El horno veraniego de cuatro ruedas
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A medida que se acerca el verano van saltando a la luz noticias que pronostican lo que vamos a vivir estos próximos meses. Unos dicen que no hará tanto calor, otros que va a llover más, y ahora el CSIC predice que tendremos menos medusas este año.
Los motivos son básicamente dos. Por un lado, el final de esta primavera está siendo muy lluvioso. El aporte de agua dulce de los ríos al litoral marítimo es alto, lo cual provoca que la salinidad del mar que toca a la costa disminuya. Esto aleja a las medusas de nuestro litoral.
El otro motivo principal es la temperatura del agua del mar. Más baja que en años anteriores, hace que las medusas no se quieran acercar a la costa ya que prefieren una temperatura más cálida.
De todas maneras, eso no quiere decir que no tengamos medusas en nuestras playas en verano. Las corrientes marinas y la continua desaparición de sus depredadores, como el atún o la tortuga, pueden provocar que los cuerpos gelatinosos vuelvan a invadirnos. Si deja de llover y siguen subiendo las temperaturas también las volveremos a tener aquí.
Lo que seguro volveremos a tener este año es la capa aceitosa de crema solar flotando en el agua. Como más gente se bañe, más te impregnarás de esa capa y más te protegerás de los rayos ultravioletas. Y digo ultravioletas y no ultraviolados, que suena muy bestia.
El post de hoy va dedicado a Jordi. Fue un compañero de colegio al que ayer felicité por su cumpleaños. Recordamos anécdotas de nuestra infancia y volvimos a reírnos de lo que fue la noche más desastrosa de su adolescencia. Estuvo toda una verbena de San Juan intentando ligar con una inglesa, y cuando la tenía en el bote, se hizo de día. Gracias a eso llegó a odiar las cortas noches de verano y el solsticio de junio.
Este año 2008 la noche más corta ha sido la del viernes 20 al sábado 21. A la 1:59am hemos dicho adiós a la primavera y hemos dado la bienvenida al verano. A partir de hoy, día tras día, volveremos a perder horas de luz hasta que llegue el solsticio de invierno en diciembre.
En Barcelona, donde pasé toda mi infancia, adolescencia y los principios de mi madurez (porque aún no estoy maduro del todo), las noches de las verbenas de San Juan, el día 23 de junio, acababan siempre en la playa de la Barceloneta viendo salir el sol. Se mezclaba la música con el rumor de las olas. El olor salino de la arena con brisas de hierba quemada. Gente durmiendo y cuerpos moribundos por exceso de alcohol.
La diferencia de duración entre una noche de invierno y otra de verano llega casi a las 6 horas. La próxima vez que tengas planes para una noche de verano, acuérdate de mi amigo. Date prisa, no sea caso que te salga el sol antes de lo esperado y te arruine tus planes. Si no quieres ir con prisas, espérate a las largas noches invernales, a ver si pescas algo.
Este año no podemos poner en duda que el verano ha llegado con fuerza. Quizá es el cambio de estación, en estos últimos años, donde el tiempo y el calendario se han puesto más de acuerdo. Llega el verano y llega el calor. Además, a lo bestia. Si el primer fin de semana de verano hemos podido comprobar lo que puede llegar a calentar nuestro sol, durante los próximos días nos vamos a cocer vivos. Ya no hay excusa para no enseñar carne. ¡Viva el calor!
Hasta el próximo fin de semana el sur del país será quien reciba las temperaturas más altas de lo que llevamos de año. Soy un poco precavido a la hora de hacer previsiones a más de una semana vista, pero no sería de extrañar que estos próximos días sean los más calurosos que tendremos durante todo el verano. Y si me equivoco (tengo un 50% de posibilidades de hacerlo), no sé cómo vamos a sobrevivir.
Así que cada uno se plantee cómo superar de la mejor manera posible estos días tórridos. Aquí algunas ideas: dormir de día y vivir de noche (y que la novia te abandone), exprimir al máximo tu ventilador en casa (y dejarte el sueldo en el recibo de la luz), ir medio desnudo por la calle (y que te detengan), vivir en el trabajo (hasta resfriarte por el aire acondicionado)… y así un sinfín de ejemplos donde llegamos a la conclusión que tanto calor no puede ser bueno.
Para terminar, un pequeño truco para hacer más llevadero el calor de estos próximos días: una duchita fría antes de salir de casa por la mañana, y otra antes de ir a dormir por la noche. La primera para refrescarnos el día, y la de la noche… para quitarnos de la cabeza tanta falda y tanto escote (ellos) y tanto músculo (ellas).
Con la llegada súbita del intenso calor que está azotando España ya tenemos los típicos sensacionalismos veraniegos en los medios informativos. Este año se han hecho esperar, pero ya los tenemos aquí.
El que me pone más de los nervios es el que le echa la culpa de todo al cambio climático. Si hace tanto calor, es por el cambio climático. Si llueve en verano, es por el cambio climático. Si no llueve durante una semana, es por el cambio climático. Si la suegra padece estreñimiento, es por el cambio climático. Bueno, esto último no, pero no me extrañaría que alguien le achacara en breve la culpa también al cambio climático.
Sufro mucho con los directos de calor. Y más aún ahora, que están de moda los programas de tarde con rondas de directos (o mejor dicho, falsos directos) donde el pobre reportero, con un aplastante calor y aguantando como puede el sudor, se inventa la temperatura porque no hay nadie que se la sepa dar.
Aún mejor es el momento en el cual se enseñan los termómetros de calle a pleno sol, y se toma esa temperatura como referencia. Esos termómetros, recibiendo la luz directa solar, cubiertos de plástico negro, son un auténtico horno y siempre marcan más temperatura en verano.
En laSexta los meteorólogos formamos parte de la redacción de informativos y revisamos todas las noticias que se emiten relacionadas con el tiempo. Aunque a veces… se nos tiene demasiado en cuenta cuando la cagamos con una previsión. Más aún si es una previsión a nivel particular.
Me llamo Marc Redondo. Nací en Barcelona un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv
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