Publicidad

rss

Emitiendo:

JAG: Alerta roja

laSexta

Blogs

Estás viendo el Blog:

RAZA BECARIA
Inicio \

Listado de posts por la categoría ' Teatro '

De vuelta al teatro

Hacía tiempo que no hablaba de teatro, y sé que lo echabais de menos. La verdad es que le da un aire muy distinguido al blog y así compensamos los posts de El Zabuqueral.

Obra: “¿Estás ahí?” (escrita y dirigida por Javier Daulte)

Dónde: Teatro Lara.

El escenario de “¿Estás ahí?” es un piso en el que una pareja (Paco León y Clara Segura) se acaba de mudar, allí habita una presencia extraña con la que tendrán que aprender a convivir y comunicarse. Hay más personajes, pero no más actores. No quiero contar nada más de la historia porque destripar está muy feo, pero me gustó bastante porque se combinan momentos muy divertidos con bofetadas de realidad que no te esperas y que, la verdad, te dejan un poco planchada.

Atención al lenguaje periodístico: “Te dejan un poco planchada”.

Lo mejor: los momentos en que se apaga la luz y se pasa al siguiente acto. Estaban tan bien elegidos que conseguían que reprimieras cualquier tentación de ir al baño y que pidieras más.

Lo peor: empeñarse en decir “te amo” en vez de “te quiero”. Nadie habla así (y si alguien lo hace, le recomiendo desde ya que deje de hacerlo).

 

Mi reconciliación con los payasos


Siempre he temido a los payasos. Sé que no es nada original y que a mucha gente le pasa, especialmente después de haber visto la película de Stephen King en la que Pennywise, un payaso hijo del demonio, amedrentaba a unos niños cursis y estúpidos que, a pesar de ser bastante repelentes, no merecían la muerte.

Afortunadamente, el otro día me reconcilié con el mundo payasil gracias al espectáculo de un señor que se llama Slava y que está reconocido como the best clown in the world. Su obra, Slava´s Snowshow, se puede ver en el madrileño teatro Nuevo Apolo hasta el 12 de octubre y después él y su compañía rusa viajarán hasta  el Arriaga de Bilbao. ¿Qué verás allí? Una coreografía mágica y perfecta entre actuación, música, iluminación y efectos especiales en la que unos payasos más que tiernos despiertan la risa del más estirado.

Además, me parece especialmente apropiada para los niños porque los actores interactúan con el público: saltan del escenario hasta el patio de butacas, extienden una telaraña gigante cubriendo a los espectadores y consiguen que una avalancha de nieve inunde el teatro al completo. Si tuviera hijos o sobrinos los llevaría esta misma noche a pesar de los 30 euros que cuesta cada entrada.

Al final de la obra, el público (insisto: los niños) se queda jugando con la nieve y con unos globos gigantes mientras los payasos continúan en el escenario saludando a todo el que quiera. Tú los observas desde tu asiento con cara de “eso, que se diviertan los críos”… pero al rato te levantas disimuladamente, coges un par de copos de nieve, miras de reojo los globos que sobrevuelan el techo y alguien te pega un balonazo en la espalda. Ese es el momento en que decides que ya vale de hacer el pardillo y actuar como un adulto-maduro-y-aburrido: te agachas y empiezas a coger nieve a puñados y  a tirársela a tus acompañantes (si puede ser en la cara, mejor)… de ahí a pegarle puñetazos a los globos va un minuto. Acabas saludando a los payasos como si fueran estrellas de cine y te vas a casa lamentando no haber reunido valor para darle la mano a uno.

Como regalo, os dejo un enlace a la canción que suena durante varias escenas. Se llama Blue Canary y mi compañero David –que tiene aquí un blog y que obtiene una malsana satisfacción por maltratar a los osos- y yo estamos todo el rato cantándola.

 

Cómo ser feliz en una hora

En mi mesa descansa una bolsita transparente como esas que usa el FBI  para guardar pruebas con las que luego descubren a un psicópata asesino de infancia traumática… sólo que en este caso la bolsa no contiene ni uñas, ni pelos, ni billetes de un dólar manchados de sangre: hay un bastoncillo, una armónica, cuatro fotos de ídolos y un supositorio... Todo ello forma el Happy Fun-Pak que me entregó en la sala Garibaldi la propia Rachel Arieff al acabar su espectáculo: “¿Cómo ser feliz todo el tiempo?”.

Rachel es muy llamativa, parece que esté hecha de neón. El vestuario también ayuda: medias de rejilla, shorts de lycra con la bandera de USA, boa de plumas, sombrero y zapatones a lo Drag queen. Tiene el pelo igual que Madonna en el video clip de Hung Up, la boca rojísima y las piernas envidiablemente duras. Su show es una mezcla de cabaret, monólogos con taburete, chistes malos e improvisación en el que se habla de las cosas cotidianas que le llaman la atención a una “inmigrante de mierda”. También hay tiempo para temas más filosóficos como el suicidio, la religión o los bazares chinos de todo a cien.

Esta norteamericana que empezó haciendo stand up comedy en Texas, Nueva York y Los Ángeles cae simpática desde el minuto uno y el hecho de que diga tacos a mansalva ayuda a despertar la risa porque, si hay una cosa que tienen en común todas las culturas del planeta es que a todos nos parece gracioso escuchar a un extranjero diciendo palabrotas. Rachel lo explota deliciosamente, y cada “connio”, “gilipoias” o “madita zorra” con la erre demasiado marcada sabe tan bien como las monedas de chocolate que van incluidas en la bolsita del FBI.

Rachel Arieff (presentadora del único karaoke donde puedes cantar temas de Weezer, Sex Pistols, Shirley Bassey o Kiss) es una chica de sonrisa jokeriana a la que me encantaría entrevistar en un futuro cercano. Quizás en noviembre, porque repite el espectáculo una vez al mes en Barcelona y Madrid. Mientras tanto habrá que conformarse con su página web, su columna o su MySpace.

Foto: Jorge Alvariño

Rebeldías Posibles

Ya lo he dicho en alguna ocasión: nunca leo las sinopsis. Me gusta dejarme seducir por los carteles o por los títulos, que para eso están. Sin embargo, en este caso fui a la sala Cuarta Pared para ver Rebeldías Posibles porque había leído muy buenas críticas (varios premios y tres temporadas consecutivas en cartel).
 
Después de hacer tiempo en el bar del teatro tomando una cerveza con limón y un cuenquito de galletitas saladas con forma de pez, entré en la sala.  Allí, los asientos estaban divididos en cuatro bloques que formaban un cuadrilátero. Imagínate un ring de boxeo a ras de suelo, solo que sin cuerdas ni manchas de sangre. Dentro estaban los actores charlando a-su-bola mientras el público se acomodaba.
 
Cuando todo el mundo estuvo sentadito en su sitio con los típicos temores que llegan antes de ver una obra de teatro ("seguro que es un bodrio, tendría que haberme quedado en casa"), los seis actores se dirigieron al público y hablaron sobre las cosas que les ponían nerviosos como, por ejemplo, leer periódicos llenos de historias injustas. Y es que la obra trata sobre cómo enfrentarse a ese tipo de situaciones, ya sean graves -necesitar una cita con un médico especialista para tu hija, que se muere- o más bien simples -lograr que tu empresa telefónica te devuelva los 28 céntimos que te ha cobrado de más-.
 
Había una mesa y varias sillas que cambiaban de posición constantemente para recrear distintos ambientes. Estos cambios se ejecutaban sin disimulo, para que el espectador fuera muy consciente de que lo que veía era una representación teatral y no una realidad (el "distanciamiento brechtiano", para los entendidos). Los actores llevan un doble juego. Por una parte interpretan a "personajes" propiamente dichos, y por otra, también hacen "de sí mismos". De hecho, en uno de los momentos más dramáticos de la trama irrumpen todos en el escenario cortando en seco la escena para hablar de ella. Una de las actrices, que interpreta a una anoréxica, se vuelve hacia los espectadores y los tranquiliza: "Oye, que yo como estupendamente, ¿eh?".
 
Lo malo: a veces hay moralina (especialmente al final). Hay alguna escena que no aporta nada a la trama y que se podían hacer ahorrado -especialmente la del plató de televisión, con el sobadísimo papel de la periodista sin escrúpulos-. Además, algunos de los personajes malos eran taaaan malos que dejaban de ser creíbles.
 
Quitando eso, Rebeldías Posibles es una obra muy recomendable y os animo a que vayáis a verla: estará en Madrid hasta el 28 de septiembre y después comienza la gira all around Spain. Y sí, ya sé que he recomendado las tres obras que he visto pero, ¿qué le vamos a hacer si tengo un gusto estupendo y acierto siempre?

Cest la vie (comentarios permitidos)

La Sala Triángulo está en una cuesta del barrio de Lavapiés. En una calle bastante fea, desprovista del encanto intercultural del que presumen las seis postales del barrio que adornan la barra (sin camarero) de la cafetería del teatro. Antes de llegar a la sala hay que recorrer negocios en quiebra, locutorios y bloques de pisos en venta cuyas fachadas están adornadas con estimulantes grafitis: “Vas a morir”.

Un ambiente nada parecido al del escenario de "C´est la vie": un biombo rosa, una mesita rosa, un perchero rosa, un cesto para la ropa rosa y un par de peluches. Mientras los espectadores buscaban sus asientos, sonaba de fondo “El barquito de cáscara de nuez” (¿quién dijo que no se podía hablar de Miliki en laSexta?). Después se apagaron las luces y entró en escena la única actriz de la obra -Elena Bolaños-, quejándose de que le aprieta el elástico de las mangas de su vestido, bufando porque odia los pololos, y confesando –indignadísima- que a su vecina (más pequeña que ella) su madre ya le compra la ropa en el Bershka.

El personaje de Irenita tiene nueve años y disfruta imaginando su futuro, en el que siempre aparece como una auténtica triunfadora: siendo la primera mujer Papa, ganando un Príncipe de Asturias o convirtiéndose en la mejor cirujana plástica del universo. Esa confianza desmesurada e inconsciente es la que le lleva a preguntarse: ¿Cómo me comportaré cuando sea famosa? Porque con esa edad, cualquiera da por hecho que va a triunfar en la vida.

No te voy a mentir, durante los tres primeros minutos yo sólo podía ver a una mujer travestida de niña, porque la magia del teatro no es instantánea… Pero pasados esos momentos de desconfianza y levantamiento de ceja inicial, uno entra rápidamente en el juego y se deja engatusar por una chica dicharachera, imaginativa, expresiva y divertida que se toma a sí misma muy en serio... y a los demás, no tanto.

C´est la vie” es una obra más que recomendable. Tiene ritmo, un texto inteligente, muchos toques de humor (brillantes las conversaciones imaginarias entre Irenita y Jean Paul Goltier), y una actuación repleta de detalles gestuales. Me lo pasé muy bien. Estará en Madrid hasta el 7 de septiembre, y después la compañía Bric a Brac vuelve a su Sevilla natal... pero antes pasarán por Badajoz (todas las fechas, aquí).

Anteriores

página 1 2

Siguientes

logo becaria

¡Bienvenidos a Raza Becaria! “Dale un blog y que se calle” fueron las palabras con las que mis jefes aprobaron este proyecto. Aquí hablaré de cultura (entre otras cosas), tratando de no resultar un sopor, para lo cual agradeceré infinitamente vuestra participación. Quejas, sugerencias e invitaciones de cumpleaños: aboyero@snoticias.tv

Publicidad

Últimos comentarios

En La mejor noticia de 2008

Sin Avatar

Por nomelocreo / 08 de Enero de 2009

jajajajajajajajaja!!!! mis risa no hay

En El enemigo, a mano

Sin Avatar

Por Mameluco / 08 de Enero de 2009

Será para haber si se produce un "exotismo histórico" y Rajoy gana las elecciones con el apoyo de todo su partido... Aunque si, es "exótico" que se mantenga a este hiperfacha en el moderado PP Rajoyano (jejeje -risa maléfia)....

En Un pistón de Renault

Sin Avatar

Por Maximus / 08 de Enero de 2009

Parece un cenicero estupendo.

En Un pistón de Renault

Sin Avatar

Por Blog-and-Go / 08 de Enero de 2009

Querido Pzarmee, la subasta duró pocos días. El acceso era a través de un link que nos llegó por correo electrónico a todos los que estábamos apuntados. Ahora ya no está operativo. La web de la escudería está únicamente en ingl&ea...

En Un pistón de Renault

Sin Avatar

Por PZARMEE / 08 de Enero de 2009

Y donde dices q lo compraste?? Yo pinche en el enlace de renault-ing y no habia manera de encontralo. Pasar un enlace q sea mas directo x favor, para la gente como yo q nos gusta la F1 pero somos monolinguistas. Gracias!!

Últimos posts en otros blogs de laSexta

Blog and Go

Marc Redondo Fórmula 1

Un pistón de Renault

EL ZABUQUERAL

David Martín

a

0 comentarios

Categoría: Humor

EL ZABUQUERAL

David Martín

a

0 comentarios

Categoría: Humor

20 Segundos y 9 Centésimas

20:09

Seguiremos luchando contra el fuego

0 comentarios

Categoría: Política

Protagonistas del Año

Lo mejor de diciembre

0 comentarios

Categoría: Política

Publicidad

Publicidad

antenízate

powered by eco v8.0