Puig quiere ser kosovar
Qué lejos está ERC de aquel Lluis Companys que proclamó el "Estado Catalán dentro de la República Federal Española". Un Companys que demostraría con su vida y con su muerte que, como representante de su partido y de sus votantes, sabía estar a la altura del gran proyecto que se jugaba España en aquellos días.
Los sucesores de ese Companys, sin embargo, no parecen ser conscientes de dónde están, de quiénes son y de cómo deberían defender sus ideas. Ignoro si sus votantes quieren que se comporten como ese Joan Puig que, tras tachar de "mal nacidos" a los extremeños por no reconocer la solidaridad catalana, ha soltado una frase en la que se le nota el anhelo de ser un kosovar sometido a una limpieza étnica en toda regla.
Puig ha manifestado que a España (olvidando que él también forma parte de España, por cierto), "solo hay que comunicarle el día y hora de la declaración unilateral y democrática de independencia". Vamos, que como decía se le nota a la legua que en el salón de su casa compara a menudo Cataluña con los Balcanes.
Pero lo grave es que Puig utiliza estas frases facilonas para sembrar cizaña entre los catalanes y el Gobierno. Un Gobierno que, lejos de entrar al trapo, ha reiterado por medio de María Teresa Fernández de la Vega que el Ejecutivo está abierto al diálogo y va a abordar el tema de la financiación catalana con "voluntad de acuerdo".
Pero lo fácil, en vez de buscar ese acuerdo, es soltar la cita célebre del día y compararse una y otra vez con realidades internacionales que no tienen nada que ver con la catalana.




