Hillary no será Vicepresidenta
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A pesar de que los medios españoles y estadounidenses barajan la posibilidad de que HIllary Clinton sea la vicepresidenta de Obama, el llamado “dream ticket”, esta opción es más un deseo mediático que una posibilidad real. Un anhelo como el que dejo entrever Hillary cuando habló del asesinato de Robert Kennedy, del que se cumplen 40 años, y lo relacionó con Obama. Pero, ¿por qué no va a ser la vicepresidenta?
1. Obama no odia especialmente a Hillary, pero la que sí lo hace es su mujer. Michelle ya ha expresado que la senadora de Nueva York no es de su agrado y los medios americanos han llegado a afirmar que la ha vetado.
2. La ya famosa encuesta de la CNN nos dice que un 53% por ciento de los demócratas querría a Hillary de VP. Lo importante, sin embargo, es que un 43 de los encuestados no la aceptaría. La solución es que el Vicepresidente no genere ese rechazo tan brutal. Los mejores candidatos para atraer el voto de los “hillarianos” serían los senadores Chris Dodd (Connecticut) o Joseph Biden (Delaware) que además, no molestarían a los fieles seguidores de Obama.
3. La supuesta presión del Partido Demócrata para que elija Hillary se cae por su propio peso. No aceptaron, como pedía la Clinton hace unos días, que contaran todos los delegados de Michigan y Florida y eso convirtió a Obama en el verdadero líder del Partido.
4. El senador de Illinois ofrece una renovación total con respecto a la forma de hacer política que se ha hecho en el pasado, En esta política renovadora, no cabe el matrimonio Clinton. Además, igual que Michelle no traga a Hillary, Bill no puede ver ni en pintura a Obama. Éste representa lo mismo que él en sus inicios y el miedo a que Barack sí cumpla las expectativas, le tiene loco de envidia.
La solución perfecta sería que el senador del cambio se hiciera cargo de parte de la deuda de Hillary y a cambio, ésta le diera su apoyo en los estados más afines a la senadora de Nueva York. Lo que está claro, es que la opción de ver a la Clinton en la vicepresidencia no puede darse sin que la candidatura de Obama pierda toda su esencia. El cambio, su palabra “mágica”, no sería tal si se presentara de la mano de la familia Clinton.




