Ese hombre
Haz click aquí para descargarla
A estas alturas de la historia a nadie se le escapa que Baltasar Garzón es un tío al que le gusta la popularidad. Una diva judicial, vaya.
Quizás por ello Garzón ocupa las portadas de los periódicos, salta a los medios de comunicación a cualquier hora y protagoniza viñetas y vídeos humorísticos como el de Polonia que acompaña a este texto.
Sin embargo Garzón no es uno de esos personajes que se limita a parecer popular sin hacer nada para conseguirlo. La verdad es que se lo trabaja. Se la juega. Vive pegado a una imagen, pero también a base de plantar un par de razones encima de la mesa con regularidad.
No en vano ha sido el que ha puesto en marcha todo el tema de las fosas (en el que no va a seguir metido, pero ése es otro asunto), y mantiene que Franco convirtió a los niños de la postguerra en unos entes sin identidad debido al aleccionamiento. Además lleva toda una vida combatiendo a ETA, lo cual en este país sabemos de sobra lo peligroso que es. Y, cuando vienen mal dadas, dicen por ahí que algunos policías veteranos prefieren recurrir a él antes que a cualquier otro.
Y esto le encanta. Estoy seguro de que es como una droga. Trabajar, que hablen de él, que los titulares (como ocurre en nuestra sacrosanta web) comiencen con su primer apellido cuando se marca algún órdago que en ocasiones incluso le sale bien.
A mí Garzón no me cae ni bien ni mal. Pero hay que reconocer que, pese a cierto halo autoimpuesto de héroe homérico, los tiene bien puestos. Aunque luego acabe abandonando algunas batallas. O las pierda.




