A golpes con la directiva de retorno
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Con algo de retraso María Teresa Fernández de la Vega ha dejado bien claro que "la Directiva de Retorno no se ha aplicado, ni se va a aplicar nunca en España". "Nunca, nunca, nunca", reiteró. Y la verdad es que el hecho de que alguien tan valorado como la vicepresidenta primera del Gobierno haga una afirmación semejante resulta, al menos en principio, tranquilizador.
Pero uno no puede dejar de recordar cómo los socialistas españoles, con la honrosa excepción de Josep Borrel y Raimon Obiols, votaron a favor de la Directiva de Retorno. El resto, como bien apuntaba el compañero Javi Gómez en su día, cerró filas con la derecha y la ultraderecha.
Además, el mensaje de la vicepresidenta tranquiliza, pero sólo a medio plazo. No sabemos lo que ocurrirá en el futuro en España, quién gobernará y cómo decidirá atajar la inmigración. Tampoco sabemos qué ocurrirá en esa Europa que, surgida del mercantilismo, es incapaz de traspasar la barrera de lo económico para adentrarse en el mundo de las políticas sociales comunitarias de forma adecuada.
Por eso el mensaje de María Teresa Fernández de la Vega es tranquilizador a medias. Queda claro que Zapatero y los suyos no van a radicalizar sus actuaciones en materia migratoria. Pero la puerta hacia la xenofobia común europea continúa entreabierta para los gobiernos que vengan detrás. Y la única solución pasa por oponerse desde España y dentro de Europa a una normativa que choca con principios fundamentales de la izquierda.




