Acusado
Cuando una piba te acusa de ser periodista algo huele a podrido en tu reino. A mí me acusaron hace un par de meses de tamaño crimen, y dicha acusación fue reiterada en sucesivas ocasiones (y sí, puede que muchos de vosotros coincidáis en esta negativa percepción de nuestro gremio).
Confieso que no me apetece hablar de política hoy, y que ando dándole vueltas a un par de cuestiones que contribuyen a que pase de ciscarme en alguien cibernéticamente. Pero a lo que iba. Que resulta preocupante que alguien te acuse de ser algo que supuestamente no es un insulto y, sin embargo, tú lo interpretes como tal.
Quizás la chica en cuestión tenía razón, después de todo, y la palabra periodista puede ser utilizada ya como un insulto. Personalmente me toca un poco los órganos genitales este hecho, pero hay que reconocer (una vez cada ciertos años) que nuestro gremio no avanza por unos derroteros de heroísmo, entrega y moralidad incontestables. Y tampoco tienen que ir por ahí los tiros. Sobre todo en lo que tiene que ver con la moralina.
En cuanto a por dónde deben ir dichos tiros, creo que ya da lo mismo, porque a estas alturas de la historia vamos a seguir yendo por donde vamos.
Y ahora voy a echar un vistazo a páginas de tetas y penes gordos.




