Mis personajes nunca consiguen mejorar su posición, aunque tengan la ocasión”

Les ocurre a los habitantes de Villar del Río y de Fontecilla, a Plácido y a José Luis Rodríguez, al que el siempre genial Pepe Isbert le pasa los pesados trastos del garrote vil, convirtiéndole en verdugo y víctima. Berlanga y su socio inseparable, Rafael Azcona, miraban la realidad con un humor amargo, donde la risa estaba siempre unida a la tristeza.

“Uno es libre mientras es niño”.

Berlanga combatió en dos guerras y las dos las perdió. Con sólo 18 años fue soldado republicano en el último año de nuestra Guerra Civil. Después se alistó en la División Azul. Como le contó a Javier Rioyo en “Extranjeros de sí mismos” por dos motivos: para impresionar a las chicas y para salvar a su padre de la amenaza de una pena de muerte sólo por ser republicano.

“Lo lógico es escribir la película y lo mágico es hacerla”.

“Plácido”, “El verdugo” y “Bievenido Mister Marshall” son tres clásicos que siempre estarán entre las mejores películas de la historia del cine. Las tres las he visto varias veces y siguen resistiendo el paso del tiempo y ese tópico de que su cine es técnicamente descuidado. Las tres son películas hechas bajo la lupa miope del censor. “El verdugo” recibió 13 ó 14 cortes de la censura: lo sorprendente es que permitieran que Berlanga la rodase.

“Yo admiré mucho a Capra (…) ese anarquismo de derechas que, en definitiva, presidía su mundo”.

¿Dónde está la verdad en las declaraciones de Berlanga? Como él mismo reconoce, prefiere la leyenda a la verdad. Y este “print the legend” le une a otro genio: John Ford.  Como ha escrito Jordi Costa, Berlanga incurre en contradicciones en sus dos libros de memorias: “El último austrohúngaro” y “Bienvenido Mister Cagada”. Pero en Berlanga siempre fue más importante lo dicho que lo hecho.

“Nos divierten más las cosas que dicen los personajes que las cosas que hacen”.

"Nos" son Berlanga y Azcona. No están juntos desde hoy porque hace décadas que son inseparables. No les iluminan las luces de Hollywood, pero sí una estrella de bombillas de 40 vatios, montada en un motocarro pagado a plazos que se interna en la parte vieja de una ciudad fría y triste, y la llena de luz durante un momento mágico y fugaz.

Pd: Las cuatro frases en negrita pertenecen a “El último austrohúngaro”, un libro de conversaciones de Berlanga con Manuel Hidalgo y Juan Hernández que espero que alguien vuelva a reeditar.

13/11/10

 

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La hora de los valientes http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/la_hora_de_los_valientes/22161 http://www.lasextanoticias.com/pictures/2701/532701/pictures_20101109_1741532701_crop1sub4.jpg 22161 24 Symbols prepara un “Spotify de los libros”. Una gran librería de cuyo nombre no quiero acordarme acaba de sacar su primer libro electrónico. Y nuestro gigante de los teléfonos ultima su plataforma editorial. Las noticias sobre el apocalipsis digital se suceden tan rápidamente que se tapan unas a otras. Pero en este tiempo de acoso y derribo al libro de papel no pasa un mes sin que descubra una nueva y pequeña editorial. Aquí van algunas imprescindibles.

En un año, Blackie Books no sólo ha conseguido el éxito de colar dos de sus libros entre los diez más vendidos, sino que ha emprendido la aventura de reeditar a Jardiel, demostrando la existencia de un vacío que tantas editoriales veteranas no han sabido ocupar. Todos sus libros son de tapa dura, tienen un diseño setentero y portadas difíciles de olvidar. La de Amor se escribe sin hache es un fascinante laberinto sentimental.

Dog soldiers es un clásico estadounidense que debería haber llegado a nuestras librerías hace treinta años, pero nadie la editó. Libros del Silencio acaba de hacerlo, en una buena edición con un detalle importante: en la atractiva portada de la novela aparecen los nombres de los dos traductores, Mariano Antolín e Inga Pellisa, y del prologuista: Rodrigo Fresán. Es un pequeño detalle que las grandes editoriales han olvidado.

El nombre de una editorial es una declaración de principios.  El capitán Swing fue el líder de la lucha que los hombres mantuvieron contra las máquinas en la Inglaterra de la Revolución Industrial. En ese romántico combate contra lo aparentemente inevitable, Capitán Swing está empeñada en editar ensayos clásicos que nos hagan pensar, como ¿Puede sobrevivir el capitalismo?, de Schumpeter, y en rescatar libros que nunca debieron desaparecer de nuestras librerías, como Los topos”, de Manu Leguineche y Jesús Torbado.

El ensayo más original de este otoño
lo ha publicado Ático de los Libros. “Leviatán o la ballena”, de Philip Hoare es un texto que ha cautivado a escritores tan exigentes como Fernando Savater, Alex Ross o Antonio Muñoz Molina. Con esta carta de presentación, la debutante Ático ha logrado que este ensayo se haya convertido en uno de los libros recomendados por los libreros que leen (que son pocos) y, sobre todo, por los que aparentan que leen (que son muchísimos).

Los que sí leen saben que la lista de pequeños sellos que compite por encontrar un hueco en las estanterías de sus librerías es cada vez mayor. Menoscuarto, Fórcola, Meettok, Funambulista, Principal, Nevsky, Periférica, 451 editores… sólo se parecen en su valentía por encontrar su lugar en nuestra biblioteca. Me he acordado de todas ellas gracias a los chicos de Evohé.  Acaban de publicar las andanzas por Europa de Chaplin. Sus esfuerzos por difundirlo merecían que esta entrada de valientes estuviera dedicada a ellos. 

9/11/10

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Bajo diez banderas http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/bajo_diez_banderas/22063 http://www.lasextanoticias.com/pictures/7163/527163/pictures_20101101_1034527163_crop1sub4.jpg 22063 Todos los niños sueñan con ser piratas, pero sólo un puñado de adultos logran convertir su disfraz en una forma de vida. Sin pata de palo y con diez banderas, ninguna con tibias y calaveras, medio millar de alemanes surcaron siete mares y cuatro océanos. Su barco era un camelón de hierro que mudaba su piel en alta mar y al que le crecían falsos mástiles y chimeneas mientras buscaba sus presas. Un carguero inocente que escondía sus cañones.

Cuesta ver la guerra sólo como una aventura. Pero la presencia del horror no puede ocultar que la Segunda Guerra Mundial es una fuente inagotable de historias inciertas repletas de riesgos. La de los corsarios del “Atlantis” es una de las menos conocidas. Poco importa que navegasen casi durante dos años sin tocar puerto, capturando o hundiendo 22 mercantes aliados. Al fin y al cabo, perdieron una guerra que no debían ganar.

En “Bajo diez banderas”, escrito a cuatro manos por el Wolfang Frank y el vicealmirante Rogue, el capitán de este corsario nazi, nos embarcamos en ese viaje fascinante, viendo la guerra a través de los ojos de los malos. Es fácil convertirse pronto en un corsario de la tripulación, pendiente del aviso del vigía que otea el desierto marino en busca de la columna de humo que delata al carguero enemigo o al crucero que puede convertir al cazador camuflado en presa.

Se sienten los nervios previos a un combate que siempre será desigual. Si la presa pica el anzuelo, los cañones ocultos del “Atlantis” silenciaran enseguida su radio, pero si el camuflaje no engaña al barco de guerra enemigo, entonces el corsario se convertirá en lo que parece ser: un vulnerable carguero sin blindaje. Es la pesadilla que persigue a Rogue y a sus hombres, mientras suman botines tan curiosos como toneladas de naranjas, vitales en su viaje sin puertos.

Es fácil imaginar “Bajo diez banderas” en el estante de una casa española de finales de los cincuenta, al lado de otros libros que convierten la guerra en una fascinante aventura, como “Con Rommel en el desierto” . Pero leído ahora, en un mundo tan distinto, la odisea del “Atlantis” conserva el ritmo frenético de la aventura, el sudor frío del miedo que precede al abordaje, la alegría del sueño infantil de conquistar el mar en un barco pirata.

1/11/10

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Tocar los libros http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/tocar_los_libros/21971 http://www.lasextanoticias.com/pictures/3981/523981/pictures_20101025_1733523981_crop1sub4.jpg 21971 Jugaba la lluvia con los cristales. Gota a gota componía una canción de ritmo irregular y el tintineo del agua se entremezclaba con el ruido del teclado. Como un oficinista entregado, copiaba los párrafos que más me habían gustado, esas líneas que justo cuando comienzas a leer prenden una señal, la luz de un faro en un mar de tinta.

Contaba Salman Rushdie que, de niño, en Bombay, en ciertas familias se besaban los libros sagrados, los textos divinos, igual que los trozos de pan que se caían al suelo. Pero en su casa no: se besaban los atlas, los diccionarios, los libros de Enid Blyton, y las tiras cómicas de Supermán, cualquier cosa”.

“¡Cómo no simpatizar con Rushdie después de leer estas líneas!”
, pensaba mientras sostenía sobre mis piernas el pequeño ejemplar de Tocar los libros, donde Jesús Marchamalo transmite su pasión por los libros, tan intensa que da la sensación de que Marchamalo se alimenta de raciones de metáforas devoradas sólo a través del tacto.

Los libros, como las personas, tienen sus momentos de encuentro
que a veces hay que aprender a posponer. Son como piezas de un puzzle que encajan o no en un sitio preciso por mucho que nos empeñemos en que ocurra lo contrario. Después están los libros que se atraviesan y con los que no hay manera de llegar a un acuerdo”.

Los libros como una pieza que encaja en nuestras vidas sólo en un momento determinado… o en varios, aunque son pocos los que releemos. La mayoría se queda apretado en una estantería, un estrato, como escribe Marchamalo, en el yacimiento de nuestras vidas. Dime que leíste y te diré quién fuiste alguna vez o quién quisiste ser.

Se compran libros de manera caprichosa, contradictoria, dispar. Hay temas que provocan vivo interés en determinadas épocas de nuestra vida, y que se abandonan después, igual que se abandonan las certezas (…) Los libros, al final, conforman un territorio común, son las fronteras declaradas del país imaginario en el que nos movemos”.

“Compraba los libros sólo para acariciarlos”, escucho decir a un falso Bolaño en un magnífico documental sobre los Bolaños verdaderos. Suena el timbre. Alfonso, un amigo de mi padre, ha venido a vernos. Termina el verano y dejaremos de ser vecinos un invierno más. Alfonso viene con un libro de regalo. Me sorprende y me emociona. Y lo guardo dedicado, para tener un recuerdo único de este hombre ejemplar.

Octavio Paz  nunca consiguió sobreponerse al incendio de sus libros. Porque con los libros no sólo se quemaron las historias, los personajes, los lugares. Con los libros ardieron las dedicatorias, las anotaciones en los márgenes, las erratas corregidas a mano. Con los libros ardieron las tardes luminosas en las que los había leído, el olor del papel (…)  el tacto de los amigos a los que se los había prestado”.

¿Crees que el libro electrónico acabará con el libro? Yo creo que no”, me responde Alfonso antes de que pueda decir mi “no lo sé”. Y le hablo brevemente de este pequeño libro de Marchamalo, texto divertido y veloz, apasionado por la lectura y por el libro como un objeto que se puede oler y tocar. Y pienso que tengo que regalarle esta historia de Marchamalo antes de que las librerías se queden sin ejemplares.

25/10/10

 

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Los acasos http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/los_acasos/21863 http://www.lasextanoticias.com/pictures/8971/518971/pictures_20101018_1035518971_crop1sub4.jpg 21863 Para nosotros el Oeste era el norte, las Provincias de Tierra Adentro, las tierras hostiles donde el apache se transformaba en árbol y tierra, en piedra y agua, y se convertía en un guerrero invencible. Casi un siglo antes de que la caballería de los Estados Unidos se lanzase al exterminio de Gerónimo y sus últimos apaches, los dragones españoles libraban su propio Western, casi sin luz ni taquígrafos.

La historia de la lucha de los soldados españoles contra los apaches no es ni siquiera una nota a pie de página en los manuales de historia. Fue una guerra sucia y cruel, en la que ninguno de los dos bandos sentía empatía por el otro. El otro era siempre el salvaje, el demonio que mataría a nuestros jóvenes, robaría a nuestros hijos y exhibiría nuestra cabeza cortada o nuestra cabellera como un trofeo.

…cuál es la verdadera naturaleza íntima del apache; yo, particularmente, pienso que este acaecido es la excepción que confirma la regla: el apache es mezquino y cobarde. Otros, los menos, piensan que el apache es noble y generoso. Nos asomamos todos al mismo brocal y nadie reconoce el mismo rostro”.

Quien escribe, no quien habla, es Moisés Mújica y Clavijo, protagonista de “Los acasos”, novela epistolar con la que Javier Pascual ha rescatado esta silenciada y triste guerra. Moisés nos habla desde el más allá. Sabemos que está muerto casi desde la primera línea de la novela. Vive sólo en las palabras de las cartas, diálogo entre el soldado y su lejana hermana.

El que no está en letras no existe, eso es una verdad como un puño. Paso ante otros por ser un desconocido o un fracasado. Tú eres la que sabe que eso no es cierto, Flora, y no quiero hacerte de menos, pero ¿es suficiente con que tú y yo lo sepamos? (…) ¿No entiendes que te necesito a ti para yo existir?

Al renunciar a un narrador omnisciente, Pascual se ha impuesto una limitación y un difícil reto del que sale bastante airoso. “Los acasos” es una novela de aventuras de temática sorprendente, una narración melancólica sobre la identidad y la soledad, una historia que invita a reflexionar sobre la eterna necesidad del otro para poder ser. Una novela donde se mezclan la verdad y la mentira y los centauros del desierto hablan español.

18/10/2010

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El Danubio rojo http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/el_danubio_rojo/21781 http://www.lasextanoticias.com/pictures/5772/515772/pictures_20101011_1225515772_crop1sub4.jpg 21781 El Danubio enfila las ciudades como perlas. Györ, que en 1956 era el centro de las reivindicaciones más radicales y daba ultimátums a la más moderada Budapest y al propio gobierno Nagy, considerado demasiado filocomunista, es bella y tranquila, las calles antiguas conducen como un paseo dominical a las orillas del río, con sus quais y el agua verde del Raba que confluye en el curso del Danubio.

En el n.º 5 de la Dr. Kovacs Utca, nobles y fieros mostachos magiares adornan en un medallón el rostro de Petöfi; en la iglesia de los Jesuitas las hojas verdes y doradas por el sol enmarcan las ventanas y los rostros se dibujan por un instante contra la luz, con una belleza más desgarradora que la de las vidrieras góticas. En la Alkotmay Utca vivió Napoleón; los balconcitos lucen un tranquilo y mesurado señorío, cariátides y leones que sostienen sables”.

Claudio Magris
escribió estas líneas hace 25 años. Hoy, los habitantes de Györ viven pendientes de las grietas de una presa resquebrajada. Si el muro de tierra se rompe, el Györ descrito por Magris será sepultado por una ola de lodo rojo y ardiente. Ahora que el Danubio protagoniza las primeras páginas de los periódicos, he recordado este ensayo único que describe la historia de la Europa central a través de este río.

Vale la pena viajar por las páginas de "El Danubio" para descubrir qué es lo que está a punto de destruir el lodo rojo. Y para volver a Magris, con quien este funambulista comenzó su andadura por la cuerda floja hace justo dos años, apostando 3 a 1 a que este escritor italiano se llevaría el Nobel de Literatura. Perdimos, claro, pero intuyo que Magris logrará ser Nobel, aunque quizá para entonces este blog ya no siga en la cuerda floja.

11/10/10

 

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Vargas Llosa, la orgía perpetua http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/vargas_llosa__la_orgia_perpetua/21723 http://www.lasextanoticias.com/pictures/2301/512301/pictures_20101007_1315512301_crop1sub4.jpg 21723 Una vez me enamoré de un personaje literario. Me sedujo con su voz, su sonrisa y unos ojos preciosos, de un color que la luz convertía en un enigma. Pero no me enamoré de ella sino del personaje que había construido con palabras en su diario. Leí cuatro años de su vida de un tirón, intentando conocerla para seducirla. En ese espejo de palabras la vi feliz y triste, caprichosa y nostálgica, e intentando apresarla quedé cautivo.

No es consuelo saber que no soy el único. Vargas Llosa se enamoró de Emma el verano de 1959, tras una noche de amor en una pequeña habitación del parisino Hotel Wetter. Los jóvenes amantes no durmieron durante toda la noche. Al amanecer, Mario se quedó dormido y cuando despertó Emma ya no estaba en las páginas de la novela y Mario ya no era el Mario de la noche anterior.

Cuando desperté, para retomar la lectura, es imposible que no haya tenido dos certidumbres como dos relámpagos: que ya sabía qué escritor me hubiera gustado ser y que desde entonces y hasta la muerte viviría enamorado de Madame Bovary”.

La cita no pertenece a ningún diario sino a “La orgía perpetua”, ensayo de título infalible en el que Vargas Llosa realiza un análisis sistemático de “Madame Bovary”. Desmontando la novela, Vargas Llosa describe las técnicas, ambiciones y gustos de Flaubert y al hacerlo nos descubre al escritor que es él mismo. Vemos a Flaubert a través de Vargas Llosa y en las pupilas de Gustave descubrimos a Mario.

Gustave Flaubert, el hombre pluma, quiso escribir un libro sobre nada, sujeto sólo por la brillantez de su estilo. Podía dedicar horas a una sola frase. Terminado el borrador de una página someterlo a la prueba final de su lectura en voz alta. Tardó cuatro años, siete meses y 11 días en escribir “Madame Bovary”. Su talento, tan incomprendido en su época que le llevó a sentarse en el banquillo, fue una obra de paciencia y entrega total.

…la correspondencia de Flaubert constituye el mejor amigo para un escritor que se inicia (…) las cartas muestran mejor que nada la humanidad de su genio (…) cómo, en la tarea de la creación el hombre está enteramente librado a sí mismo, para mal (nadie vendrá a dictarle al oído el adjetivo adecuado, el adverbio feliz), pero asimismo para bien, porque (…) si es capaz de “disecarse en vivo” como Flaubert, conseguirá también, como aquel provinciano vociferante y solterón, escribir algo durable”.

Leída “La orgía perpetua” con el recuerdo fresco de “El mago”, es en García Márquez en quien encuentro una gran similitud con Flaubert. Y no, no por la técnica, sino por el método flaubertiano, que Vargas Llosa define como “el saqueo consciente de la realidad real para la edificación de la realidad ficticia”. Ahí están “Cien años de soledad”, “El coronel…” o “Crónica de una muerte anunciada”, saqueos evidentes.

En cambio, es en el dominio de la técnica, en la construcción minuciosa del entramado de una novela, en la asunción del oficio del novelista como un creador disciplinado, casi esclavo, donde Flaubert y Vargas Llosa se parecen. Espero con impaciencia la aparición de “El sueño del celta”, la nueva novela de Vargas Llosa. Será una oportunidad para descubrir un nuevo personaje y gozar como mirón de la orgía perpetua de la escritura del, por fin, premio Nobel.

7/10/10

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Quemar a Mishima http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/quemar_a_mishima/21681 http://www.lasextanoticias.com/pictures/9342/509342/pictures_20101001_1125509342_crop1sub4.jpg 21681 Imaginaba que Elena y Carolina, las chicas de “Quieres hacer el favor de leer esto, por favor”, estarían vestidas con plateados trajes ignífugos, sendos cascos rojos numerados con el 451 y un soplete de fuego eterno. El cartel de la fiesta aniversario de su programa de radio nos invitaba a convertirnos en los bomberos pirómanos de Bradbury y acudir a su fiesta con la única entrada de un libro odiado.

Pero en la hoguera de llamas de celofán sólo ardían un ejemplar de “Cómo hablar en público”, de Vallejo-Nájera, otro de “Walden dos” y un manoseado “Pabellón de oro”, de Mishima. Pensé mandar al fuego mi ejemplar de “La vida invisible”, pero me contuve. Sumo libros y fuego y pienso en las hogueras nazis o en los cuerdos vecinos de Alonso Quijano, que mandaban a las llamas al Quijote quemando sus lecturas.

Elena y Carolina no son tan puritanas. Allí donde este hipopótamo se baja de la cuerda con un ataque de vértigo, ellas crean un infierno virtual para los libros que mandan en las listas de éxitos. Un fuego sin humo para libros que ocupan en las librerías el lugar de la buena literatura, un aquelarre para narraciones con premios planetarios, prosa de adjetivo fácil y personajes prefabricados. Esos árboles que no nos dejan ver el bosque.

“Quieres hacer el favor de leer esto, por favor” es uno de los mejores programas de radio dedicado a ese bosque de literatura oculta, aunque sólo es posible encontrarlo en un dial virtual. Con medios modestos y recorridos ambiciosos, Carolina y Elena descubren “¿dónde va un personaje cuando se acaba su novela?”, promocionan colectivos poéticos como “La bella Varsovia”, e inoculan pasiones por autores casi desconocidos, como Octave Mirbeau.

“Quieres…” celebró su primer aniversario en el sótano de una nueva librería, la de “Tipos infames”, tienda de libros con barra de bar incorporada. No di con “La historia general de la infamia”, pero noté la apuesta por recuperar un títulos difíciles de encontrar. Tampoco comprobé si tenían en venta el condenado pabellón de Mishima, pero el precio del tercio que me tomé me advirtió que estos infames tienen ya una idea clara: el alcohol da más beneficios que la tinta. ¡Buena suerte y larga vida!

1/10/10
 

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Paréntesis http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/parentesis/21471 http://www.lasextanoticias.com/pictures/5102/495102/pictures_20100909_1808495102_crop1sub4.jpg 21471 Me fui al Retiro con 11 libros. En dos bolsas se balanceaban Santiago Nassar y el coronel sin corresponsales, un pescador desafortunado y dos profesores de microeconomía que se han hecho ricos contando aparentes locuras. En total, 11 títulos forrados de plástico y etiquetados en Bookcrossing con una matrícula que permite seguir sus andanzas por todo el mundo, y que se unen a otros 10 títulos liberados por este humilde bloguero.

La ya vieja idea del bookcrossing permite crear un mapa de lecturas con el recorrido de una historia que pasa de lector a lector. Basta escribir en la página de Bookcrossing la matrícula del libro. Es fácil, pero pocos libros liberados de forma salvaje “contestan”. Aún así, 4 desconocidos han dejado un mensaje: un ejemplar de “Escuadrón Guillotina” que liberé en Bruselas debe estar a esta hora en algún lugar de Sudamérica (sí, así de impreciso).

Me encanta imaginar que éste o cualquiera de los otros libros fue descubierto con emoción y que incluso será leído con tanto placer que su desconocido lector lo volverá a dejar libre (¡jazz brass de la fantástica “Treme” a todo ritmo!, ¡pinchad, bailad, gozad!). Es un pensamiento iluso pero este blog se alimenta del deseo de compartir lecturas… y libros.

(Pd: Llevaba dos semanas sin publicar y no volveré a escribir hasta octubre. Espero que el cierre sea sólo un paréntesis)

9/9/10
 

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Arqueología http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/arqueologia/20823 http://www.lasextanoticias.com/pictures/5031/485031/pictures_20100824_1959485031_crop1sub4.jpg 20823 Sucedió en el año cuatro antes de Youtube, un día de finales de mayo. Mario Muchnik llegó al estudio sudoroso y agitado, como si hubiera subido en diez zancadas los cinco pisos del Círculo de Bellas Artes. Vestía una camisa azul con las mangas remangadas. Tenía su pelo blanco revuelto y una energía juvenil encerrada en su cuerpo septuagenario.

Yo había heredado la presentación de “Círculo abierto” de Urko Gabilondo, que estaba cansado de las promesas incumplidas de un director que presumía de poeta pero amaba ser César por encima del mejor verso. Comencé a entrevistar a Mario protegido tras Memorias de un librero. Era un guiño cómplice a su trabajo como editor y Mario lo reconoció enseguida.

No volvimos a encontrarnos nunca más. Pero he vuelto a pensar en él y en aquella entrevista muchas veces. Mario había dedicado toda su vida a la edición de libros. Y allí estaba, defendiendo con pasión los cuatro títulos que había traído bajo el brazo, convertido en un joven editor independiente sin caseta en la feria.

Eso es lo que es ahora Jan Martí, fundador de la editorial Blackie Books. Como el veterano Mario, Martí cree en lo que edita. “El día que publiquemos un libro para rellenar católogo esto se habrá acabado”, leo en una entrevista de Amador Fernández-Savater a un Jan Martí que no quiere ser un cínico. “Sólo mueren las medias tintas, los libros mal hechos y las editores sin ideas. Ojalá fuera cierto.

La revolución digital permite ver a los editores como un trámite prescindible entre el autor y sus lectores. Al fin y al cabo no todos los editores sueñan y los que sueñan no pueden vivir sin calculadora. Pero sin editores como Mario y Jan, como Muchnik y Martí, nos quedaríamos sin los exploradores que nos descubren los libros que nos hacen soñar.

Pd.: Si tenéis paciencia y tiempo, podéis hacer el ejercicio arqueológico de escuchar la entrevista que hice a Mario Muchnick en estos dos enlaces: (1ª parte) y (2ª parte).

24/8/10 (año V D.Y.)

 

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Atrapapalabras http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/atrapapalabras/20731 http://www.lasextanoticias.com/pictures/861/480861/pictures_20100816_1106480861_crop1sub4.jpg 20731 Camino por los libros con un cazafrases, un atrapapalabras que le compré a un vendedor callejero. Sé que pagué demasiado: nunca he sabido regatear, pero no tengo ninguna queja. Mi recogecitas es ligero y pequeño, y muy fácil de manejar. Se alimenta de pequeñas hojas de post-it.

No admite los post-it enteros”, me dijo el vendedor justo cuando le pagaba. “Tiene que cortarlos en pequeñas porciones y darle de comer unos diez antes de sentarse a leer”. La verdad es que no soy muy riguroso con su dieta: creo que le estoy creando un trastorno alimenticio. Mi biografía de García Márquez está repleta de frases positeadas.

Tenga cuidado con sus lecturas. El último dueño era un adicto a Juan Manuel de Prada. Imagínese lo que sufrió el pobrecillo”. Sólo pude asentir ligeramente y recordé que tenía un libro de Prada en mi estantería de cuyo título no quería acordarme. Noté un nudo en la garganta, pero el vendedor fingió no darse cuenta.

Mi cazafrases artesanal sólo sirve para los libros de papel. Pero leo en la hamaca de Manuel Rodríguez Rivero, que este verano tampoco ha dejado su sillón de orejas, que Amazon ha creado una aplicación que permite descubrir a los lectores digitales las frases que más han gustado a los lectores que nos precedieron.

Los “popular highlights” son una guía, pero también una molestia. Una selección en papel - como De jardines ajenos, de Adolfo Bioy Casares - es necesariamente finita pero un cibersubrayado, democrático y actualizado casi cada minuto, no tiene límites: permite atravesar los libros más populares saltando de cita en cita y convertir casi cualquier frase en un aspirante a aforismo.

Ignoro si la aplicación del Kindle permite conocer a quién le gustó la frase seleccionada, cuándo, dónde y por qué. Pero ahora que el lápiz es un objeto casi extraordinario en nuestras vidas - por no mencionar al sacapuntas -, los “popular highlights” nos permiten a todos convertirnos en intelectuales, si es cierta la cita citada que acaba de atrapar mi cazafrases en una reseña de J. Ernesto Ayala-Dip: En algún sitio definió Steiner al intelectual: un hombre que lee un libro con un lápiz en la mano”. Claro, que como me advirtió el vendedor de mi cazafrases, hay que tener mucho cuidado con el libro que sostenemos en la otra mano.

16/8/10

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El mago http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/el_mago/20662 http://www.lasextanoticias.com/pictures/6062/476062/pictures_20100805_1953476062_crop1sub4.jpg 20662 Me perdí en un laberinto genealógico, entre tías abuelas, hijos ilegítimos y primos cuartos. Intentaba pasar una página y se me quedaba engañada una sobrina nieta. Gerald Martin comienzaEl mago”, su biografía de Gabriel García Márquez, con el enrevesado árbol genealógico de Gabo. Hay mapa en las páginas finales, pero no me apetecía seguirlo, así que comencé a leer la biografía de García Márquez en la página 338.

En esta página comienza “Melquíades el mago”, el capítulo en el que el mago Gabo publica “Cien años de soledad”, la novela que cambió su vida y alegró las nuestras. García Márquez tardó 13 meses en escribir la saga mágica de los Buendía, vestido con un mono de trabajo y encerrado en un pequeño cuarto con su Olivetti, mientras vendían el coche, la tele, la nevera, la radio y Mercedes, su mujer, convencía al carnicero para seguir comprando a crédito.

Pero en realidad Gabo había tardado más de veinte años, hasta que un día de julio de 1965 descubrió la primera línea mientras conducía su coche: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento…”. Paró el coche y dio media vuelta. La familia se quedó sin vacaciones de verano y él dejó el empleo para dedicarse a escribir una novela que había querido escribir desde que era un adolescente.

 “Escribir libros es un oficio suicida. Ninguno exige tanto tiempo, tanto trabajo, tanta consagración, en relación con sus beneficios inmediatos. No creo que sean muchos los lectores que al  terminar la lectura de un libro se pregunte cuántas horas de angustias y calamidades domésticas le han costado al autor esas doscientas páginas (…) Se es escritor, simplemente, como se es judío o se es negro (…) un buen escritor seguirá escribiendo de todas maneras, aun con los zapatos rotos, y aunque sus libros no se vendan”.

Pero se vendió y mucho, más que ninguna novela latinoamericana y a partir de entonces su vida cambió de forma tan radical que Gabo nunca pudo volver a ser el que era, si es que alguna vez lo intentó. Acabado el capítulo, no sabía si seguir hacia delante o volver hacia atrás. Opté por hacer las dos cosas, así que avanzo en la vida de un Gabo cada vez más famoso casi a la misma velocidad que me acerco a su infancia de desconocido. Estoy a punto de que le den el Nobel (1982) y de que escriba “El coronel no tiene quien le escriba” (1958).

Más allá de esta lectura heterodoxa, la biografía del profesor británico Gerald Martin es la mejor que se ha escrito sobre Gabo. Martin ha dedicado más de una década a investigar la vida del escritor, empeño difícil porque García Márquez ha creado a su alrededor una niebla de leyendas.  Ambicioso y trabajador, convencido de su éxito, fiel a Castro en la revolución y en la dictadura, Gabo aparece como un escritor obsesionado y solitario, provocativo, aficionado a decir “lo contrario de lo que piensa”, pero también como un escritor amado por los lectores.

Pero si la biografía de Martin funciona no es tanto por descubrir la cara oculta de García Márquez – es una biografía autorizada -, sino porque despierta las ganas de volver a caminar de la mano del abuelo mágico y conocer el hielo en mitad de la selva, de escribir una carta al viejo coronel al que nadie contesta, de vivir el último día de Santiago Nasar y de navegar sin fin en el vapor de “El amor en los tiempos del cólera”.

5/8/10

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De blog en blog (y 3) http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/de_blog_en_blog__y_3/20631 http://www.lasextanoticias.com/pictures/762/470762/pictures_20100728_0951470762_crop1sub4.jpg 20631 En el capítulo anterior: Jesús Marchamalo me salvó de una trampa de arenas vanidosas en las tierras altas de Dragolandia. En su cuidada página encontré una dedicatoria que me llevó directamente a la web de Enrique Vila-Matas. Predispuesto a ser un Bartleby por naturaleza, casi termino el viaje, pero un enlace me llevó al blog de un escritor que siempre he querido leer.

Javier Calvo es uno de mis escritores pendientes. ¿Por qué si quiero leerle no le he leído aún? No tengo una buena respuesta. Al contrario que Dragó, Marchamalo y Vila-Matas, Javier Calvo sí tiene blog. Es un blog viejo, al que se le ven las costuras digitales de su maquetación pasada de moda.

En este blog anticuado está sin embargo el futuro de Javier Calvo, su novela Suomenlinna”, el presente elogiado por la crítica de Corona de flores, y un bofetón del pasado que llega a golpe de dedicatoria, cuando un lector le pide a Calvo que le firme su primer libro, Risas enlatadas.

"La verdad es que los libros que uno escribe tienen una relación extraña con el tiempo. Tus libros alteran el tiempo. Y al mismo tiempo, el tiempo los arrastra y se los lleva. En mi caso, los nueve años que han pasado desde que se publicó mi primer libro me parecen muchísimo más tiempo. Dieciocho, por lo menos. Lo que me ha pasado en estos años no tiene nombre, y no me refiero a convertirme en escritor, sino a todo lo demás. La década de 2000 ha sido para mí una vida entera comprimida. Mi huida a América. La relación de pareja más intensa que he tenido nunca. Las noches salvajes. Las sustancias. Las neurosis y la medicación. Los embarazos, los hijos”.

Me sorprende y me gusta esta sinceridad que parece propia de los blogs personales, esos que se quedaron huérfanos de autor, parados en un frío día de febrero, suplantados por el espejo mágico de Facebook o la inmediatez de Twitter. Vuelvo a apuntar en mi memoria que tengo que leer a Javier Calvo y mientras lo hago una botella llega a mi isla de náufrago con el destino de mi nuevo viaje: un blog donde las palabras se leen y, sobre todo, se escuchan.

(Continuará)

28/7/10

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Camus en el kiosco http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/camus_en_el_kiosco/20582 http://www.lasextanoticias.com/pictures/7542/467542/pictures_20100723_1332467542_crop1sub4.jpg 20582 No es sinergia empresarial: no estamos tan coordinados y este blog se hace por amor al arte. Hecha la advertencia, todo este texto es un anuncio. Mañana el diario Público regala a sus lectores “La Peste”, de Albert Camus. Podía regalar unas hawaianas, una toalla, un parasol, un cupón para comprar un aspirador, pero no. Regala un libro para pensar.

Cercados por la enfermedad en un Argel ficticio, atrapados en una vida de instantes, sin porvenir, están el esforzado doctor Rieux, Rambert, el periodista enamorado que no soporta la separación de su mujer, y Cottard, el hombre que se olvidó de querer a su amada:

“Es lo mismo para todos: la gente se casa, se quiere todavía un poco, trabaja. Trabaja tanto que se olvida de quererse. Jeanne también trabajaba, porque las promesas del jefe de negociado no se habían cumplido. Y aquí hacía falta un poco de imaginación para comprender lo que Grand quería decir. Contribuyendo a ello el cansancio, él se había abandonado, se había callado cada día más y no había mantenido en su mujer, tan joven, la idea de que era amada. Un hombre que trabaja, la pobreza, el porvenir cerrándose lentamente, el silencio por las noches en la mesa, no hay lugar para la pasión en semejante universo. Y sin embargo había continuado: sucede a veces que se sufre durante mucho tiempo sin saberlo”.

¿Demasiado duro para leer en verano? Pues enciende la tele y tápate los oídos.

23/7/10

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El legado de Kafka http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/el_legado_de_kafka/20511 http://www.lasextanoticias.com/pictures/5362/465362/pictures_20100719_1413465362_crop1sub4.jpg 20511 Leemos a Kafka gracias a una traición. Para eso están los amigos: para llevarnos la contraria, vivos o muertos. Sin Max Brod, nunca habríamos conocido “El castillo” o “El proceso”. Antes de morir, Kafka le pidió a su mejor amigo que quemase sus manuscritos inacabados pero Brod no lo hizo.

Cuando los nazis invadieron Checoslovaquía, Brod huyó de Praga con una maleta kafkiana. Nadie se fijó en él o en su maleta durante años. En 1968, Brod falleció y legó la maleta a su secretaria y amante Esther Hoffe. El vínculo de la amistad se rompió y Hoffe comenzó una subasta al mejor postor.

Lo que Hoffe no vendió se guardaba en 4 cajas fuertes de un banco de Zurich. Hasta hoy. Esta mañana las cuatro cajas se han abierto después de que la Justicia israelí ordenase un inventario del legado, un tesoro literario del que el Estado de Israel se considera legítimo heredero.

En las cuatro cajas fuertes se encierran miles de palabras escondidas en relatos, cartas de amor y, quién sabe, quizá una nueva novela. En esos textos inéditos caben todas las palabras del alemán en el que escribió Kafka. Todas excepto una: kafkiana, auténtico legado de este escritor único.

19/7/10

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Vendrá la muerte y tendrá tus ojos http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/vendra_la_muerte_y_tendra_tus_ojos/20443 http://www.lasextanoticias.com/pictures/4202/464202/pictures_20100716_1209464202_crop1sub4.jpg 20443 "Sylvia Plath respiró el gas de su horno. Virginia Woolf  se llenó los bolsillos de piedras y se sumergió en un río. Ernest Hemingway se pegó un escopetazo. John Kennedy Toole enchufó la manguera del jardín al tubo de escape de su coche. David Foster Wallace se ahorcó.  Emilio Salgari se acuchilló hasta morir. Perfecto”, pensó el homeópata, mientras retocaba su artículo sobre escritores suicidas.

En el margen de la página anotó con un lápiz: “Ver Albert Camus, “El mito de Sísifo”. Nota clave: “No hay más que un problema filosófico realmente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale la pena vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosofía”. El homeópata dejó el lápiz sobre la mesilla y releyó sin abrir los labios la poesía de Pavese.

“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto
"

"Cuando vio los ojos de la muerte, Cesare Pavese llenó su estómago de barbitúricos”, escribió el homeópata debajo de la cita de Camus.  Miró el reloj del móvil. Era la una y 23 minutos de la madrugada. Dejó el volumen de versos sobre la mesilla y comenzó a leer  las frases que había señalado en El oficio de vivir.

"Señal segura de amor es desear conocer, revivir, la infancia del otro”.

"Ciertamente, tener una mujer que te espera, que dormirá contigo, es como la tibieza de algo que deberías decir, y te calienta y te acompaña y te hace vivir”.

"No nos matamos por el amor de una mujer nos matamos porque un amor, cualquier amor, nos revela en nuestra desnudez, miseria, indefensión, nada".

“Natrum muriaticum a 20 LM de disolución. Le habría salvado la vida”, pensó el homeópata al cerrar el diario del poeta.  Miró el vaso de agua mineral que se asomaba entre los libros de la mesilla. La sal ya se había disuelto. El homeópata bebió el agua de un sorbo, apagó la luz y estiró su brazo. Una sonrisa iluminó su rostro al sentir el cuerpo cálido de su amada.

17/7/10

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Las armas y las letras http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/las_armas_y_las_letras/20401 http://www.lasextanoticias.com/pictures/2892/462892/pictures_20100713_1127462892_crop1sub4.jpg 20401 Existen libros que se escriben una y otra vez. Andrés Trapiello, que lleva más de dos décadas publicando la novela de su vida, un acto insólito en nuestra literatura, ha escrito por tercera vez “Las armas y las letras”, uno de los pocos libros a los que se puede aplicar el calificativo de imprescindible sin posibilidad de hacerle daño, un libro clave para comprender nuestra última guerra civil.

Leí el primer capítulo de este nuevo libro con mi segunda edición al lado, en una doble e incómoda pantalla de papel, jugando a las siete diferencias. Fue suficiente para comprobar que hay muchas más, más obvias que el suave tacto del papel o sus cuidadas ilustraciones, más de cuatrocientas, casi tan importantes como las palabras.

“Las armas y las letras” es una “novela” de novelas protagonizada por centenares de escritores convertidos en personajes atrapados en una guerra. La mayoría se comporta como hombres superados por las circunstancias y unos pocos disfrutan la aventura de su vida. Hay héroes y villanos, justicieros y justos, rojos que se convierten en azules y hunos que se convierten en hotros (sic) por geográfico azar, líricos de palacio y poetas de trinchera.

¿Cómo leer igual a Alberti que a Miguel Hernández después de este ensayo de Trapiello? Mal que le pese a Prado, que quiere hacer de un color compartido por ambos una mala defensa. Hay escritores asustados y también escritores que dan miedo, mucho miedo. “Con los comunistas hasta la muerte. Ni un paso más”, escribió en alguna parte el inteligente y aterrador Bergamín, capaz de matar con la palabra. Otros, como Pedro Luis Gálvez, se paseaban con un pistolón al cinto.

Las verdaderas “novelas” de la Guerra Civil son las memorias, los diarios, los ensayos, los libros de historia. El estatuto de verdad lo encontramos en esta clase de escritos, en tanto descubrimos que la mayor parte de la ficción que se ha escrito sobre la Guerra Civil es sólo eso: una pobre ficción que trata de apuntalar “ideas” y justificar “actos”, o sea, propaganda bajo el siempre aparatoso estandarte de la filosofía de la historia”.

Entre esas “verdaderas novelas” están los diarios del diplomático chileno Carlos Morla Lynch, el gran descubrimiento de esta nueva edición. Lynch salvó a centenares de hombres atrapados en el Madrid republicano. Sus diarios son uno de esos libros que Trapiello ha rescatado para despertar nuestro deseo de leer más sobre una guerra de la que nunca sabremos demasiado.

Si muchos escritores aparecen en varios capítulos, sólo uno tiene su propio espacio. Manuel Azaña, “escritor sin lectores” como le definió Unamuno, es para Trapiello “el personaje más hondamente tolstoiano de aquellos tres sangrientos años de guerra”. Hombre con miedo, Azaña se refugió en unos diarios también imprescindibles. Quizá por eso Trapiello comprenda mejor que otros al presidente destronado. Sabe muy bien que “un escritor de diarios es un seductor fracasado. Seduce a muertos”.

13/7/10
 

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Cuadernos de Kabul http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/cuadernos_de_kabul/20362 http://www.lasextanoticias.com/pictures/53/460053/pictures_20100709_1123460053_crop1sub4.jpg 20362 Hay dos grandes tipos de periodistas: los que estamos pegados a una pantalla, pisamos moqueta y nos ganamos con 8 horas diarias de pantalla las dioptrías de nuestras gafas y los que salen a la calle a la caza de historias que tienen color, sonido y olor. Ramón Lobo lleva casi 20 años pisando las calles de ciudades en guerra. Cuando leo sus crónicas me cuesta creer que comparto oficio con este héroe inexistente.

“Cuando se viaja dos veces a un país no se ven las mismas cosas con los mismos ojos. La primera mirada tiene frescura; la segunda, profundidad; por eso los enviados especiales envidian tanto a los corresponsales fijos y éstos a los enviados especiales. Bomberos frente a gobernadores”.

Ramón Lobo ha viajado varias veces a Afganistán y en cada viaje sus crónicas han ganado profundidad sin perder frescura. Fuera de la pantalla digital donde aparecieron por primera vez, las crónicas de “Cuadernos de Kabul” forman un libro apasionante. Les favorece el cambio de formato. Sus textos no están escritos para esta apresurada lectura digital.

En las crónicas de Lobo no hay generales, ni presidentes, pero sí decenas de afganos que luchan día a día por sobrevivir. Un anciano que cava zanjas para instalar internet en una ciudad que no tiene agua corriente, un fotógrafo que ha atrapado el alma de miles de afganos sin darse cuenta, un fisioterapeuta italiano que devuelve el don de caminar a sus pacientes y una colección de niños explotados que siempre quieren ser médicos por culpa de una serie de televisión. Todos están atrapados en una guerra perdida bautizada con nombre de novela: “Catch 22”.

“En Afganistán se han perdido ocho años. Toda la estrategia, si es que alguna vez la hubo, estaba errada. No sólo se han desperdiciado tiempo, dinero y vidas (de civiles sobre todo), sino que también se ha perdido prestigio. Ya no somos inocentes, ahora somos parte del conflicto”.

Si nos retiramos será un desastre; si nos quedamos, también. Esa es la trampa afgana en la que estamos metidos y que tan bien describe Lobo.

9/7/10
 

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De blog en blog (2) http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/de_blog_en_blog__2/20291 http://www.lasextanoticias.com/pictures/8002/458002/pictures_20100705_1216458002_crop1sub4.jpg 20291 En el capítulo anterior: Yo quería ir a Praga y acabe en el Hotel Kafka. Después de echarme unas carcajadas en el blog de Rafael Reig acabe en la página web de Fernando Sánchez Dragó, pero justo cuando estaba a punto de ahogarme en una trampa de arenas vanidosas me salvó un escritor que pasaba por allí.

A Jesús Marchamalo, el hombre que me ha salvado, le conocí el otro día en un programa de  Las noches blancas, gracias a Dragó. Presentaba su último libro: Tocar los libros y me cayó tan bien que pensé que tendría que leer su blog porque estaría lleno de anécdotas fascinantes sobre escritores y libreros. Pero Jesús Marchamalo tiene una página sin blog, aunque con un semáforo muy bonito que cambia de color.

Miro los lomos de los libros que Marchamalo ha elegido como fondo para las secciones de su cuidada página y me digo, “éste le tengo”, “éste también le he leído”, pero ahí se acaban las coincidencias. No sólo porque Marchamalo sea escritor y yo no, sino porque tiene un puñado de libros dedicados que despiertan mi envidia nada más verlos.

Y así es como salto a la búsqueda del blog de Enrique Vila-Matas, a través de la dedicatoria que el autor de Bartleby y compañía le dedicó a Marchamalo. Bueno, yo salto, pero Vila-Matas tampoco tiene blog. Lo más parecido son las entradas de su “Dietario voluble, que publicó en la edición catalana de El País y que yo ya tengo en papel, en un libro atrapado en una montaña de libros.

A falta de blog propio, Vila-Matas tiene 69, 69 elegidos que deben decir a sus amigos “Mira, mira,  a mí me lee Enrique Vila-Matas…  y encima me recomienda”.  Es una lista viva, sin un número fijo de blogs, lo que demuestra que la curiosidad de Vila-Matas por los blogs literarios es verdadera. Me cuesta creer que entre los 69 elegidos se esconda algún Bartleby. Pero quiero seguir mi viaje, así que elijo el blog de un escritor que siempre he querido leer.

(Continuará…)

5/7/10

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461 formas de leer un hipopótamo http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/461_formas_de_leer_un_hipopotamo/20021 http://www.lasextanoticias.com/pictures/712/450712/pictures_20100623_1202450712_crop1sub4.jpg 20021 Todas giran alrededor de un libro. Los hay gordos y altos, bajos y flacos, acorazados tras su tapa dura o encolados de mala manera. Los hay divertidísimos y también desoladores. Libros prestados que todavía no han vuelto y libros prestados que sabes que nunca regresarán. Hay libros dedicados y uno inencontrable, dos novelas gráficas y varios libros ilustrados.

Hay novelas de editoriales valientes y pequeñitas y ensayos de gigantes todopoderosos. Libros pedidos a las editoriales conviven con libros comprados ya viejos en la cuesta de Moyano. Hay libros regalados y libros para regalar. Casi de refilón, se cuelan tres libros de poesía y dos colecciones de aforismos. Y varios personajes en busca de lector.

Hay adolescentes destructivas y comisarios cansados, soldados sin guerra y locos con dietario. Tenemos un príncipe sin reino enamorado de una rosa, un poeta recién muerto que se hace transparente y un pintor que retrata a cardenales que chillan angustiados porque Dios no existe. Y también una maga sin varita y marcianos en peligro de extinción.

Sus creadores también están ordenados. Hay un puñado de escritores que repiten y otros que, aunque se repitan, también aparecen citados. Algunos cambiaron las vidas de sus lectores y dos las vidas de los que tuvieron la desgracia de vivir bajo su dictado. Hay autores cuyos libros no se citan y una bella escritora sin libro pero con centenares de cuentos.

Títulos, escritores y personajes alimentan los primeros 100 hipopótamos de este funambulista gordo. Todos están aquí. Basta pinchar en cada uno de los enlaces de este blog para viajar en el tiempo a través de ellos. Son 461 maneras distintas de leer “El hipopótamo funambulista”.

23/6/10

Los libros:

“84 Charing Cross Road”, “1984”, (2), (3), “A cada cual lo suyo”, “Ana Karénina”, “A sangre y fuego”, “Adiós, muñeca”, “Adiós a Berlín”, “Almas grises”, “Alta fidelidad”, (2), “Ardores de agosto”, “Autorretrato”, “Bartleby y compañía”, “Bhagavad-gita”, Berlín Alexanderplatz, “Burbujas”, “Caballería roja”, “Camus. A contracorriente”, “Cien años de soledad”, (2), “Crash”, “Crimen y castigo”, (2), “Como una novela”, (2), (3), “Crónicas marcianas”, “Curso de librería”, “Dashiell Hammett. Biografía”, “De las personas del verbo”, “Diario de Hélène Berr”, “Diario de una bandera”, “Días perdidos en los transportes públicos”, “El amor en los tiempos del cólera”, “El año de la muerte de Ricardo Reis”, “El billete de un millón de libras”, “El blocao”, “El camino”, “El color del sol”, “El corto verano de la anarquía”, (2), “El cuaderno rojo”, “El Danubio”, “El día D”, (2), “El desierto de los tártaros”, “El diario de Hamlet García”,  “El extranjero”, “El guardián entre el centeno”, “El hada carabina”, “El hereje”, “El imperio fallido”, “El ímpetu del tren”, “El informe de Brodeck”,  “El jardín de las delicias”, “El imperio del sol”, “El Gatopardo”, “El lamento del perezoso”, “El libro del desasosiego”, “El mago”, “El mito de Sísifo”, “El mundo de ayer”, “La nave de los locos”, “El país de las últimas cosas”, “El palacio de la luna”, “El palacio de los sueños”, “El perseguidor”, “El pez que no quiso evolucionar”, “El poder del perro”, “El principito”, “El retrato de Dorian Gray”, “El ruido eterno”, “En la cima del mundo”, “En tierras bajas”, “Entrevista con Francis Bacon”, “Escuadrón guillotina”, (2)“Espera, ponte así”,  “Esperando a Godot”, “Estado alterado”, “Ensayo sobre la ceguera”, “Fiebre en las gradas”“Fin”, “Firmin”, “Florencia insurgente”, “Frankenstein”, “Gomorra”, “Guillermo el mariscal”, “Harry Potter y las reliquias de la muerte”, “Historias de Londres”, “Historias de Nueva York”, “Homenaje a Cataluña”, “Humo humano”,“Imán”“Inventario”, “Invisible”, “No sólo Hitler”, “Nosotros”, (2), “Notas al pie de Gaza”, “La Alemania de Weimar”, (2), “La batalla del Ebro”, “La cabeza del cordero”, “La carretera”, “La ciudad de cristal”, “La concesión del teléfono”, “La contadora de películas”, “La exhibición de atrocidades”, “La felicidad de los ogros”, “La forma del agua”, “La guerra campesina en Alemania”, “La guerra civil española”, “La guerra eterna”, (2), “La invención de la soledad”, “La literatura como bluff”, “La llave de cristal”, “La metamorfosis”, “La noche de los tiempos”, (2), “La perfidia de Albión”, “La pólvora y el incienso”, “La reina en el palacio de las corrientes del aire”, “La resistible ascensión de Arturo Ui”, “La ruta”, “La pequeña vendedora de prosa”, “La soledad de los números primos”, “La torre elevada”, (2), “La tribu Malaussène”, “Larra, anatomía de un dandy”, “Laúd y cicatrices”, “Las alas de la esfinge”, “Las armas y las letras”, “Las aventuras del buen soldado Švejk”, “Las Brigadas Internacionales”, “Las cruzadas vistas por los árabes”, “Las noches difíciles”, “Las palabras andantes”, “Las vísperas sicilianas”, “Legado de cenizas”, “León el africano”, “Leviatán”, “Ligeramente desenfocado”, “LTI. La lengua del Tercer Reich”, (2), “Lolita”, “Luna nueva”, “Los ángeles del infierno”, “Los años decisivos”, “Los cuentos de Beedle el bardo”,  “Los gambusinos mejicanos”, “Los juegos de la edad tardía”, (2), “Los santos inocentes”, “Los Simpson y la filosofía”, “Madrid, de corte a checa”, “Mal de escuela”, “Manuscrito encontrado en Zaragoza”, “Matadero 5”, (2)“Memoria del fuego”, (2), “Memorias de un librero”, “Mercaderes del espacio”,  “Microcosmos”, “Mi familia y otros animales”, “Mi gran novela sobre La Vaguada”, “Mi lucha”, “Milagros de vida”, “Moby Dick”, “Mortal y rosa”, “Mr. Vértigo”, “Muertes de perro”, “Nosotros”, (2), “Orgullo, prejuicio y zombis”, (2),“Paradoja y genio”, “Patas arriba”, “Periodismo práctico”, “Poe”, “Poemas y canciones”, “¿Por qué no hay socialismo en Estados Unidos?”, “¿Quién se ha llevado mi queso?”, “Rayuela”, “Rebelión en la granja”, “Recuerdos y olvidos”, “Réquiem por un campesino español”, “Sangre a borbotones”, “Señora de rojo sobre fondo gris”, “Soseki. Inmortal y tigre”, “Stalingrado”, “Tiempo de silencio”, “Tres rosas amarillas”, “Trilogía de Nueva York”, “Trilogía de Madrid”, “Todo por una chica”, “Ulises”, (2), “Últimas tardes con Teresa”, “Un viejo que leía novelas de amor”, “Una princesa en Berlín”, “Utopía y desencanto”, “Viaje al fin de la noche”, “Vivir al día”, “Vosotros no sabéis”, “Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos”.

Los autores:

Jacinto Antón, (2)Guillermo Arriaga, Max Aub, (2), Jane Austen, Paul Auster, Francisco Ayala, Isaac Bábel, Nicholson Baker, J. G. Ballard, (2), Arturo Barea, Charles Baudelaire, Samuel Beckett, Anthony Beevor(2), (3)Mario Benedetti, (2), Hélène Berr,  Marc Bloch, Jorge Luis Borges, Ray BradburyFernand Braudel,Bertolt Brecht, (2), Dino Buzatti, (2), Julio Camba, Andrea Camilleri, (2), (3), (4), (5), Albert Camus, (2), Robert Capa, Emmanuel Carrère, Louis Ferdinand Céline, (2), Miguel de Cervantes, Alejandro Céspedes, Manuel Chaves Nogales, G.K. Chesterton, Winston Churchill, Philippe ClaudelMattew Collin, Julio Cortázar, (2), (3), (4), Jean Daniel, Miguel Delibes, Don DeLillio, Jacques Delpierre de Bayac, José Díaz Fernández, Philip K. Dick, Charles DickensOtto Dix, Alfred Döblin, Fiodor Dostoievski, Georges Duby, Gerald Durrell, Ignacio Echevarría, Friedrich Engels, Arcadi Espada, Lucien Febvre, Dexter Filkins, (2), Agustín de Foxá, Rodrigo Fresán, Francisco Franco, (2), Eduardo Galeano, (2), Federico García Lorca, Gabriel García Márquez, (2), (3), Luis García Muñoz, Jaime Gil de Biedma, Paolo Giordano, Oliverio Girondo, (2), Ángel González, Charo González Casas, Enric González, (2), Seth Grahame-Smith, (2), (3), Julien Gracq, Graham Greene, George Grosz, Dashiel Hammett, (2), Helene Hanff(2), Jaroslav Hašek, Ernest Hemingway, Jorge Herralde, José Hierro, (2), Adolf Hitler, (2), Nick Hornby, (2), Diane Johnson, James Joyce, Ismail Kadaré, Franz Kafka, Victor Kemplerer, (2), Danilo Kiš, C. M. Kornbluth, Giuseppe de Lampedusa, Luis Landero, (2), Dorothea Lange, Mariano José de Larra, Stieg Larsson, John Le Carré, (2), Jean-Marie Gustave Le Clezio, Édouard Levé,  Ray Loriga, Amin Maalouf, Hans Magnus Enzensberger, (2), Claudio Magris, (2), (3), Norman Mailer, Javier Marías, Miriam Márquez, (2), Juan Marsé, José Martí, Andreu Martín, Gerald Martin, Luis Martín Santos, Paulino Masip, Karl May, Cormac McCarthy, Eduardo Mendoza,  Pierre Michon, David Monteagudo, Enrique Moradiellos, Herta Müller, Antonio Muñoz Molina, (2), (3), Haruki Murakami, Vladimir Nabokov, (2), Martin NiemöllerFriedrich Nietzsche, George Orwell, (2), (3), Amos Oz, (2), Daniel Pennac, (2)(3), (4)(5)Georges Perec, Fernando Pessoa, (2)Edgar Allan Poe, (2), Frederick PohlJan Potocki, Hilari Raguer, Rafael Reig, Ricardo Reis, Jorge M. Reverte, Arthur Rimbaud, Hernán Rivera Letelier,  Ángel Rodríguez, (2), Alex Ross, Joseph Roth, Phillip Roth, (2)J. K. Rowlling, Steve Runciman, Joe Sacco, Antoine de Saint-Exupéry, J.D. Salinger, José Luis Sampedro, Fernando San Basilio, Fernando Sánchez Dragó, José Saramago, Juan Sasturain, Sam Savage, Roberto Saviano, Leonardo Sciascia, Shakespeare, (2), Sam Shepard, Ramón J. Sender, (2), Mary Shelley, Arthur R.G. Solmssen, Werner Sombart, George Steiner, Robert Louis Stevenson,  David Sylvester, Dylan Thomas, Hunter S. Thompson, Juan Antonio Tirado, (2), León Tolstoi, Andrés Trapiello,  Daniel Torres, Mark TwainFrancisco Umbral, (2), (3), (4), (5), Paul Valéry, Ramón María del Valle-Inclán, (2), (3), Mario Vargas Llosa, (2), Manuel Vázquez Montalbán, Enrique Vila-Matas, (2), (3), Luis Antonio de Villena, Ángel Viñas, Georges Walter, Kurt Weill, Tim Weiner, Eric. D. Weitz, Leopold von Wiese, Oscar Wilde, Don Winslow, Roger Wolfe, Lawrence Wright, (2), Héctor Yánover, Yevgueni Zamiatin, (2), Eduardo Zúñiga, Stefan Zweig

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Saramago http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/saramago/19601 http://www.lasextanoticias.com/pictures/8611/448611/pictures_20100618_1723448611_crop1sub4.jpg 19601 Se miran ambos con simpatía, se ve que están contentos por haberse reencontrado después de larga ausencia, y es Fernando Pessoa quien habla primero, Sé que me fue usted a visitar, yo ya no estaba pero me lo dijeron cuando llegué, y Ricardo Reis respondió, Creí que estaría allí, no se me ocurrió pensar que pudiera salir, por ahora aún salgo, me quedan unos ocho meses de poder andar por ahí a mi aire, explicó Fernando Pessoa, Por qué ocho meses, preguntó Ricardo Reis, y Fernando Pessoa aclaró su información, Realmente, tanto en general como por término medio, son nueve meses, los mismos que pasamos en la barriga de nuestras madres, creo que es por una cuestión de equilibrio, antes de nacer aún no nos pueden ver , pero todos los días piensan en nosotros, después de morirnos ya no nos pueden ver y cada día que pasa nos van olvidando un poco más salvo casos excepcionales, nueve meses bastan para el olvido total, pero dígame ahora, qué es lo que le trajo a Portugal…
¿Qué ocurriría si Saramago tuviera razón? Si, como sostiene en “El año de la muerte de Ricardo Reis”,  tardásemos nueve meses en despedirnos del mundo mientras el mundo nos olvida?  Ocurriría que él sería un caso excepcional y que su recuerdo no desaparecería el 18 de de marzo de 2011.

Saramago, que nunca quiso separar la figura del escritor del hombre, no ha estado más presente en el mundo que en este momento, cuando todos los medios de comunicación repican sus campanas para anunciar su muerte.

Dentro de tres días, los especiales de los digitales se esconderán al final de las páginas y los telediarios que ahora cuentan la noticia de su muerte rechazarán contar los homenajes al escritor.

Pasará el verano, caerán las hojas de los árboles, llegará la nieve y volverá a anunciarse la primavera. Y justo dentro de nueve meses, el 18 de marzo de 2011, un lector abrirá leerá la primera línea de “Ensayo sobre la ceguera”, y José Saramago descubrirá que sigue sin ser olvidado.

Pd.:  Siempre pensé este post se titularía 100, pero no ha sido así. Muchas gracias a Rosa, Elena, Alex, Luna, Palmiro, Seitaridis, Enrique, Arturo, Óscar, Nacho, Raza, Ángel, Charo, Luis, Alberto, Javi, David, Miriam, Txemi, Carlos, Jaime, Noelia, Edu, Abi, Rubén, Víctor, Almudena, Teo, Enrique, Jacobo… sin vuestros comentarios este funambulista se habría caído de la cuerda antes de llegar a los 100. Todos tenéis un trocito de tarta.

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De blog en blog (I) http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/de_blog_en_blog__i/19573 http://www.lasextanoticias.com/pictures/7121/447121/pictures_20100616_1411447121_crop1sub4.jpg 19573 Estoy de vacaciones y todo el mundo me pregunta: “¿Dónde vas?” Y yo contesto: “Quiero ir a Praga”. Pero sigo sin comprar los billetes. En vísperas de llegar al hipopótamo número 100, preparando la gran fiesta en la sala de columna del Círculo de Bellas Artes, agotadas las ideas y sitiado por una montaña de libros sin leer, me he dado un paseo por blogs de escritores. Un viaje virtual a falta de uno real que todavía no tiene destino.

Sin maleta y sin billete, mi primera parada ha sido en el Hotel Kafka (ya sabes, Praga). En el Kafka escribe Rafael Reig un blog con aroma a galletas caseras, humo de muchos cigarrillos y cañas al sol. Es el blog de un pecador que escribe crítica y novelas, ¡a la vez!, y donde las fotos de mujeres semidesnudas y desnudas conviven con las de su sobrina o las de su sonriente hija Anusca. Me reí muchísimo con su novela “Sangre a borbotones”, así que sabía que en su blog habría buenas raciones de carcajadas. Y las hay, con mala uva y una libertad envidiable. Dos ejemplos muy buenos: “¡Liberad a Brines!” y “Cosmopolitas y cosmopaletos”.

¿Cómo salté del divertido Reig al serio Sánchez Dragó? Porque tuve una mala siesta. Fernando Sánchez Dragó no tiene blog, tiene página: “La web oficial de Fernando Sánchez Dragó”. Lo primero que leo en su página es “Aborrece el lujo”. Como soy católico no practicante creía que era un versículo bíblico, pero no, es un verso chino. Lo segundo que leo en el blog de Dragó tampoco es un texto de Dragó sino un artículo de Silvia Grijalba sobre el penúltimo libro de Dragó (hoy es el último, pero mañana seguro que ya no).

Corto y pego: “Cuando, después de una noche en vela, la que pasé leyendo Soseki. Inmortal y tigre, el nuevo libro de Dragó, di la vuelta a la última página y cerré los ojos haciendo como que iba a dormir, pensé en la rabia que me daba no haber leído ese libro 25 años antes”.

Leer estas líneas después de pasar por el blog de Rafael Reig es un salto casi mortal a un lago de vanidad. Logro salir a la superficie y nado con esfuerzo hacia la orilla, pero los halagos se agarran a mi tobillos y las burbujas de ego están a punto de ahogarme. Justo cuando estoy a punto de quedarme sin fuerzas un tipo simpático tira de mi brazo y me ayuda a escapar del remolino que me quería arrastrar al fondo.

(Continuará…)

16/6/10

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El príncipe libanés http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/el_principe_libanes/19522 http://www.lasextanoticias.com/pictures/1612/441612/pictures_20100609_1223441612_crop1sub4.jpg 19522 Amin Maalouf acaba de ganar el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Maaulouf escribe en francés, pero su cultura es la libanesa, aunque saliera del Líbano en 1975, cuando el pequeño país en el que convivían musulmanes y cristianos saltó en pedazos.

A Maaulouf, que fue periodista antes que escritor, le gusta escribir novelas históricas para contar problemas actuales. La más famosa es 'León el africano', la historia de un intelectual granadino y musulmán obligado al exilio tras la conquista de los Reyes Católicos.

'León el africano' es una de mis novelas pendientes, una de esas que compras un día pensando que la leerás dentro de un mes, o en las vacaciones de verano, y se queda atrapada entre otros libros que sí has leído y que te contagian la sensación auténtica de una lectura falsa.

Descontada esa lectura inexistente, para mí la historia más fascinante de Maalouf no es una novela sino un ensayo: 'Las cruzadas vistas por los árabes' Cuesta creer que ningún historiador occidental se preocupase por contar las Cruzadas desde el punto de vista de los invadidos hasta que llegó Maalouf.

A los treinta tres años, el gigante pelirrojo que lleva la corona de Inglaterra es el prototipo del caballero belicoso y frívolo cuya nobleza de ideales no consigue enmascarar la desconcertante brutalidad y la total ausencia de escrúpulos. Pero si ningún occidental permanece insensible a su encanto y a su innegable carisma, el propio Ricardo, en cambio, está fascinado por Saladino. Nada más llegar, intenta verlo”.

Si has visto 'Robin y Marian' , recomendación infalible, ya sabrás que Ricardo Corazón de León tenía un corazón miserable, pero verle llegar desde los ojos de los invadidos, desde el punto de vista de un contrario al que nos han enfrentado durante siglos, es el gran mérito de este libro apasionante. Es, creo, la meritoria razón por la que Maalouf se ha convertido en príncipe.

10/6/10

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Mi gran novela sobre La Vaguada http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/mi_gran_novela_sobre_la_vaguada/19462 http://www.lasextanoticias.com/pictures/9883/439883/pictures_20100605_1934439883_crop1sub4.jpg 19462  “…y en la terraza, si había terraza, había siempre una planta de marihuana – yo pensaba que era siempre la misma planta trasplantada de casa en casa y de terraza en terraza, una sola planta de marihuana para todo Madrid”.

Nunca había leído una novela cuyos escenarios fueran los escenarios de mi vida. Los mismos bares, los mismos cines, los mismos centros culturales, la misma librería, la misma calle de Atocha por la que he pasado centenares de veces… las mismas casas de amigos con planta de marihuana.

Nunca había leído una novela cuyo personaje viviese en los escenarios de mi vida y su vida fuese tan parecida a la mía. Los mismos no trabajos, las mismas llamadas frustradas, los mismos cursos del paro absurdos, las mismas esperas en las que sueñas una vida distinta. Así que cuando entre risas y carcajadas  leía las desventuras del protagonista de Mi gran novela sobre La Vaguada no podía dejar de pensar que el personaje y yo nos hemos cruzado una y otra vez, sin vernos.

Mi gran novela sobre La Vaguada” es la segunda novela de Fernando San Basilio. Es un libro breve, de lectura ágil y muy divertido. Lo que cuenta San Basilio parece tan real que tiendo a creer que es Fernando el mismo protagonista, un tipo perdido que sueña con escribir una cosmonovela sobre La Vaguada.  Él tiene un sueño y su sueño es un escudo que le protege de la vida demasiado gris que nos rodea (a casi todos).

Yo avanzaba a mi manera en la carrera de vivir y además tenía el borrador de mi gran novela cosmos sobre La Vaguada: La Vaguada como cosmos explicada al mundo. ¡Yo tenía mi cosmovaguada y los demás no tenían nada!

Este escritor que casi no escribe se convierte en casi traductor de traductores, en casi corrector de erratas de un periódico gratuito, en casi padre, en casi estafado, en casi biógrafo de casi triunfadores, en casi redactor de Canal Cocina, y mientras tanto se transforma en un joviviejo, y la gran novela sobre La Vaguada se convierte en una pequeña gran novela sobre una generación X, atrapada entre estafas y con sus propios estafadores generacionales.

Los casis se acumulan y mientras los amigos pasan las pantallas del videojuego, vencen al ogro del puente, conquistan a la princesa y el castillo comienza a quedarse pequeño: no hay espacio para el heredero: “Ah, sí , yo lo había visto, yo sabía lo que era eso. La gente, cuando tenía hijos, dejaba de tener problemas porque todos los problemas se reducían de repente a uno solo, que eran los hijos”.

Me ha gustado tanto “Mi gran novela sobre La Vaguada” que me compré el viernes Curso de librería, la primera novela de Fernando San Basilio, y ya la tengo reservada para cuando me canse de intentar pasar las pantallas del videojuego que tanto se me resisten.

5/6/10

 

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Notas al pie de Gaza http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/notas_al_pie_de_gaza/19362 http://www.lasextanoticias.com/pictures/4792/434792/pictures_20100528_1853434792_crop1sub4.jpg 19362 Joe Sacco dibuja  reportajes de guerra en blanco y negro.  Joe Sacco viaja por el mundo preguntando quién hizo qué, cuándo, dónde, cómo y por qué.  Joe Sacco es periodista, pero utiliza el cómic como formato para contar como nadie ha hecho antes historias que son una nota al pie de página de la Historia.

En Notas al pie de Gaza Joe Sacco intenta esclarecer dos de esas historias oscuras que nadie parece estar interesado en contar. Sacco recorre la Gaza de 2003, justo en vísperas de la invasión estadounidense de Irak, en busca de supervivientes de dos matanzas perpetradas por soldados israelíes en 1956

Sacco habla con los viejos palestinos y los ancianos nos miran a la cara directamente, como si les tuviéramos enfrente.  La memoria de los viejos naufraga, se equivoca o tiene una lucidez sospechosa, pero Sacco compara testimonios y poco a poco el pasado se convierte en presente.

Mientras avanza en su investigación, Sacco nos muestra el inmenso campo de concentración que es Gaza, una cárcel que crece en vertical, donde malviven un millón y medio de palestinos, sometidos a la caprichosa arbitrariedad de los soldados israelíes. Es muy fácil ser maniqueo, pero Sacco no cae en la trampa.

Una y otra vez, los palestinos del presente le increpan:  “¡Por qué te interesas por los muertos del pasado y no por los del  presente!”. Pero el presente se cuela en las viñetas. Y no puede ser más que una realidad terrible, un mundo con ocupados y ocupantes, donde los bulldozers israelíes devoran casas y los palestinos alimentan a sus hijos hambrientos de odio al invasor.

He descubierto en el nuevo blog de Enric González, Fronteras movedizas , las dos soluciones literarias que según el escritor israelí Amos Oz tiene el conflicto. La solución shakesperiana conducirá a un triunfo total y verdadero de una de las dos partes… sin nadie vivo. La chejoviana será una solución imperfecta, con supervivientes condenados a lamentar sus errores.

Sacco no tiene desenlace. Este periodista sólo dibuja y sus viñetas muestran lo que ya no vemos en las imágenes de televisión, demasiado gastadas de tanto repetirse. Como anticipo,  he montado un pequeño vídeo gracias a la maestría de Ángel Rodríguez.  Los gritos de palestinos e israelíes y los disparos de fondo pertenecen a la Gaza del presente.

28/5/10

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El poder del perro http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/el_poder____________________________________________del_perro/19132 http://www.lasextanoticias.com/pictures/4452/424452/pictures_20100513_1128424452_crop1sub4.jpg 19132 Les traigo un odio y rabia
pues los comeré lo juro
y no voy a masticarlos
masticar yo no acostumbro
si por muerto me dejaron
me la pagaran lo juro
y a quien le quede este traje
a ver de flete y los tumbo

El Baleado

Aprovechemos que esta página no es de papel y entremos en un bar de frontera, con banda sonora de narcocorridos en directo. Llevo una semana dentro de este bar mejicano, escuchando cómo Don Winslow me cuenta la fascinante historia de Art Keller. Llevo una semana viviendo en las páginas de una novela.  Es algo excepcional que ocurre sólo cuando un libro te muerde y se te queda enganchado. Sigues haciendo tu vida normal, pero no. La realidad y la ficción han intercambiado sus papeles. Tu vida empieza cuando abres el libro.

"El poder del perro es una novela apasionante. Rodrigo Fresán la define en el prólogo como una versión narcomex de “El Padrino. Cumplido breve y potencial que dice mucho en cinco palabras, pero, por si acaso, Fresán añade: “es la Gran Novela Americana del Narcotráfico”, una obra coral atravesada por la vida de Art Keller, un agente de la DEA que se autodestruye lenta y cuidadosamente durante treinta años, mientras intenta acabar con los narcotraficantes mejicanos.  El perro le muerde y le mutila, y convierte al mal en una parte imprescindible de su vida.

"Mis editores – responde Winslow en una entrevista - me comentaban con frecuencia que algunos pasajes estaban “pasados de vueltas” pero yo no me cansaba de repetirles que no había uno solo que no reflejara un hecho verdadero”. Winslow podía haber escrito un reportaje periodístico, pero afortunadamente para nosotros ha creado esta novela adictiva  de ritmo endiablado. Cambian los nombres de los narcos, los apodos de los mafiosos de Nueva York que les compran la droga, los apellidos de los políticos que se dejan sobornar a ambos lados de la frontera, pero los muertos y la crueldad de sus asesinos son terriblemente reales.

En tiempos de lobos financieros, la novela de Winslow recuerda cómo los narcotraficantes se apoderaron de Méjico a mediados de los noventa, cómo quebraron el Estado cuando los sobornados retaron su poder y cómo se enriquecieron mientras ejercían su chantaje.

Lo que, en síntesis, hizo la Federación fue comprar el país, volver a venderlo a un precio alto, comprarlo de nuevo a precio bajo, reinvertir en él y ver crecer las inversiones”.

Aunque Oliver North no se llame Oliver North, Winslow narra sus andanzas y las de sus secuaces en la Centroamérica de los ochenta, cuando el gobierno estadounidense se alió con los narcos para destruir un comunismo invisible. De todos los personajes fascinantes que viven y mueren a lo largo de los 30 años que relata Winslow en “El poder del perro”, mi favorito es un indeseable que siempre lleva las botas brillantes. Sal Scachi es coronel de operaciones especiales, mafioso y miembro del Opus Dei al mismo tiempo. Un personaje tan inverosímil que sólo puede ser real.

13/5/10

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Tirar un libro http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/tirar_un_libro/19053 http://www.lasextanoticias.com/pictures/9262/419262/pictures_20100506_1158419262_crop1sub4.jpg 19053 "Va contra mis principios comprar un libro que no he leído previamente: es como comprar un vestido sin probártelo”.

Al contrario que Helene Haff, he comprado decenas de libros sin pasar por el probador. En algún momento de mi vida pensé que tener libros era casi como leer libros. Tres estanterías más tarde descubrí la mentira, pero el vicio de comprar ya me había mordido. Por eso me gustan las tiendas de saldo y las ferias de ocasión, donde los libros pierden el cero final de sus precios.

Veo esos libros que valen menos de diez euros en las casetas de la Feria del Libro Antiguo de Madrid. La mayoría vuelve después de un año de gira por España, esperando al Godot comprador que nunca llega. Otros son viejos nuevos, libros malvendidos por la muerte de su dueño y lector, o expulsados de sus estanterías por limpiezas primaverales que sólo ahora, mil libros después de leer 84 Charing Cross Road (recomendación infalible), empiezo a comprender.

"Cada primavera hago una limpieza general de mis librosescribió en una carta Helene Haff a su librero Frank, un lejano febrero de 1952 - y me deshago de los que ya no volveré a leer, de la misma manera que me desprendo de las ropas que no pienso ponerme ya más. A todo el mundo le extraña esta forma de proceder. Mis amigos son muy peculiares en cuestión de libros. Leen todos los best sellers que caen en sus manos, devorándolos lo más rápidamente posible…, y saltándose montones de párrafos según creo. Pero luego JAMÁS releen nada, con lo que al cabo de un año no recuerdan ni una palabra de lo que leyeron. Sin embargo, se escandalizan de que yo arroje un libro a la basura o lo regale. Según entienden ellos la cosa, compras un libro, lo lees, lo colocas en la estantería y jamás vuelves a abrirlo en toda su vida. ¡PERO NUNCA LO TIRAS! ¡JAMÁS DE LOS JAMASES SI ESTÁ ENCUADERNADO EN TAPA DURA! Pero… ¿por qué no? Personalmente creo que no hay nada menos sacrosanto que un mal libro e incluso un libro mediocre".

¡Tirar un libro! Nunca, jamás, en ningún caso, salvo, bueno, quizá, si…, ejem, si el libro es un mal libro y no te deja sitio para los nuevos, quiero decir, los buenos. No, miento, quiero decir los nuevos, esos libros comprados en saldos con la sensación de adquirir un tesoro. Salgo del paseo por la Feria del Libro Antiguo con un librito de aforismos de Max Aub bajo el brazo. Lo he comprado a ciegas, pero nada más leer la contraportada me encuentro con una frase que ya nunca escribiré:

"Dormir en un prado de comas, bajo un viento oscuro de acentos”.

Este Aub en miniatura tiene 701 aforismos más, editados en un volumen con tapa dura, sobrecubierta y cinta de lectura. Como no lo he leído antes de comprarlo, no puedo decir que todos sean geniales. Pero, si sólo treinta lo son, cada uno de ellos me habrá costado 10 céntimos. Este Aub en pedacitos sólo tiene dos problemas: elegir qué libro será expulsado de la estantería para hacerle un hueco… y encontrar un hueco al expulsado.

6/5/10

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La errata http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/la_errata/18873 http://www.lasextanoticias.com/pictures/4843/414843/pictures_20100426_1022414843_crop1sub4.jpg 18873 El banquero había revisado hasta la última línea de su biografía. Le gustaba que sólo llevase por título su apellido, en grandes letras mayúsculas sobre el color rojo de su banco. Debajo del apellido título, la fotografía de la portada reproducía uno de sus gestos más típicos. Las manos juntas, la mirada apuntando al horizonte, más allá del posible lector.

El banquero sopesó el libro en sus manos. Era más pesado de lo que parecía y aunque tenía la tapa blanda parecía estar editado para durar. 12 pliegos de papel cosidos, letra a prueba de lector con vista cansada. El diseñador había convertido el logo de su banco en la tilde de su apellido. Le gustaba el detalle.

El banquero pasó las páginas rápidamente y se detuvo un momento en las fotografías que ilustraban la trayectoria de la saga familiar. Insertadas en mitad del libro, fotos en blanco y negro ilustraban su abolengo. Volvió a mirarlas otra vez, aspiró el aroma de la tinta y el papel, cerró el libro y comenzó a leer la contraportada. Fue entonces cuando descubrió la errata.

Escondido entre éxito, poder y fortuna, el banquero encontró un error increíble. Buscó las gafas y volvió a leer la frase. Sí, no se había equivocado. En la primera línea del tercer párrafo el azar había convertido toda su vida en una inmensa equivocación: “…nació para ser barquero".

26/04/10

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Rimbaud después de Rimbaud http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/rimbaud_despues_de_rimbaud/18802 http://www.lasextanoticias.com/pictures/2461/412461/pictures_20100420_1854412461_crop1sub4.jpg 18802 Valle-Inclán será para siempre un viejecito con larga barba blanca, manga hueca y botines blancos de piqué.  Camus, un fumador invernal protegido por el cuello alto de su abrigo. Nabokov, un sonriente profesor universitario con traje gris y cazamariposas. Poe, un vizconde cuarentón con el rostro demediado. 

Si invocásemos al fantasma de Rimbaud, esperaríamos encontrarnos con un adolescente apuesto y visionario, con pajarita torcida y pelo tallado. No importa que el poeta viviera 20 años más y muriera como traficante de armas y hombres.  Si se nos apareciese el tipo de esta foto, le mandaríamos de vuelta al infierno sin dudarlo y descambiaríamos la güija.

Pero el tipo de la foto es Rimbaud.  La foto, un retrato inédito hasta la semana pasada, está localizada en el porche del Hotel del Universo, en Adén, en algún momento cercano a 1890.  Y si Rimbaud es protagonista, sólo lo es por su pasado. En este retrato de grupo, donde todos se ignoran y sólo Rimbaud y otro personaje miran a la cámara, nuestra atención se dirige al tipo con pijama de cuadros. ¿Qué sabría él del Rimbaud adolescente?

En “Rimbaud el hijo” , Pierre Michon describe ese momento en el que un fotógrafo inmortaliza al genio y encierra en la imagen toda su vida:


¿Quién no conoce ese pelo revuelto, esos ojos, quizá de un azul blanquecino, que no nos miran, tan claros como la luz del día y apuntando por encima de nuestro hombro izquierdo (…) esa mirada apunta al vigor futuro, la capitulación futura, la Pasión futura, la “Temporada” y Harar, la sierra sobre la pierna en Marsella; y seguramente él (Carjat, el fotógrafo), piensa, y nosotros también, que apunta hacia la poesía”.

En la imagen de la derecha ya ha desaparecido casi todo. El futuro de Rimbaud es sólo una sierra que cortará su pierna gangrenada. Poco importa que nos mire. Sólo la vida del hombre del pijama está aún sin escribir.

20/4/10

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Gil http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/gil/18691 http://www.lasextanoticias.com/pictures/8321/408321/pictures_20100412_1936408321_crop1sub4.jpg 18691 Ceno con un personaje literario dos veces al mes. El menú cuesta 16 euros, sin IVA. Mientras comemos, la gente baila y bebe bajo nuestros pies. Debajo del restaurante, entre un clamor constante de música, voces y aplausos, el fantasma de un cantante devora un bol de palomitas. Doy estos datos para los ateos que no creen que los personajes literarios puedan conquistar la carne.

No siempre, Gil pide de postre una tarta de Santiago. Sí siempre, Gil nos recita un soneto con su voz tridimensional. Los que compartimos cena con él somos todavía vulgares tipos de carne y hueso. Pero dos veces al mes cenamos con un personaje de palabras que come, bebe y recita, luego existe.

Luis Landero
, el padre literario de Ernesto Gil, tuvo la maldad de bautizarle con tres letras al cubo. Gil Gil Gil soportó con tristeza su nombre hasta casi los cuarenta. Sólo entonces descubrió a Augusto Faroni, un sueño atrapado en el cuerpo de un oficinista, un hombre con más nombres que trajes.
Es injusto que tengamos un solo nombre y sin embargo tengamos dos trajes o cuatro pares de zapatos. Gil siguió con el mismo traje, pero aceptó el bautizo de Faroni y desde entonces caminó por el mundo  con el nombre de  Dacio Gil Monroy.

Todas estas cosas no me las ha contado Gil, a quien siempre he llamado Ernesto y nunca Dacio. Sé que es del Atleti, que es más bajo que el alto, que tiene barba y es socio del Ateneo, o casi, y que cree en la República como solución universal. Pero la historia de sus nombres la he descubierto leyendo la novela de su vida, que es en realidad la novela de dos sueños.

"Juegos de la edad tardía" es una novela magistral, donde Gil es un actor secundario tras la sombra de Gregorio Olías, alías Agusto Faroni, o viceversa. La búsqueda de la felicidad de Faroni, su lucha contra el afán, ¡el afán!, es una de las historias más divertidas de nuestra literatura. Y está repleta de frases de belleza inolvidable. Aquí van tres.

Yo en la oficina y tú cosiendo, ésa es nuestra historia. Dos sillas y cuatro manos

En la penumbra del pasillo clareaba un espejo, y había como un orden pánico en la profundidad de las alcobas

Un par de mentiras más y seré un hombre nuevo

La semana que viene volveré a cenar con Gil. Con un poco de suerte, atraparé algunas de sus palabras en una servilleta y, quizá, una respuesta entre las migas de pan. Pero no creo que encuentre la salida del laberinto. Soñaremos a ver.

13/04/10

 

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Juego http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/juego/18463 http://www.lasextanoticias.com/pictures/7493/397493/pictures_20100320_1928397493_crop1sub4.jpg 18463 Me asusta proponer un concurso, así que lo dejamos en un juego que llega un poco tarde a este blog. A este cuaderno de robos le han robado el título. El primer lector que lo descubra ganará un ejemplar de La contadora de películas”, del escritor chileno Hernán Rivera Letelier, una novela mágica que me ha encantado y que estoy deseando regalar, aunque el reto es difícil. Aquí va un párrafo de esta novela cuyo título quiero que descubras. 

Entretanto, las combatía con humildes riesgos urbanos. Todos los días salía de casa subiéndose sus imaginarias solapas de espía, un cigarrillo colgado del labio y la mirada esquinada de astucia. Deteniéndose en los escaparates y simulando curiosidades imprevistas, angulando reojos, hurtando el perfil, burlando persecuciones y salvando emboscadas, vencía sin novedad la primera etapa del trayecto. A partir de allí, le esperaba otra suerte de peligros. Si aguardaba la luz verde para cruzar una calle y se ponía a su altura una mujer con alguna prenda negra, perdía una baza de semáforo. Si azul, ganaba el derecho a acelerar el paso durante un minuto. Si alcanzaba a un transeúnte ciego o cojo, no podía adelantarlo mientras no lo liberase algún hombre con un peso a la espalda. Quedaba cautivo de una plaza si la estaban regando o había un niño con gorro, y no podía franquearla hasta que cruzase un perro o levantase el vuelo una paloma. Pero si el perro se paraba a hacer una necesidad, también él debía pararse y contener la respiración, pues en caso contrario las reglas del juego lo obligaban a retroceder hasta encontrar una monja o cualquier otra persona de uniforme. Por momentos, la vida le parecía apasionante”.

Os dejo tres pistas:

1) El autor es español.
2) El protagonista de la novela tiene dos nombres.
3) Es una historia sobre lo que nunca seremos pero siempre soñamos ser.

Espero que te animes a participar en este juego y aciertes. ¡Buena suerte!

20/03/10

 

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Delibes: "Vivir al día" http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/delibes___vivir_al_dia/18423 http://www.lasextanoticias.com/pictures/4272/394272/pictures_20100313_1427394272_crop1sub4.jpg 18423 “Si la muerte es inevitable, ¿no habrá sido preferible así?.

“Y cuando empezó a vestirse le invadió una sensación muy vívida y clara de que tomaba un camino distinto del que el Señor le había marcado. Y lloró, al fin”
.

“Milana bonita, milana bonita, repetía mecánicamente, y, en ese instante, un apretado bando de zuritas batió el aire rasando la copa de la encina en que se ocultaba
.

Tres novelas. Tres finales de profunda tristeza. Hay un dolor seco en las grandes obras de Miguel Delibes. La certeza de que la vida es un camino de sufrimiento y pérdida. Hoy, cuando el elogio desmesurado oculta al hombre y los políticos fingen pena, quizá has vuelto a Delibes, como yo, soplando el polvo que cubre los libros de bolsillo y papel amarillo, leídos en un Bachillerato que parece tan antiguo como los pueblos desaparecidos de sus novelas.

La pierna rota del servicial Paco, el Bajo. El corazón niño y joven de Daniel, el Mochuelo. Los ojos apagados del viejo pintor con el corazón mutilado. El Delibes escritor sigue vivo en decenas de personajes que hoy vuelven a cobrar vida gracias a las lecturas de miles de personas anónimas. Pero el Delibes periodista, aquel que dejaba ver más su día a día, está oculto en las hemerotecas o en antologías casi perdidas.

Por azar, tengo la suerte de tener uno de esos libros. En Vivir al día,  que recoge parte de esa obra menor destinada al olvido, la tristeza existencial se difumina y aparece el padre de familia numerosa que se pelea con revisores con galones, el amante del fútbol que lamenta que el Athletic de Bilbao pierda en la Copa de Europa con el Manchester, el cazador de perdices y, sobre todo, el escritor que eligió ser de un pueblo en lugar de conquistar Madrid.

Pero bueno – me dice, a veces, la gente -, ¿no es usted de Valladolid?” En efecto, uno nació – o le nacieron – en Valladolid, ciudad de la que se siente orgulloso, pero eso no obsta para que a uno, desde pequeñito, le gustase tener su pueblo, siquiera para poder decir: “Allá, en mi pueblo, para ahuyentar los topos, plantan en los huertos un árbol que llaman tártago que es talmente como una verde y gigantesca araña tropical”. Porque es en los pueblos donde nacen las cosas y las costumbres y cada pueblo tiene una cara, y no como las ciudades que todas se asemejan porque todas, incluso las más pequeñas, aspiran a parecerse a Nueva York. Así que Sedano es mi pueblo y no por la casualidad de haber nacido en él, sino por decisión deliberada de haberle adoptado entre mil.

¡Cuántas cosas explica este párrafo menor de las novelas de Delibes! Preparando estas líneas, he devorado los artículos de “Vivir al día”, escritos entre 1953 y 1967, para descubrir asombrado cómo Delibes habla del cine en 3D – él, con más dominio del lenguaje, le llama “cine en relieve” – y nos recuerda que lo más importante siempre será el argumento, o navega en contra para criticar las victorias de un Madrid galáctico en blanco y negro.

En las capitales europeas – escribe Delibes en “Campeón de taquillas” - no se dirá ya que un equipo de fútbol español es el más diestro en el arte de patear una pelota, sino el más poderoso en recursos financieros. Un equipo cuajado de “kas” y “uves dobles” y “eses líquidas” no puede representar, me parece a mí, en ninguna parte, el balompié nacional”.

¡Y es un texto de 1958! Cuatro años más tarde, en 1962, Delibes escribió un artículo breve dedicado a Julio Camba. El artículo es un elogio a Camba, pero no hay en él ni una frase vacía, ni un cumplido muerto. Ya sé que Camba, huésped perpetuo del Hotel Palace, solterón empedernido, tiene poco en común con Delibes. Y, sin embargo, creo que estas líneas que D dedica a C pueden leerse hoy como el mejor elogio a la obra del autor de “El hereje”:

“…en una época en que el periodismo, la literatura y la dialéctica venían crecidos, abombados de retórica (…) fue un escritor en estiaje; poco agua pero transparente. Éste ha sido, a buen seguro, su legado”.

13/0/3/10

 

 

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En tierra hostil http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/en_tierra_hostil/18363 http://www.lasextanoticias.com/pictures/1682/391682/pictures_20100309_1317391682_crop1sub4.jpg 18363 Por la avenida de la muerte camina el sargento William James, envuelto en su armadura de fibra de vidrio. Bombas a su derecha, minas a su izquierda. Por la avenida de la muerte camina el marine con una amplia sonrisa de adrenalina tras la visera de su casco protector. Un francotirador a su derecha, un cámara a su izquierda, preparado para colgar en Youtube la gran explosión. Por la avenida de la muerte camina el artificiero, armado con las fauces de cocodrilo de sus alicates de acero.

Las hazañas bélicas del artificiero James conforman el relato de “En tierra hostil”, la mejor película del año pasado según los Oscar. Leo en alguna crónica que es una película sobre la guerra de Iraq. Falso. Es una película que ocurre en Iraq, pero es una película sobre la profesionalidad, sobre la adicción a la guerra, sobre los borrosos límites entre realidad y locura. Pero James podría desactivar bombas en Afganistán y poco o nada de la película habría cambiado.

Suenan “Las campanas del infierno” mientras los marines destrozan Faluya, calle a calle, casa a casa. Empotrado entre los soldados está un periodista del “The New York Times”, Dexter Filkins, admirado por la maestría del capitán Omohundro, un viejo de 34 años al mando de una unidad de adolescentes. Así comienza “La guerra eterna”, un libro magnífico que intenta explicar lo que “En tierra hostil” elude: el desastre de la guerra de Iraq.

En Iraq siempre había dos conversaciones – escribe Filkins -, la que los iraquíes mantenían con los norteamericanos y la que mantenían entre ellos. La que los iraquíes mantenían con nosotros, ésa era positiva, previsible y aburrida (…) Naturalmente, la conversación que mantenían entre ellos era la que realmente importaba. Esa conversación era el parloteo de un mundo totalmente distinto, de una realidad paralela que a veces se desvelaba justo al lado de los americanos, incluso justo delante de ellos. Y nosotros casi nunca la veíamos”.

Mirar pero no ver. Oír pero no escuchar. Dexter Filkins es consciente de que la realidad se oculta mucho más allá de la barrera de un idioma hostil, envuelta en las mentiras que los iraquíes cuentan a los estadounidenses, oculta tras las mentiras que los estadounidenses se cuentan a sí mismos.  Filkins habla con soldados, políticos y contratistas estadounidenses y, sobre todo, con iraquíes, de todo tipo y condición, e intenta abrirse paso entre las mentiras de unos y otros.

Fue en la primavera de 2004 cuando perdimos el país; como lugar al que ir, quiero decir. Durante un mes Iraq quedó sumido en insurrecciones, sunitas y chiítas, rebeliones totales en cada ciudad exceptuando el Kurdistán. Irak desapareció para nosotros entonces, y nunca regresó.

En tierra hostil” y La guerra eterna tienen más en común que el escenario en el que transcurren. Película y libro son historias de profesionales que aman su trabajo. Nuestra maldad garantiza que los artificieros seguirán existiendo dentro veinte años. Pero poco o nada sabremos de sus guerras, porque el periodismo se ha convertido en una tierra feroz para reporteros como Filkins.

10/03/10

 

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Cuestión de principios http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/cuestion_de_principios/18102 http://www.lasextanoticias.com/pictures/5952/385952/pictures_20100223_1040385952_crop1sub4.jpg 18102 Una novela puede comenzar con las campanadas silenciosas de un reloj digital. “Era un día frío y radiante de abril y los relojes daban las trece”. Con el olor de un veneno. “Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”. O con una presentación que es también una orden. “Llamadme Ismael".

Una novela puede comenzar con el recuerdo de un niño atrapado en los ojos de un viejo. Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. O con una declaración de amor. “Era un placer quemar".

Una novela puede comenzar con una pesadilla que se inicia al abrir los ojos. “Una mañana, al despertar de un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se encontró en la cama transformado en un insecto monstruoso”. O con un hombre encerrado en el vacío. Hoy, mamá ha muerto. O tal vez ayer, no sé.

Una novela puede comenzar con una pregunta que no podemos contestar. “¿Encontraría a la Maga?”.  O con el paladeo de un nombre. “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo-li-ta".

Una novela puede comenzar con la peineta de un poeta. “Cuando me arranco al bosque de los sueños, a la selva oscura del dormir, y me cobro a mí mismo, me voy lentamente completando. Porque he dejado de interesarme por mis sueños. A la mierda con Freud”. O con la verdad de un mentiroso. “Todo esto sucedió, más o menos".

Una novela puede comenzar con una frase tan genial como éstas, que no garantizan nada y lo prometen todo. Pero sólo Ana Karénina se inicia con una frase que contiene la gran verdad del mundo. La leo una y otra vez en la magnífica edición que acaba de editar Alba y que me acabo de regalar.  La leo en voz alta y pienso que en ella Tolstoi encierra el secreto de la literatura. Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo”. Es un principio imbatible.

23/02/10

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La noche de los tiempos http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/la_noche_de_los_tiempos/18043 http://www.lasextanoticias.com/pictures/2923/382923/pictures_20100215_1937382923_crop1sub4.jpg 18043 Encerramos la vida en 140 caracteres, un mensaje de twiter tan veloz como efímero, muerto al segundo siguiente.  Volamos sobre la superficie del mar, sin llegar a mojarnos. No hay minutos ni ganas para pensar. ¿Cómo encontrar entonces el tiempo necesario para zambullirse en una novela de casi mil páginas? ¿Cómo no pensar que Antonio Muñoz Molina es demasiado minucioso? ¿Cómo negar que no se detiene excesivamente en el detalle, que le sobran palabras, frases, quizá páginas enteras? Y, sin embargo, es el detalle - la palabra precisa para definir un corazón en fuga, un pasado que pesa demasiado, un futuro imposible - el que hace que no sobre ni una página de esta novela tan ambiciosa como excepcional en los tiempos de la inmediatez.

Ni los unos ni los otros descansan de noche. De noche la víctima designada ofrece todavía menos resistencia. Espera inmóvil, apática, como un animal hechizado por los faros del automóvil que va a atropellarlo. En un lado y otro lo último que ven los que van a ser ejecutados son los faros de un coche”.

Atrapada entre la violencia precisa y militar de los sublevados y la espontánea y obrera de los revolucionarios, presa de terror entre dos brutalidades, hubo una tercera España que se hizo invisible en los primeros días de la Guerra Civil. Ignacio Abel, el arquitecto que protagoniza esta novela, socialista con carné de la UGT, origen obrero y piso lujoso en el barrio de Salamanca, pertenece a esa España de progreso que la violencia de la guerra y la revolución hizo desaparecer como si nunca hubiera existido. Vive en una España injusta, donde los pobres se mueren de hambre y piojos, donde los obreros no pueden subir en el ascensor sino que tienen que ascender a pie la escalera de servicio. Pero él no lo ve. Él ha dejado de ser un pequeño burgués casado y con futuro para convertirse en el amante de una joven estadounidense, llena de vida e ideales.

“…un día como todos que sin embargo brillaba para ellos con una claridad secreta que para los demás era invisible, una hoja del calendario que le habría gustado rescatar de la papelera de su oficina donde él mismo la habría tirado a la mañana siguiente, sin saber todavía, ajeno a lo que ya estaba sucediéndole; pues cada amante busca establecer una genealogía de su amor, por miedo a olvidar y a perder, a que no quede rastro de lo que tanto le importa, de cada minuto memorable borrado en seguida por la prisa del tiempo. Quería guardarlo todo”.

Terminé “La noche de los tiempos” hace tres semanas y todavía hoy Ignacio Abel y su amante Judith Biely me visitan cada día. Imagino cómo han sido sus vidas después de llegar al final del libro. Y veo fotos en blanco y negro, retratos del tiempo amarillo donde brilla la sonrisa de Judith y polaroids descoloridas, con los ojos de un viejo Ignacio Abel inundados de tristeza. Les siento personas y no personajes, como si la vida de palabras que les ha dado Muñoz Molina tuviera tanta fuerza como para continuar más allá del papel.

15/02/10

 

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El billete de un millón de libras http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/el_billete_de_un_millon_de_libras/18001 http://www.lasextanoticias.com/pictures/753/380753/pictures_20100210_1705380753_crop1sub4.jpg 18001 Podría ser un chiste del genial Roto. Un tipo orondo de sonrisa oscura se dirige a una multitud sin rostro. “¡Hay que apretarse el cinturón!”, grita mientras se acaricia los tirantes. Es la imagen que me viene a la cabeza cada vez que oigo está metáfora terriblemente visual a nuestros representantes políticos y empresariales.

Con esta imagen, he vuelto a releer “El billete de un millón de libras”, un cuento de Mark Twain que acaba de publicar la editorial Menoscuarto. Digo releer, porque después de la semana horrible de nuestra economía, después de escuchar una y otra vez que tenemos que apretarnos el cinturón he vuelto a este librito con otra mirada.

“…qué sería de un extranjero absolutamente honrado e inteligente al que pusieran en Londres sin un solo amigo y sin más dinero que aquel billete de un millón de libras, sin poder tampoco explicar cómo había llegado a poder suyo. El hermano A afirmaba que se moriría de hambre; el hermano B afirmaba que no”.

El protagonista de esta apuesta fraternal es un bróker estadounidense. Perdido en Londres, sin blanca y sin amigos, acepta la apuesta de los hermanos caprichosos y sale a la calle con ese billete inmenso en su bolsillo. Sus andanzas en este Londres casi dikensiano, divertidas y mordaces, demuestran que los ricos nunca se aprietan el cinturón. Un pequeño gran libro.

10/02/10

Pd.: Muchas gracias a Andrés Rábago por dejarme utilizar su “chiste” sobre las pensiones para ilustrar este artículo. Se publicó originalmente en El País, pero no he podido encontrar la fecha. Para nuestra desgracia, pudo publicarse ayer, aunque no fue el caso.
 

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En ti me encuentro http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/en_ti_me_encuentro/17881 http://www.lasextanoticias.com/pictures/7032/377032/pictures_20100201_1211377032_crop1sub4.jpg 17881 Lo más importante es la piel. El primer paso es comprobar la textura del papel. Si es un papel malo, barato, viejo nada más nacer, la tinta se emborrona y las líneas se desdibujan. Si es un papel satinado, brillante, la tinta resbala, tarda en secarse y si una página cae sobre ella antes de tiempo la figura se convierte en una mancha y las letras en una línea negra.

Entre ambos, hay un papel ideal, perfecto, capaz de absorber la tinta exacta y dejar que la figura y las letras en cuerpo ocho puedan leerse. Distinguirlos es cuestión de práctica, la misma que se precisa para apretar el sello con la fuerza exacta y un pulso sin dudas sobre la primera página del libro, en la esquina inferior derecha.


Marco mis libros con un ex libris desde hace cinco o seis años. Tardé mucho en pensar uno, en elegir la imagen, en escribir su frase breve, cuatro palabras de las que no avergonzarme una semana después. Sellar mis libros me parecía un gesto pretencioso, casi cursi. Como si la vanidad fuera un pecado mortal y la propiedad un robo. Pero no todos mis libros tienen esta marca.


Busco mi ejemplar de “El guardián entre el centeno” ahora que Salinger se ha hecho completamente invisible
. Lo compré cuando estudiaba en primero de BUP, quizá igual que tú, aunque no fuese 1987. Es la edición de la que Alianza ha vendido miles y miles de libros, un puñado de los millones de este título de lectura obligatoria. La forré con plástico no autoadhesivo y el pegamento del celo ha calado las páginas y sombreado sus tapas con rectángulos marrones.

He comenzado a releer esta vieja edición de Salinger, acomplejado por esos críticos que siempre parecen tener la palabra exacta y la lectura fresca para describir al día siguiente al escritor fallecido. Sí, yo leí a Salinger, como tú, si tienes mi edad, pero no volví a leerle nunca más. Salinger se convirtió en un personaje de Vila-Matas, uno de sus Bartlebys más famosos, esos escritores que prefirieron no serlo.  

Ahora que empiezo a releerlo me llama la atención la cantidad de veces que Holden Cauldfield, el rebelde protagonista de su novela, el chaval que odia a todo y a todos, dice hijoputa en las primeras páginas, sin duda porque todavía tengo en la cabeza el hijoputa de Aguirre. Me olvidé de marcarle mi ex libris a este viejo guardián. Pero en sus primeras páginas he descubierto una línea subrayada a lápiz por el adolescente que fui:

Eso sí que me pone negro. Que alguien te diga una cosa dos veces cuando tú ya las admitido a la primera”.


Es curioso, 23 años después me sigo encontrando en la misma frase.

01/02/2010




 

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Memoria del fuego http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/memoria_del_fuego/17763 http://www.lasextanoticias.com/pictures/2012/372012/pictures_20100119_1134372012_crop1sub4.jpg 17763 La frontera dominicana con Haití, país de negros, se llama El mal paso”.

Eduardo Galeano, “Patas arriba

No soy original. Descubrí a Eduardo Galeano cuando tenía poco más de veinte años. A los libros llegamos a través de otros libros o gracias a una recomendación apasionada. Tuve suerte y me encontré con Galeano gracias a Mayte y su edición prestada de  Las palabras andantes. En las páginas de aquel libro me encontré con su estilo inconfundible, precursor de una literatura de pedazos que tan bien se adapta a nuestra forma de acceder a la realidad. Fragmentos poéticos, idealistas, idealizados, construidos con frases cortas, certeras, sin fisuras, donde los débiles son buenos y los fuertes malvados.

Sé que el catedrático de Historia que corregirá mi examen inminente no estará de acuerdo conmigo, pero su Memoria del fuego es una de las mejores formas de acercarse a la Historia de América. Incompleta, sí; parcial, también, pero ágil, veloz, fascinante. De los tres volúmenes que la forman he seleccionado algunos fragmentos dedicados por Galeano a la historia de Haití. Son fogonazos, polaroids movidas pero enfocadas, momentos de este país reducido a pedazos. 

1794

París
El remedio del hombre es el hombre,

dicen los negros sabios, y bien lo saben los dioses. Los esclavos de Haití ya no son esclavos. Durante cinco años, la revolución francesa se había hecho la sorda. En vano protestaban Marat y Robespierre. La esclavitud continuaba en las colonias: no nacían libres ni iguales, a pesar de la Declaración de los Derechos del Hombre, los hombres que eran propiedad de otros hombres en las lejanas plantaciones de las Antillas. Al fin y al cabo, la venta de negros de Guinea era el negocio principal de los revolucionarios mercaderes de Nantes, Burdeos y Marsella; y del azúcar antillana vivían las refinerías francesas. Acosado por la insurrección negra, que encabeza Toussaint Louverture
, el gobierno de París decreta, por fin, la liquidación de la esclavitud”.

1802

Mar de las Antillas
Napoleón restablece la esclavitud


-          “¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias?
-         El anterior
-         Pues que se restablezca – decidió Napoleón.

Ningún hombre, nacido rojo, negro o blanco, puede ser propiedad de su prójimo, había dicho Toussaint Louverture
. Ahora la flota francesa trae la esclavitud a las Antillas. Más de cincuenta naves, más de veinte mil soldados, vienen desde Francia a devolver el pasado a cañonazos”.

1816

Puerto Príncipe
Pétion


Haití yace en ruinas, bloqueada por los franceses y aislada por todos los demás. Ningún país ha reconocido la independencia de los esclavos que derrotaron a Napoleón. La isla está dividida en dos. Al norte, Henri Christophe se ha proclamado emperador (…) hacen reverencias los lacayos negros de pelucas de nieve y los húsares negros pasean sus emplumados bonetes por jardines copiados de Versalles. Al sur, Alexandre Pétion preside la república. Distribuyendo tierras entre antiguos esclavos, Pétion intenta crear una nación de campesinos, muy pobres pero libres y armados, sobre las cenizas de las plantaciones arrasadas por la guerra (…) Pétion recibe a Bolívar no bien llega, el día de año nuevo. Le entrega siete naves, pólvora, víveres y dinero. Sólo pone una condición (…) exige a Bolívar la libertad de los esclavos en las tierras que va a liberar”.

1896

Puerto Príncipe
Disfraces


Según la Constitución de Haití, la república de los negros libres habla francés y profesa la religión cristiana. Se avergüenzan los doctores, porque a pesar de leyes y castigos el créole sigue siendo la lengua de casi todos los haitianos y casi todos siguen creyendo en los dioses del vudú, que vagan sueltos por bosques y cuerpos.

El gobierno exige un juramento público a los campesinos:


-         Juro destruir todos los fetiches y objetos de superstición, si los llevo conmigo o los tengo en mi casa o en mi tierra. Juro no rebajarme nunca a ninguna práctica supersticiosa”

1937

Dajabón
Procedimiento contra la amenaza negra


“En la región dominicana del azúcar, los soldados encierran a los jornaleros haitianos en los corrales, rebaños de hombres, mujeres y niños, y los liquidan allí mismo a machetazos; o los atan de pies y manos y a punta de bayoneta los arrojan a la mar”. (…) Dos semanas después, el gobierno de Haití expresa ante el gobierno de la república Dominicana su preocupación por los recientes incidentes fronterizos.
(…) Trujillo reconoce la muerte de dieciocho mil haitianos en territorio dominicano (…) se aviene a pagar al gobierno de Haití, por concepto de indemnización, veintinueve dólares por cada muerto oficialmente reconocido (…) La Casa Blanca se felicita porque se ha llegado a un acuerdo (…) Una vez pagada, en efectivo, la indemnización, los presidentes de la República Dominicana y de Haití se abrazan en la frontera”.

1969

Puerto Príncipe
Una ley condena a muerte a quien diga o escriba palabras rojas en Haití


Artículo I – Se declaran crímenes contra la seguridad del Estado las actividades comunistas bajo la forma que sea: toda profesión de fe comunista, verbal o escrita, pública o privada. Sus bienes muebles e inmuebles serán confiscados y vendidos en beneficio del Estado.

Artículo II – Serán condenados a muerte los autores y los cómplices de estos crímenes.


Dr. François Duvalier


Presidente Vitalicio de la República de Haití.


Los tres tomos de “Memoria del fuego” están editados por Siglo XXI.


19/01/10

 

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Fin http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/fin/17711 http://www.lasextanoticias.com/pictures/7271/367271/pictures_20100105_1837367271_crop1sub4.jpg 17711 Podría empezar así: Es la novela más sorprendente del 2009. Pero dejemos las exageraciones para la tele. Fin” es la novela más sorprendente que he leído en 2009. Comienza como un relato costumbrista, con una reunión de cuarentones desengañados que se odian a sí mismos y se desprecian entre ellos, personajes que se han escapado de este post de Ana Boyero. Hace años que renunciaron a buscar la felicidad y miden su triunfo en la vida por los caballos de su coche.

Nueve amigos. Cinco chicas, cuatro chicos y un tipo al que nunca quisieron, un amigo que nunca fue amigo, “El profeta”, un joven fosilizado por una broma que le destruyó y por la que se sienten culpables. Todo ocurrió 25 años atrás, antes de que se traicionasen entre sí, mucho antes de que se traicionasen a sí mismos.

Fin” comienza con ágiles diálogos de hombres y mujeres vacíos, con metáforas y frases hechas que escuchamos todos los días.  Pero enseguida se transforma y el terror que habita en el interior de los personajes aflora y se zampa el miedo a la hipoteca. Es la primera vuelta de tuerca, un giro que convierte la novela costumbrista en un relato terrorífico. Hasta que después… Imposible contar más, así que pasemos al principio.

Crítica de solapa: “David Monteagudo (Viveiro, Lugo, 1962), gallego afincado en Cataluña, descubrió su vocación literaria a los cuarenta años. “Fin”, que ahora presentamos, es su primera novela”. Así de escuetas y enigmáticas son las líneas que nos describen al autor de “Fin”. Ni una sola referencia a su trabajo en una fábrica de cajas. Ese trabajo manual que desmiente el tópico de que la literatura es burguesa o no es. Ese trabajo que confirma que vivir del cuento es muy difícil.

Crítica de solapa (y 2):  162. David Monteagudo, “Fin” / 163. B. Traven, “La nave de los locos” / 164. Danilo Kiš, “Laúd y cicatrices” / 165. Jan Potocki, “Manuscrito encontrado en Zaragoza” /166. Dino Buzzati, “Las noches difíciles”.   Estos son los compañeros de aventura de este debutante. No sé a él, pero a mí me daría un vértigo enorme si mi primera novela compartiese colección con estos clásicos.  Pero aquí esta Monteagudo y su relato de tres letras, sumando reediciones sin temblar, con la faja roja de los libros que son el principio de una carrera de palabras, con su mundo que parece sacado de un verso de Hierro: “Nada en orden. Todo roto, a punto de ya no ser”.

5/1/2010

 

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El Perseguidor http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/el_perseguidor/17682 http://www.lasextanoticias.com/pictures/5733/365733/pictures_20091230_1724365733_crop1sub4.jpg 17682 “Ando solo en una multitud de amores”

Sé que iré al infierno por tanto citar, pero no quiero evitarlo. El verso es de Dylan Thomas pero lo he descubierto gracias a “El perseguidor”, de Julio Cortázar. En este magnífico relato breve dedicado a un poco enigmático Ch. P., Cortázar cuenta los últimos días de un saxofonista revolucionario, Johnny Carter, esclavo de las drogas y víctima de su talento. Es demasiado obvio que donde pone Johnny hay que leer Charlie y donde pone Carter debemos leer Parker. Son el mismo lector solitario de Dylan Thomas.

Lo bueno de tener muchas lecturas pendientes es descubrir de repente este gran relato sobre la genialidad y sus peligros. No recuerdo cuándo escuché por primera vez a Charlie Parker, pero sí que no advertí los filos de su vida hasta que vi Bird, esa película tan personal de Clint Eastwood, en la que Forest Whitaker se metió en el alma de Parker. En el relato de Cortázar, es Bruno, un crítico de jazz, quien nos cuenta la caída del saxofonista, con la complicidad de que estamos leyendo las líneas que nunca leeríamos en la biografía que el propio Bruno ha escrito del músico. El mito no admite contradicciones.

50 años después de su publicación, “El perseguidor” regresa a los escaparates de novedades gracias a los Libros del zorro rojo, una editorial que ha hecho del libro ilustrado una obra de arte de tinta y papel. Un motivo más para no comprarse un libro electrónico estas Navidades. Las ilustraciones de esta edición de “El perseguidor” son de José Muñoz y logran el difícil reto de estar a la altura de las líneas magistrales de Cortázar. Para disfrutar de ellas y de la música de Ch. P. sólo tenéis que pinchar en el vídeo. ¡Feliz 2010!

Pd.: Muchas gracias, Laura.
 

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"¡Multiplícate por cero, tío!" http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/multiplicate_por_cero__tio/17293 http://www.lasextanoticias.com/pictures/3463/363463/pictures_20091224_0926363463_crop1sub4.jpg 17293 Es lo que Bart Simpson le hubiera dicho a Gerardo Díaz Ferrán después de escuchar sus  NO explicaciones sobre el caos que ha creado. El patrón de patrones podría haber homenajeado a Bart Simpson con una de sus frases clave: “Yo no fui”. Pero prefirió quitarse su máscara de hombre serio y formal y nos deleitó con un chiste marxista: “Yo no hubiera volado en mi compañía”. El padre de Bart, Homer, se habría quedado en un único “¡mosquis!”. Aunque, si su vuelo Madrid-Springfield se hubiera suspendido, habría apagado su enfado con un lote de cervezas Duff.

Ver la vida a través deLos Simpson es algo que hacemos millones de personas desde hace 20 años. En La Sexta Noticias hablamos menos de ellos porque no tenemos derechos, pero en más de una ocasión me habría gustado incluirlos en algún reportaje. Homer, Marge, Bart, Lisa, Maggie… y todos los habitantes de Springfield, desde el mojigato Ned Flanders hasta Moe, el tabernero suicida y romántico imposible, son una caricatura brutal de nuestro mundo.

"Los Simpson se deleita en atacar. Casi todo es un objetivo posible de ataque, cualquier personaje estereotipado, cualquier punto débil, y desde luego todas las instituciones. La serie juega a llevar ventaja a los miembros de la audiencia al retarlos a identificar la avalancha de alusiones que les arroja. Y (…) se cuida de asumir una posición”.

La cita pertenece a Carl Matheson, uno de los autores de “Los Simpson y la filosofía”. Obra casi tan coral como el Springield simpsoniano, el volumen analiza con desenfado la hiperironía de esta familia amarilla y busca en la Filosofía las claves de la serie. Y así vemos cómo la lógica de Lisa es socrática y descubrimos que en Bart hay algo del superhombre de Nietzsche.  Aunque enseguida advertimos que todo depende de nuestro punto de vista filosófico. Desde la filosofía occidental, la pequeña y silenciosa Marge podría ser estúpida; desde la oriental, una niña más genial aún que Lisa.

   - "Mi profe de matar dice que tengo talento”, Bart Simpson.

   - "Schindler y yo somos almas gemelas: ambos poseíamos fábricas y fabricábamos munición para los nazis, sólo que la mía funcionaba”, el señor Burns.

    - "Le retiraré la multa, pero bueno, para eso me tiene que sobornar”, el jefe de policía Wiggun.

   - "Sé que no suelo rezar muy a menudo, pero si de verdad estás ahí arriba… ¡Sálvame, Superman!”, Homer Simpson.

Son algunas de las frases geniales de esta serie. Pero “Los Simpson y la filosofíaofrece mucho, muchísimo más. Editado por Blackie Books, va ya por la segunda edición e intuyo que en estas Navidades se habrá agotado en muchas librerías. Es el libro ideal para el novio, la novia, el amigo, el padre o el hijo amante de esta familia amarilla. Su maquetación le hace parecer un libro antiguo, casi setentero, como el espíritu inquieto que anima a sus responsables. Se han puesto el listón muy alto pero espero que este volumen se convierta en un long seller y les ayude en una carrera de fondo que espero sea muy muy larga. Yo ya he elegido a quién regalárselo.

 24/12/09

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El mundo según Auster http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/el_mundo_segun_auster/17223 http://www.lasextanoticias.com/pictures/9572/359572/pictures_20091215_1418359572_crop1sub4.jpg 17223 Llego a la página 282 y última de “Invisible”, de Paul Auster, con la sensación de que en esta novela todo es demasiado real. El narrador, los narradores, no lo saben todo, la verdad tiene muchas caras, los personajes quedan marcados por un acontecimiento que no llegan a comprender del todo. Las piezas no encajan. No puedo contar nada de esta novela que me ha enganchado sin destruir su argumento. Así que he decidido hablar de ella a través de un viejo texto que escribí sobre Paul Auster. Líneas escritas para ser leídas en voz alta, con banda sonora incluida, demasiadas para el formato de este blog, imperfectas, como la vida real que vive en sus novelas.

“Walk Away”, Tom Waits.

“Stillman había desaparecido. El viejo era ahora parte de la ciudad. Era una mota, un signo de puntuación, un ladrillo en un interminable muro de ladrillos. Quinn podría pasear por las calles todos los días durante el resto de su vida y no encontrarle nunca. Todo había quedado reducido al azar, una pesadilla de números y probabilidades. No había ninguna pista, ningún indicio, ningún paso que dar”. Paul Auster, “La ciudad de cristal”.

El azar, la soledad, la ausencia, lo invisible, son los grandes temas que recorren la obra de Auster, uno de los novelistas más originales e importantes de las últimas décadas. Paul Auster nació en Nueva Jersey en 1947, y desde niño quiso ser escritor. Cuando tenía doce años escribió su primera novela con un bolígrafo verde. Y a los quince encontró ese libro que cambió su vida, “Crimen y castigo” de Dostoievski, una novela que le confirmó que su deseo infantil valía la pena.

“Blowin in the wind”. Bob Dylan y Joan Baez.

Paul Auster creció en la feliz Norteamérica de los años cincuenta, el reino del mago de Oz, donde el progreso parecía ilimitado y el deseo de caminar por la Luna dejó de ser un sueño poético para convertirse en una ambición científica. El hombre llegó a la Luna pero antes los jóvenes de la generación de  Auster sacudieron el reino del mago de Oz, que les enviaba a morir o matar en Vietnam. En esa década veloz y contestataria, Auster estudió en la Universidad de Columbia y fue particularmente activo en las protestas estudiantiles. Se graduó, rompió con el mundo de libros y universitarios y se enroló en un petrolero de la Siemens. Estuvo seis meses en alta mar, fregando cubiertas y platos, leyendo y escribiendo, y conociendo la soledad.

“Je me souvines d`une chanson”. Edith Piaf.

"Westfield (Nueva Jersey) no es Westfield (Nueva Jersey). El lago Eco no es el lago Eco. Oakland (California) no es Oakland (California). Boston no es Boston, y aunque la que no es Gwyn trabaja en una casa de edición, no es directora de una editorial universitaria. Nueva York no es Nueva York, la Universidad de Columbia no es la Universidad de Columbia, pero París sí es París. Sólo París es real" James Freeman (que tampoco es James Freeman), en “Invisible”.

¿Por qué canta Edith Piaf en “Lulú on the bridge”, la primera película de Auster? Es cierto que viviendo en Nueva York, Auster podría haber conocido la música de Edith Piaf con relatividad facilidad. Pero a mí me gusta creer que Auster se enamoró de Edith Piaf en París, donde vivió durante tres años, empapándose de la literatura francesa. En la ciudad del Sena, Auster trabajó como traductor y escribió como negro, y tal vez se dejó contagiar por ese espíritu existencialista que recorre sus novelas de detectives y que ha hecho que los críticos franceses, los primeros en descubrirle, calificasen sus narraciones como historias de detectives post-existencialistas. Su último año en Francia lo pasó como guardián en una finca. Otra vez, la soledad.

“Round Midnight”, Miles Davis.

Auster regresó a Nueva York en 1974 y a finales de la década de los setenta sufrió una dura crisis personal y creadora. Pasó graves apuros económicos y durante un año padeció el peor mal que puede experimentar un escritor: dejar de escribir. Aquella crisis marcó una nítida línea divisoria en su obra. Auster dejó la poesía y se convirtió en novelista. Y un día, en 1980, sonó el teléfono y un desconocido preguntó por la agencia de detectives Pinkerton. Auster le contestó que se había equivocado. Días después la llamada se repitió y Auster volvió a decir al siguiente desconocido que se había equivocado. Y entonces, al colgar, pensó, ¿qué hubiera pasado si hubiese dicho que ésta era la agencia Pinkerton? ¿Qué hubiera ocurrido si hubiese aceptado el caso? Y así nació “La ciudad de cristal”, la primera novela de su celebrada “Trilogía de Nueva York”, las historias de detectives postexistencialistas que le abrieron las puertas del éxito.

“El detective es quien mira, quien escucha, quien se mueve por ese embrollo de objetos y sucesos en busca del pensamiento, la idea que una todo y le dé sentido. El escritor y el detective son intercambiables. El lector ve el mundo a través de los ojos del detective, experimentando la proliferación de sus detalles como si fueran nuevos. Ha despertado las cosas que le rodean, como si éstas pudieran hablarle, como si, debido si, debido a la atención que les presta ahora, empezaran a tener un sentido distinto del simple hecho de su existencia”. Paul Auster, detective privado.

Después de la “Trilogía de Nueva York” llegaron ”El cuaderno rojo”, El país de las últimas cosas”, “La invención de la soledad”, “El palacio de la luna”, “Leviatán”, “Mister Vértigo”, novelas unidas por unos personajes solitarios, perdidos tras la muerte del vínculo que les unía al mundo y cuyas vidas cambian un día cualquiera por virtud del azar. Personajes que están también en sus dos guiones cinematográficos, “Smoke” y “Lulú on the bridge”, la primera película que dirigió, una hermosa historia de amor de dos personajes solitarios y perdidos, unidos por el azar y lo misterioso.

“Hay muchas palabras que decir. Pero creo que no las diré. No. Hoy no. Mi boca está cansada ahora y creo que ha llegado la hora de que me vaya. Por supuesto, yo no sé nada del tiempo. Pero es igual. Muchas gracias. Sé que usted me salvará la vida, señor Auster. Cuento con usted”.

Paul Auster, “La ciudad de cristal”.

15/12/09
 

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