Ni dios se lee la Science, pero de cuando en cuando los periodistas del verde la citamos. La cita en sí viste mucho de cara al personal, pero sospecho que todos los jornaleros de dos datos y media fuente acabamos fusilando el teletipo de Efe o de Europapress, que, a su vez, habrá venido al mundo como consecuencia de otro fusilamiento, el de las notas de prensa de la revista referencia de marras.
Es triste, pero en esta cadena de control ce, control uve duerme el periodismo moderno. Dicho esto, procedo a tirarme el pisto, que es una expresión popular para decir que voy a empezar a alardear, cuando debiera significar más bien que procedo a mancharme el atuendo con pimiento, tomate, cebolla, aceite y vinagre, pero éste es otro asunto que no debe ocuparnos, porque esto que voy a escribir es un plagio a una publicación científica con el que intento ganar algo de crédito, y no una disección inoportuna de la fraseología de la calle, cosa que no tiene que ver con la Science en absoluto, ni con el cambio climático, ni con los loros, ni con los trópicos, ni con los casquetes, que con los casquetes ha empezado la cosa, aunque sólo para titular con algo que remitiese lejanamente al sexo, que siempre es un gancho, dicen, aunque también es una forma de reequilibrar en la cuenta de resultados las carencias debidas a la falta de contenido. Vayamos pues, con el contenido.
Digo ya que voy a hablar de cambio climático, por si alguien prefiere no seguir leyendo, que sé que la cosa carga un poco y bastante tenemos ya con las bolsas y el Euribor y la China Popular, que de aquí a 15 años nos va a sodomizar a todos, y ya nada va ser como era, y espérate a la India, o a Irán, pero China, como China, como el día que despierte China, el día que nos meriende a todos y eructe nuestra crisis, como eso no hay nada para amargarse la tarde. Por eso, si usted prefiere no llevarse más disgustos, pues oiga, no siga leyendo, que esto tampoco es bamboleo, bambolea, alegría y cutis fino. Además, el cambio climático es un coñazo, más que el desfile, se lo digo yo, que le sigo los pasos. Y veo que camina deprisa pero despacio, y cuando hay novedades siempre son de esas que hacen que uno se pregunte: ¿Pero esto no lo habían dicho ya? Pues no, faltaba un matiz, siempre hay un matiz, un matiz diminuto.
Pero no sólo voy a hablar de cambio climático, también voy a hablar de animales, que es todavía más aburrido, porque uno no se identifica con ellos. ¿Empatía con un animal? Cosa de vegetarianos con el cerebro a dos por hora de darle tanto al puerro, al puerro. Enfermos. Así que si no es usted uno de esos tipos que huelen a lino sucio, pues oiga, pinche por ahí, o busque porno, que a veces la búsqueda es más estimulante que lo buscado, y las erecciones sorprenden en el mismo Google, la antesala, qué esplendor.
Por cierto, también voy a hablar de migraciones, que es algo que huele a puchero vacío, pero de otro. Y de la Universidad de Connecticut, aburrimiento máximo. Y de un profesor que es una eminencia. Y luego tengo que dar una de arena, y dejar un buen regusto final, para lo que necesitaré, por lo menos, un párrafo. Y ya llevaré escritos dos como mínimo. Y más de tres no voy a poner, porque luego no lo lee ni mi madre, que la pantalla (será la pantalla) genera rechazo, y el lector se cansa. Pobre lector. Y todavía tendré que aportar algo. O hacerlo pretendidamente gracioso, que es una forma de huir del vacío. Y poner enlaces. Y meter negritas. Y darle una vuelta. Y ponerlo picadito. Y un cojón. Lo miráis vosotros si os interesa, que yo ya me lo sé.
Aquí está: http://www.sciencemag.org/cgi/content/abstract/sci;322/5899/258
Es la revista, está en inglés y para leerlo entero hay que pagar, pero así es más gratificante que leyendo el teletipo y en el café lo miran a uno de otra manera cuando piensan que uno lee estas cosas. De todos modos, viene a decir que las especies tropicales se van desplazar a regiones más frías por culpa del calentamiento global, lo de la viñeta, vamos.